Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

Epistolario de Lino Novás Calvo con José Antonio Portuondo Valdor (1948-1949)

Rivero, Manuel - viernes, 03 de julio de 2026
O diagnóstico, que Lino facía na entrega anterior, apuntaba a que era inmediato e certo, que todo ía a empeorar, e que a súa unidade familiar quedaría estremecida. Todo evolucionou tan rápido, que aquelas sensacións negativas, materializáronse nun caos absoluto. Lino perdeu o seu emprego na Escola Normal, era o medio de sustento, escaso pero fixo, que equilibraba, dentro do desequilibrio as entradas de efectivo, na economía familiar, ademais, os ingresos variables, que percibía por as traducións para "Boemia", que semellaban estables, apareceron competidores, que o ían relegando a un segundo ou terceiro lugar.
Retorna, como en tantas outras ocasións ao illamento, á soidade, á incomprensión, ao fracaso, á decepción. En resumen sofre unha inmensa dor, tanto física, psíquica como espiritualmente, ao ver fracturada esa aparente fortaleza interna da que viña gozando, que era o motor dos numerosos plans que estaba ideando, tanto para a radio, o cine e as revistas.
A pesar de verse nese pozo de decepción, renace o Lino humilde e estoico, loita unha vez máis, saca as forzas, para cumprir coa misión de coidar da súa filla, quere que medre co apego paterno e sacar ingresos a pesar das dificultades.

"[La Habana] [julio, 1948]
Querido José Antonio:
Recibí tu carta y enseguida pasé el ensayo a Bohemia. Dudo mucho que lo publiquen. Bohemia es algo raro. No sabe uno jamás a qué atenerse. Yo no hago más que llevar mis traducciones y recoger las que me dan. No veo nunca al director. Él es lo más ininteligible que existe (...) Por otro lado las intrigas dentro de la revista son repulsivas; hay tipos (...) que no me saludan, sin que yo sepa por qué. Tengo que aguantarme, prendido por alfileres, sin que sepa cuando voy a quedarme fuera, pues están publicando traducciones de otros (...) y dejan las mías, siendo más selectas. (...)
Nos hemos alegrado mucho de la beca1 y demás adelantos. Tú tienes tu porvenir ahí, y debes cultivarlo, y afianzarte (...) Aquí esto está horriblemente revuelto, desde el punto de vista intelectual y literario. Todos los valores se han reducido a metal, y los valores del metal fluctúan rápidamente. No sabe uno nunca a qué atenerse. Todo es conveniencia sin matrimonio. En el fondo nadie se casa con nadie. (...) En una palabra nos estamos acanallando. Yo he conocido (...) la vida de los más humildes de Madrid y de París. Hay una gran diferencia entre aquellos pobres, aquellos miserables empapados de humanidad cristiana y la gente que te encuentras en el cinturón de Chorrera y termina en Casablanca, pasando por Puentes Grandes (...) Y no es la gente que yo he conocido en mis tiempos de miseria de La Habana; tiempos que voy echando de menos. Cuba cambia vertiginosamente. No sé lo que vendrá mañana. Sé que lo que está viniendo ahora no es nada agradable"2.

"[La Habana, 23 de diciembre de 1948]
Querido José Antonio:
Interrumpo una traducción sobre Mao.Tse-Tung para escribirte en el mismo papel. Y ante todo, puesto que mañana es nochebuena, muchas felicidades para ti, para Berta.
Como siempre, nosotros vamos a pasar la fiesta solos y en casa. Nos estamos encuevando. O quizás sea que nos están encuevando. Tú sabes, estorbamos. Todo el que quiera hacer algo y decir algo con sinceridad, estorba. El campo está en poder de los simuladores: los Mañach, los Ichaso, los Marquina, los Lázaros, las Saras...toda esa generación, o lo que sea.
Y con ellos y al margen de ellos, una jauría de nuevos analfabetos, que están tratando de apoderarse de las viejas instituciones de cultura, y que seguramente lo consiguen, pues se han plantado previamente en la prensa y en la radio. (...) al margen de todo eso, quedamos los orgullosos o los pobres diablos (...) Hay que hacer acopio de gran humildad y estoicismo para seguir trabajando en este ambiente de corrupción, capillismo, "colegismo" (de colegio) (...) Yo no creo en nada, pero sigo sufriendo con los que sufren.
Hasta ahora, yo sigo en la Normal3. (...) No sé si el puesto durará. (...) Himilce me dice que diga que es amiga de Ángel Luis Portuondo, "Pelusín"4.
(...) respecto a mi auxiliaría en la Normal. Es muy hermético. En todo caso, se me reducen las perspectivas. Me daría quebraderos de cabeza, y sé que no podría hacer nada. (...) Sólo quisiera que me dejaran en ese puesto "normal"5.

[La Habana] 23 de febrero de 1949.
"Querido José Antonio:
Esta carta debiera estar dedicada a nuestras preocupaciones sobre literatura, moral, política....Todas esas cosas en que se piensa sobre todo cuando puede uno dejar de pensar demasiado en sí mismo. Por desdicha, todo eso queda relegado cuando el cuerpo y el alma duelen demasiado. Ese es hoy mi caso.
Había puesto mucho amor y mucha esperanza en la auxiliaría de la Normal. Había estudiado gramática francesa en serio; había comprado un potente radio para escuchar las transmisiones en francés y poder mantener aficionado el oído; había demostrado competencia; había hecho planes para la realización de algunas obras antes de envejecer demasiado; había creído sostener a mi familia, y criar a la niña, al fin, sin excesivas zozobras. Y de golpe, la cesantía. Eso es lo que me han hecho (...) Todavía no lo comprendo, pero ahí está el hecho (...) Por primera vez tenía algo que armonizaba con mis otras ocupaciones: pocas horas de trabajo, seguridad (eso creía yo) y –no menos importante- esa fortaleza interior que da el estar haciendo algo, ayudando a crear algo, a mejorar algo, y también el tener una modesta responsabilidad de mando o dirección. Todo esto estaba empezando a hacer de mí una nueva persona; me sentía renacer; o mejor, nacer a un nuevo tipo de vida. Y de golpe, para fuera. Y el más absoluto vacío e indiferencia a mi alrededor. Y ahora, aquí, con tres personas envejecidas rápidamente6 y la niña delicada, y viejos arrastres de obligaciones jamás atendidas. Y desde luego, los planes abortados de golpe (...)
Me dicen, que quizás me dé un equivalente en el ministerio. Pero ya tú sabes lo que es eso: dura, cuando más, mientras dura el ministro, y difícilmente será compatible con mi trabajo de traducciones (un promedio de cinco mil palabras diarias), para poder vivir; y mi suegra enferma, y Herminia y yo medios enfermos, y la niña muy poquito a poco (...) Ya te puedes imaginar cómo estaré de ánimo (...) en la escuela algunas personas se portaron bien, aunque inútilmente (...) pero ninguna simpatía puede conmover a los inconmovibles"7.

[La Habana] marzo 20 de 1949.
"Querido José Antonio:
Gracias por tu afectuosa y alentadora carta. Desde entonces me ido conformando (...) No sé hasta dónde podré llegar por el camino que me señalas. Es cuestión de clima interior (muy torturado) y de clima exterior (muy rarificado). Además, hace falta tiempo, no sólo para escribir, sino para refrescar recuerdos y reconstruir atmósferas. Si pudiera haría tres novelas: las tres etapas del medio siglo (...) serían novelas, no documentos ni tesis, si bien con la atmósfera natural de cada una. (...)
En cuánto a la revista, sería otra empresa, aunque seguramente baldía. Para que fuera fructífera, haría falta un grupo de hombres dispuestos, con misión y pasión para sostenerla (...) Pero una revista no es más que un vehículo. ¿Qué poner en ella? ¿Y hacia donde llevarlo? ¿Y con qué moverlo? Sobre todo esto último: ¿con qué pasión y misión mover el carro? (...) Hay una gran campaña para librar, por la recuperación de la vergüenza, la honradez, la verdad; pero nadie parece con ánimo suficiente para librarla.
Tienes razón: estamos en plena orgía de cinismo, pero te quedas corto. Hay que añadir el robo, el descaro y la simulación. Los modos y los medios de la política se han infiltrado en toda la vida y el alma cubanas. No existe ya bien ni mal, verdad ni mentira, fealdad ni belleza, originalidad ni plagio. No existe más que lo que ayuda a subir, a figurar, a sonar (...) Estamos en plena fiebre del plagio, el robo, la suplantación, el descaro en todos los órdenes.
(...) Es un gran momento para héroes que, posiblemente tendrían que ser también mártires. Pero no parece haber los hombres con vocación suficiente.
Revistas, radio, cine... Sí, grandes vehículos. Por desdicha todo está copado"8.

NOTAS:
1. Beca otorgada a Portuondo por la Fundación Guggenheim, disfrutada entre 1949-1950.
2. Laberinto de fuego, pp. 134-135.
3. Se refiere a la Escuela Normal de Maestros de La Habana, donde impartía clases de idioma francés.
4. Hermano de José Antonio Portuondo
5. Laberinto de fuego, pp. 135-138.
6. Se refiere a su esposa Herminia, la madre de esta y a él mismo.
7. Laberinto de fuego, pp. 138-140.
8. Laberinto de fuego, pp. 140-142.
Rivero, Manuel
Rivero, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
HOMENAXES EGERIA
PUBLICACIONES