Epistolario de Lino Novás Calvo con José Antonio Portuondo Valdor (1945-1946)
Rivero, Manuel - lunes, 13 de julio de 2026
As catro cartas que analizamos neste periodo, marcan tendencias determinantes no escenario de Lino Novás:
- Fortalecemento do vínculo paterno-filial. Himilce, a súa menina, é a súa grande paixón, orgullo de pertenza, a que cuida e protexe, analiza os seus progresos, as primeiras palabras, psicomtricidade, os primeiros pasos, todo mínimo detalle é causa de admiración.
- Seguen os males recorrentes, amainados, por medicamentos (Bellergal) e por esa nena que ilumina o fogar.
- Sente pena de país, dase conta que se move nun universo sen alma, sen propósitos, itinerarios e sen metas. Están metidos nun remuiño, que para saír, axitan as tempestades. Máis que pobreza sente miseria, silenzo, esquecemento, envexa.. Chegaron a unha situación de difícil retorno.
- Lino, segue nun proceso de liberarse de lastres dogmáticos, primeiro foi do bolcheviquismo, logo veu o marxismo e semella que o anarco sindicalismo, xa non é un referente para él. Está noutra forma de pensar e de sentir, máis plural e menos dogmática. Compromisos anteriores pasarónlle factura a súa saúde, vida social, profesional e familiar, que non pensa repetir, distánciase dos errores dos tempos idos.
[La Habana] 9 abril de 1945.
Querido José Antonio:
(...) soy muy malo escribiendo cartas. Siempre me ha ocurrido lo mismo, y por eso buenos amigos me lo han tomado a mal. Espero que no me ocurrirá lo mismo contigo. Hay que vivir con los defectos ajenos. La razón está en que vivo, ahora más que nunca, en un perenne malhumor, con angustias, miedos, afanes, temores, depresiones y baches de todo tipo. Estoy a Bellergal1 y pesadilla. Así que pocas veces tengo ganas de escribir nada.
No sé si te di las gracias por tus generosas palabras en el "Contenido social"2. Si no lo hice, tenía que darlas ya por supuesto.
Yo hice en Información un articulejo en el que aludo a ese libro. No es crítica literaria, que no puedo ni quiero hacer ahí. No se puede hacer crítica donde nadie la admite, y donde hay que convivir con posibles criticados. Estamos muy juntos, todos al garete, en artificio y en precario. Todo nuestro mal está ahí: vivimos del aire, física y espiritualmente. Esta burguesía pequeña a la pertenecemos, es una lástima. Es la cosa más lastimosa del mundo. (...)
Me fui de Ultra,3 me peleé con el Viejo [Fernando Ortiz]. Yo estaba de mal humor y esos catalanes son muy regañones. Sucede que, sin que yo haya intervenido para nada, (...)
Mi trabajo está en Bohemia y, marginalmente, dos artículos semanales en Información. Después de mucho luchar, Herminia consiguió una auxiliaría de francés en la normal, pero aún no tiene alumnos (...) nuestra niña se va espabilando, pero está muy flaquita, y come poco. Tiene seis dientes, y se para, y dice boberías, y está engreída conmigo, pero le falta músculo y grasa y hueso. No sabrás lo que es bueno hasta que tengas un portuondito o una Bertita. (...) Puedes escribirme a la misma dirección (...) Aunque quisiera mudarme, seguramente no podré hacerlo por ahora; las casas están por las nubes y no las hay. Todo sube, menos el ánimo. El calor se nos viene encima y a la niña le siente mal. A mí, no. Yo ya no siento frío ni calor por fuera. Quizás porque los siento demasiado por dentro"4.
[La Habana] 30 de agosto de 1945.
Querido José Antonio:
(...) La crítica de "Concepto de la poesía"5, no es nada fácil. Haría falta una preparación y posición filosófica de las que carezco. Pero lo haré lo mejor que pueda. Por de pronto creo que has logrado un estudio brillante, rico y bien articulado -quizás un poco forzadamente articulado- por la leontina marxista. Esto no es ir en contra de las tesis - todas las tesis son sostenibles. Pero no necesitabas hacerte un propósito explícito y menos escribirlo en el dintel. Lo que fuera -marxismo o espenglerismo- que resaltara del contenido por sí mismo, sin etiqueta. Verdad es que yo me voy sintiendo un poco alérgico a las etiquetas; por los frutos prefiero conocer a los árboles.
Tu carta es incontestable en su primera parte. Necesitaría un largo libro para hacerlo, y de seguro que no haré jamás ese libro. Me falta estudio y tiempo. Por tanto, debo atenerme a lo que conozco y he vivido y estoy viviendo y analizando, [que] han formado mi estado de ánimo. No estoy en Frente Cubano (...) he estado siempre con los de abajo, con los que tienen siempre un pie encima. No he podido conciliar todavía en mí una filosofía, una concepción del mundo. No he logrado una verdad (o que creyera verdad) sin levantar dos dudas. Pero siempre me sostendrá este sentimiento: estoy con los pobres, los chiquitos, los preteridos, los que sufren. Y Cuba es uno de esos (...) como clase, yo soy de los de abajo; como nación, también lo somos. (...) Pero repito que no estoy ni estaré en Frente Cubano.
Este asunto de estar o no estar en un frente demandaría también una larga glosa. Y yo nunca haré esa glosa. Haré lo que pueda por escribir novelas y cuentos, aunque esto de poco servirá y poca satisfacción puede tener un autor donde todo el mundo está siempre con los ojos en blanco hacia fuera y de algún modo es movido -en sus ideas, sus gustos o sus disgustos- desde fuera. Además cuesta tanto trabajo...
La segunda parte de la carta es también muy interesante (...) la novela policiaca tiene realmente una gran importancia en nuestro tiempo (...) Recibí cuatro ejemplares de mi cuaderno de Lunes6. No tengo que decirte cuanto te agradezco el prólogo. No puedo, sin embargo, menos de avisarte que no prodigues los elogios a os amigos. Tienes tu nombre de crítico que defender. Y a mí no me molesta la crítica (...) Si yo fuera americano, o inglés o ruso, quizás algún pobre diablo estuviera por aquí traduciendo algunas cosas mías. No siéndolo... (...)
La chiquita camina, pero es muy chiquita. Y hay que estar con los chiquitos"7
[La Habana] 19-10-45.
Querido José Antonio:
Hoy es viernes y tengo mucho trabajo; además de algún tiempo a esta parte, no sé qué les pasa a mis fuerzas. ¿Será [que] empiezo a cancanear?
Tu libro no se ha visto por aquí8. ¿Qué pasa que no los mandan? ¿Qué no los piden? (...) No hay un libro cubano en las vidrieras, salvo los de los que, mediante sus otros poderes, lo gestionan por sí mismos. (...) Se formó el P.E.N Club9, con Mañach al frente, y Marinello y Guillén entre los afiliados. Yo también (...) Tenemos el traje, pero nos falta el cuerpo para llevarlo. Y del cuerpo es decir, del alma- nadie se ocupa. Cuesta mucho trabajo sostenerse en este vacío y juego de puras conveniencias.
¡Venga esa novela policiaca! Te confieso que también yo pensé en el género, porque tiene salida y daría oportunidad de explotar ambientes cubanos muy buenos. Pero hasta ahora fallé siempre a las primeras líneas. Estoy patinando ahora en todo lo que hago. Estoy en un enredijo psicológico.
La niña bien. Ahora mismo está pidiendo "auya". Eso quiere decir agua. Es menudita, pero espabilada, y corre como un rehilete. Yo le llamo Apupucho, Ujujú Ranita, y Akihito. También le llamo Pisicorre, Apuche y del Buyito. Esas cosas que pasan. Anímate. Bien vale la pena la experiencia. No esperes a ser viejo como yo"10.
[La Habana] 25-7-46.
Querido José Antonio:
Al fin, sabemos de ti. A nos extrañaba la tardanza (...) Nos hemos alegrado mucho de ese viaje tuyo11; seguramente será el punto de partida para una estabilización económica y profesional, que necesitas para vivir y producir. Así encontrarás la seguridad y los alicientes que aquí nos faltan.
Estos días he vuelto a insistir sobre un plan de novela, pero es difícil. El ambiente está cada vez más viciado y confuso en ese sentido, y todo se conjura para desalentarlo a uno. Nos falta un ideal, un designio, un destino, un propósito que nos saque de estos remolinos, rencillas, resquemores, personalismos, narcisismos y crónicas sociales. Recientemente he estado visitando estudios de pintores y, pese a sus excelencias de composición, colorido, dibujo (sensuales en suma) quedé deprimido. Les falta un alma. A todos nos va faltando un alma. Eso de conservar el carácter y adquirir los bienes materiales no lo creo yo contradictorio. Yo creo, por el contrario, que si adquirimos los bienes tendremos el carácter. Pero ¿cómo adquirirlos? Ahí está el problema (...) Por lo general no se puede hablar con nadie, porque sale uno de mal humor. Con algunos, se sabe de antemano lo que van a decir. Con otros, se sabe que dirán siempre cosas desagradables. Y con otros, se sabe que no dirán nada, agradable o desagradable, que tenga sentido. Al fin yo opto por encuevarme, y cavilar, y a veces desesperarme. Y tras la desesperación viene el miedo. Espero que dentro de poco llegue aquí Cayo Canas, y también está al salir en los traspatios. Pues bien, les estoy teniendo miedo. Sé que se les hará el vacío más completo, lo mismo que a la luna nona (tú has sido la única excepción) y que, por otro lado, me crearán animosidades y me buscaré odios que hasta materialmente me pueden perjudicar.
Por lo demás, todo va bien. La chiquita ya camine en velocípedo, y maniobra para adelante y para atrás y vira en las curvas. Esto debe de ser hereditario, de cuando su viejo era fotinguero malo. Desde luego, sigue muy menudita y sin muchas fuerzas (...) Ella todo lo desenmaraña y resuelve. La suya es, siempre la última verdad (...) Y en la Normal12 siguen los tiritos. Herminia acaba de salir para allá"13
NOTAS:
1. Bellergal, medicamento, fabricado por Sandoz. Se utilizaba principalmente para tratar trastornos del sistema nervioso autónomo.
2. Libro de Portuondo: "El contenido social de la literatura cubana", publicado en 1944. Le dedica un comentario elogioso a la obra de Lino Novás Calvo
3. Ultra, cultura contemporánea. Revista auspiciada por la Institución Hispanocubana de Cultura (1936-1947)
4. Laberinto de fuego, pp. 107-109.
5. Libro de José Antonio Portuondo, publicado por el Colegio de México en 1945. Había sido tesis en la Universidad de La Habana para graduarse de doctor en Filosofía y Letras en 1941
6. Se refiere a su novela "No sé quién soy"., año 1945, imprenta Universitaria, serie Lunes, nº 12. Ciudad de México
7. Laberinto de fuego, pp. 110-112.
8. Concepto de la poesía
9. Organización internacional de escritores
10. Laberinto de fuego, pp. 112-113.
11. Viaje de Portuondo a Estados Unidos. Profesor de la Universidad Nuevo México (1946-1947)
12. Escuela Normal de Maestros, de la que fueron profesores: Herminia y Lino.
13. Laberinto de fuego, pp. 113-115.

Rivero, Manuel