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Manuela, la novia del pueblo

Rodríguez, Xerardo - miércoles, 15 de julio de 2026
En Santo Tomé doblan las campanas con más frecuencia de la debida, lamentando que alguien nos haya dejado. Quizá por eso las conversaciones de viejos giran demasiadas veces en torno a la muerte. Hace ya tiempo que los sabios de la aldea sentenciaban...

- A morte é un regalo. Con ela vánse os problemas...

- Sí pero que tarde moito en chegar a miña porta, ¡Eh!

- O importante e morrer sen dolor, que non suframos...

- Tes razón, porque hai mortes horribles, de moito sofrimento...

- ¿Lembrades como morreu Manuela?

Manuela, la novia del pueblo Aquel día se hizo un silencio sepulcral en "O Parladoiro", como yo llamé al patio de la casa de mi inolvidable amigo Manuel. Esa eira goza de una magnífica visión de los campos de Ames y antes era donde la gente se reunía después de la faena para conocer la actualidad de estos contornos. Poco a poco se fueron marchando todos y solo nos quedaron las conversaciones de los cuervos, hartos de comer tanto maíz del bueno, que les roban a las gallinas.

Manuela debió de ser un personaje interesante...

- Foi nun incendio. Queimouse toda a casiña e a pobre Manuela morreu dentro...

- Pero... ¿Quen era Manuela?

- Era...

Manuela Fernández Olveira nació huérfana de padre y solemnemente pobre en Trasdomonte, a donde solo llegaba entonces una mala pista de esas que casi siempre estaban llenas de barro por las huellas que dejaban los carros de bueyes.

Cuando cumplió 14 años ejercía ya de criada en casa de los señoritos del Pazo, aunque tuvo que dejarlo a los nueve meses, cuando nació el primero de sus nueve hijos, fruto de su desamor con el golfo del señorito Marquitos, treinta años mayor que ella...

Dio a luz con dolor en aquella mala chabola de la señora Avelina y mientras el niño amanecía a la vida juró vengarse de los hombres... De todos los hombres que se cruzaran en su vida...

Y se fue, avergonzada, poco antes de la guerra que se llevó a su hermano y a su madre, cuando el cabrón de aquel señorito la echó de sus tierras para borrar lo imborrable...

- Foi cando víu para Pedras, para esa casiña pequena que mais ben parece que fora un cortello... Agora esta chea de silvas.

Manuela Fernández Olveira crio en veinte metros cuadrados a nueve hijos nueve ovejas y nueve gallinas, pero no pasó apuros económicos porque...

Las mujeres de Ames la odiaban por bella, por joven y por... descarada. Todos los hombres de la parroquia hablaban de ella como si fuese la Venus del hermoso Val da Mahía y todos se paraban en aquel rincón de la aldea, cuando regresaban de madrugada, borrachos del vino de la mala taberna en la que se contaban sus aventuras de machos insaciables.

Por la caseta de Manuela desfilaron todos y todos pagaron tributo... Unos más que otros...

Primero falleció en su confortable lecho del Pazo cercano el señorito Marquitos; fue cuando su bastardo cumplió los cinco años y adquirió capacidad de odiar. Murió, dijo el médico, de una extraña enfermedad que él no conocía...

Luego falleció del mismo extraño mal O Suso de Piñeiro, al que Manuela atribuía la paternidad de su primera hija... Y aquella peste se extendió hasta Ameixenda, Oca, Lamas, Padrón, Ponte Maceira, y Vilar...

- Dicíanlle "a noiva do pobo" pero todo o pobo lle tiña medo...

No era para menos. Habían muerto, hasta entonces, a las nueve de la noche, los días nueve de cada mes de septiembre, los nueve infortunados padres de sus nueve hijos...

De aquellas muertes nadie culpó a Manuela, "la novia del pueblo" y sí a esa extraña peste de la que los médicos no daban cuenta...

- O extraño son ás coincidencias... Despois daquelas mortes sucederon outras todolos anos... Todas en Septembro.

Cada año -sin que se pudieran determinar las causas de aquellas muertes- los días 9 del mes 9 a las 9 de la mañana fallecía siempre alguno de los hombres de la parroquia y así sucedió hasta que Manuela Olveira, rebasados los cincuenta y muchos de edad, pereció en aquel incendio...

- Naide soubo o porqué do lume. Tiña unha boa lareira e a casiña era pequena pero toda de pedra...

La Guardia Civil determinó que el fuego lo había iniciado, a las nueve de la mañana, un cortocircuito. Era día nueve, del mes de Septiembre...

- Pois o domingo nove morreu un de ahí arriba que coñeceu a Manuela...

Todos aquí la recuerdan y mis queridos viejos rezan mucho más cuando llega septiembre y procuran levantarse antes de las ocho de la mañana por aquello de que...

- ¡Ayyy! ¡A quen madruga Deus o axuda!
Manuela, la novia del pueblo
La última vez que pasé por las ruinas de lo que fue el hogar de La Novia del Pueblo sentí un tremendo escalofrío. Pasaban ya de las nueve, estábamos en el mes nueve... Pero me pareció ver a Manuela Olveira, apoyada sobre una puerta de doble hoja.

- Manuel, ¿Cómo era a porta da casa da Manuela?

- Desas de doble folla, como as que se facían antes...

- Eran unha especie de balcón, logo.

- Mais ou menos. ¿Por qué o preguntas?

- Por nada, Manuel, por nada...

Al llegar a casa puse la tele y Eduardo Punset hablaba con un científico que daba ya muchas esperanzas a los enfermos de sida... Me quedé dormido pensando en Manuela, ahora que el Congreso está discutiendo una ley para regular el oficio más antiguo del mundo.
Rodríguez, Xerardo
Rodríguez, Xerardo


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