Epistolario de Lino Novás Calvo con José Antonio Portuondo Valdor (1946-1947)
Rivero, Manuel - lunes, 20 de julio de 2026
Neste curto período de tempo, que vai dende decembro do ano 1946 ata outubro do 47, unhas veces de forma expresa e outras máis sutil, algo se move para ben, tanto interna como externamente no universo "Lino Novás".
Lino, xa non é vermello, é dicir non é comunista.
O seu centro de atención é Himilce, esa menina, a que adora, coida e protexe. É tan intenso ese vínculo paterno-filial, que cando ela enferma, tamén enferma el.
É un excelente coach para Portuondo, por unha dobre vía: potencia o seu talento ao tempo que lle descobre as súas áreas de mellora.
Fai un rigoroso autodiagnóstico, descobre as falsas crenzas que o traban, na creación literaria. En concreto, con esa novela, na que leva quince anos traballando, que visualiza, como o gran guión do cinema de Cuba, que tanto precisa e tanto se resiste, a pesar de ter grandes actores. Ten a percha e o traxe, pero fáltalle a alma, a esencia e o sentir cubano.
Nese Lino, que agroma e renace, vai deixando en segundo lugar o papel de vítima, escrebe cartas extensas, de inmediato, cheas de contido, solicita feedback, esa información de retorno, do amigo, que con obxectividade lle axuda a medrar literariamente.
Aparecen as ofertas de traballo nos Estados Unidos, de momento non se decide, por causas familiares, o traballo de Herminia e a curta idade de Himilce. Tres anos máis tarde, coa ditadura dos Castro, tivo que saír camiño do exilio, primeiro como refuxiado na embaixada de Colombia en Cuba, durante seis longos meses de sufrimento e de espera, ata conseguir o salvoconduto en xuño de 1961, que o levaría a Miami e logo a Nueva York a finais de 1961. No ano 1964, incorpórase a Universidade de Syracuse, como profesor de literatura Hispanoamericana e lingua española.
"[La Habana] 27-12-46.
Querido José Antonio:
Aunque te escribo en rojo, ya no soy rojo -ni de ningún otro color, hasta ver si se inventa un color nuevo. Todos los demás están siguatos1. Y el día que eso ocurra tú vas a ser uno de los primeros conversos; será tu tercera encarnación.
Bueno, yo creí que te había contestado aquella otra carta y que eras tú el que no contestabas. Así anda mi cabecita. O quizás sea alguna otra pieza floja en ya este viejo fotingo.
No sé qué me decías en tu larga carta. No me importa. No releo nunca cartas, y apenas las escribo. Me cuesta tanto trabajo como escribir novelas. Hace quince años que vengo escribiendo -y rompiendo religiosamente- una que no acaba de salir. No sé por qué. Todos los caminos se me cierran. Me encuentro trabado en todas partes, en todas las técnicas, en todos los estilos, en todos los temas. Todo cuanto he escribo no es más que retazos de novelas abortadas. Y cada vez que releo una página mía, tiro el libro bien lejos: me da algo parecido a náuseas (...)
En este apartamento todos vamos yendo. La chiquita sigue menudita, pero muy espabilada. Habla con toda la gramática. Estuvo enferma varias veces, pero parece salir a flote. Herminia con su francés y sus atolladeros en la cabeza, más o menos como los míos (...) Hace un mes estuve con el pasaporte, y casi la maleta, en la mano para irme a Washington. Concha Romero me ofreció un puesto $300 allí. Luego pensé que, con la familia, y todo el lío, no me convenía...después de haber dicho que iba, me rajé"2.
"La Habana, 26-2-47.
Querido José Antonio:
Recibí tu carta cuando me estaba exprimiendo los sesos sobre una cochina novela que quiero acabar de escribir. Y estaba trabado como es mi buena costumbre. Esto es viejo, estoy en una madeja de la que no sé cómo salir: la novela mil veces empezada y otras tantas interrumpida. Tira palante y tira patrás. La había empezado de nuevo porque Guillermo de Torre me mandó a decir que Losada quería publicármela. Me había propuesto ir trabajando por escenas, como pequeños cuadros dramáticos o cinematográficos (...) Pero otra vez estoy trabado. Tu carta me ha dado ánimo. Seguiré probando.
Este enredo en que yo estoy con la novela tiene, creo yo, más que una significación personal. Descubro varias causas:
1) me falta una misión (...) esto viene a ser militancia en arte (...) 2) me falta idioma, el lenguaje está manido, viciado, emporcado por el uso, ha perdido frescor, no hay forma apenas de decir nada con originalidad (...) 3) me sobran técnicas. Ese mismo problema del idioma, de la necesidad de crear formas nuevas de expresión (...) 4) me falta una tradición (...) hoy el escritor cubano tiene que crearlo todo, sacarlo todo de sí mismo, tal como él mismo está hecho, de mezclas por asimilar y, lo peor de mezclas que se vician, corrompen y pasan rápidamente. 5) ideas y sentimientos, no me sirven (...) por tanto me quedo con las puras sensaciones, los movimientos, las acciones que, salvo cuando giran en torno a una obsesión o una angustia concentradas (cosa más de cuento que de novela) pierden fácilmente el sentido. 6) y finalmente los personajes, para ser genuinos, para representar algo verdadero, tienen que ser, como somos todos, demasiado juguetes de fuerzas exteriores para poder cobrar grandeza y arrastrar y arrastrar consigo al lector a un plano superior de acción y conducta.(...)
Yo creo que si algo hemos de crear ha de ser volviendo más y más a nosotros y en contraposición con los otros. (...)
No sé si te dije que yo estuve a punto de irme para la Unión Americana3. No me atrevía, con la burbujita (Burbujita llamamos a la niña)"4
[La Habana] 24-6-1947.
Querido José Antonio:
Recuerdo que una vez me pediste algo para Cuadernos Americanos. Ahí te va este fragmento. Quiero también tu opinión más severa. Me hace falta antes de seguir adelante"5.
"[La Habana] 22 agosto de 1947.
Querido José Antonio:
Hace no sé cuánto tiempo que estoy esperando una carta que me debes. Esto me extraña. Tú siempre cumplidor. Es como si yo estuviera ahí y tú aquí. Máxime, cuando en esta carta te pedía opinión sobre un fragmento de novela que te mandé6. No estoy seguro de nada. Cada vez menos. De nada en absoluto. (...)
Tu cuaderno salió muy bien (...) también salió la antología de los cuentos7. Tengo que oponerte algunos reparos. Te buscas la animosidad de la gente sin necesidad y sin mayor provecho para la obra. Por ejemplo, sé que a varios les ha mortificado que les sacaras sus filiaciones. Realmente, eso no era necesario. En suma, tengo que andar por ahí defendiéndote, sin armas, porque tú mismo me desarmaste con tus elogios. (...)
Nosotros seguimos lo mismo. La niña sigue sin novedad, creciendo muy poquito a poco. Yo siempre recomiéndome, buscando algo que hacer, que tenga sentido o que dé dinero. No lo encuentro"8.
La Habana, 23 de octubre de 1947.
Querido José Antonio:
Hoy mismo recibí tu carta. También Ortiz me mandó, para que lo viera, un número de Cuadernos Americanos (no había llegado a las librerías). También hoy recibimos la noticia de que Herminia se llevó el premio Juan Gualberto Gómez9 por una crónica del entierro de la santera de Regla10. Todas estas son magníficas noticias. Pero no las pudimos gozar como correspondía. Tenemos la niña enferma. Cada vez que esto pasa, yo me enfermo también. La niña es delicada. Crece poco. Ya puedes imaginarte.
De tu ensayo ¡qué decirte! (...) lo bien que me tratas no debe impedirme hacerte un par de observaciones. La primera (...) es un ensayo magnífico; muy bien escrito, muy bien construido y con un pensamiento bien sostenido. Quizás la primera parte peque de excesiva enumeración y generalización. La segunda observación es nimia, pero necesaria, Al citar a los cuentistas cubanos incluyes a Labrador Ruíz entre los cultivadores del tema campesino. Esto no es exacto (...)Tampoco Rosa Hilda (...) ni tampoco Carballido y Alzola, además citas a Hilda Perera Soto, que promete, pero hasta ahora ha dado muy poco, dejando de citar a otros más sólidamente establecidos. (...)
Todavía no sé si iré a la Unión Pan-Americana. Me han vuelto hacer otra oferta. Pero no quiero que Herminia suelte lo que tiene aquí, y temo arriesgarme con la niña. En fin, achaques de la edad y el cansancio. Debo de estarme haciendo cobarde"11.
NOTAS:
1. Significado metafórico de estar intoxicado o envenenado.
2. Laberinto de fuego, pp. 115-117.
3. Órgano permanente y secretaría de la OEA. Creado para fomentar las relaciones económicas, sociales, jurídicas y culturales d elos Estados miembros.
4. Laberinto de fuego, pp. 117-121.
5. Laberinto de fuego, p. 121.
6. Alude a "Camila Timiraos cuenta". Cuadernos Americanos (Año VI, n.º 5) entre septiembre y octubre de 1947.Influencia técnica de William Faulkner
7. Cuentos cubanos contemporáneos (1947). Por iniciativa de Lino , Portuondo venía preparando desde el año1944
8. Laberinto de fuego, pp. 121-123.
9. Premio que anualmente otorgaba El Colegio Nacional de Periodistas de Cuba a los mejores trabajos periodísticos publicados en el año.
10. "Echuvi ha muerto", número 30 de Bohemia, 27 de julio de 1947, pp. 38-39, 65-66 y 72.
11. Laberinto de fuego, pp. 123-125.

Rivero, Manuel