Tontos Club (19)
Timiraos, Ricardo - jueves, 25 de junio de 2026
Mientras mi nieto Kevin de Jesús jugaba con el balón contra una mole de granito, que ahora llaman banco, yo, cómodamente sentadito en la terraza de mi bar preferido, tomaba mi café con churros y leía en el móvil el enésimo nosécuantos capítulo de la disputa entre el juez Peinado y Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez. A mí, ¿para qué mentir?, siempre el tema me olió a chamusquina. Resulta que Begoña Gómez desempeñaba esa labor antes de que Pedro Sánchez fuese presidente y no había pasado nada y después aparecen esos "cristianos" de "Hazte Oír", y se oyen tan bien que un juez, como Peinado, que entró en la judicatura por la puerta de atrás (tercer turno) y que tiene un palmares de ca soplón ilegal y cuadra de caballos incompatible con su cargo (Hacienda tiene también trabajo con su hija Patricia, la cancelo del PP en Pozuelo de Alarcón) y resulta que este Personaje, tan decente él, diría Feijoo, es el que va impartir justicia. Cantaba Marisol: la vida es una tómbola, lo malo es que a mi los boletos me salen trucados.
Con estas meditaciones aparece Eli que, sentándose pide un café, y me suelta: "Como dices tú, papá: "¡eureka, lo encontré!". Ya tengo padre espiritual para los perros y gatos de mi clínica de bienestar animal, el chamán Alberto el Suicida, experto en cartomancia, nigromancia, quiromancia -no lo confundas con quironmanga- y otras mancias. Contesto: sí, aquí "manciar, mancian" muchos.
Pero yo, sigue Eli, tengo otro problema: mira que es difícil encontrar ahora trabajadores. "¡Chis, quieta"!, le contesta de la mesa de al lado Orlando, el comunista: "Lo difícil no es encontrar trabajadores, lo difícil es que te paguen un sueldo justo, lo que tú llamas difícil es no aceptar esas tretas de algunos empresarios y no dejarse explotar. Conozco a un famoso empresario de hostelería, de mis tiempos de lucha sindical, que no sólo incumplía el horario, los alojaba en cuchitriles y después le pasaba lo mismo los explotaba de mil maneras... Recuerdo también a un despabilado que después encontró acomodo en un partido político. Era comercial de una empresa de papelería y le ofrecían una comisión del diez por ciento. Pues bien, cuando esperaba cobra diez mil pesetas de sus comisiones de venta a la semana- todavía eran pesetas- venía el patrón y le decía que le correspondían la mitad, es decir, cinco mil. Y si no estaba a gusto, ya sabía lo que había. Ni siquiera seguro, Y era lo que había. Como era listo, abandonó el barco, se metió en política y ahora anda por la Mariña de Lugo tomándose sus riojitas y un pulpito. ¡Si no hay como saber vivir! Todo es cuestión de tener "principios" le llaman ellos. Y los tienen. El final es como el de todos. Cuando habla Garamendi, ese vividor de la CEOE, siempre rema contra los trabajadores, que curiosamente son los que producen para que gente como él ganen cuatrocientos mil euros al año". "Debieras escuchar lo que decía Cristina Almeida: "Nunca los empresarios ganaron tanto dinero". Y es que los sueldos son muy escasos y la prueba está en que la gente joven no puede comprar una vivienda"
Estupefactos nos quedamos todos cuando vemos sentarse en una mesa a Risitas. Y no es para menos: todos nos lo imaginábamos en el tanatorio porque tiene un hijo de cuerpo presente. El pueblo está consternado porque sabe que el pobre chaval siempre se llevó mal con su padre y acabó en el mundo de la droga. Yo pienso que nadie, por muy cabrón que haya sido su padre, debe de refugiarse en esos mundos como la droga, la ludopatía o el alcohol. Reconozco la desesperación, pero eso sólo refuerza la avaricia de los desalmados. Lo que más fastidia a esa gente no es la muerte del chaval, sino que con ellos se practique la valentía de hacerles frente. Yo creo que al camelo no le importa la vida de nadie, sino su recaudación, incluso para comprar su dosis, para él los drogadictos son clientes. Y lo mismo pasa con los ludópatas y las máquinas tragaperras, los bingos y similares. Son negocios de golfos por más que los disfracen. Yo no debiera apiedarme de Risitas porque toda su vida fue un avaro despiadado y también fui su víctima. Risitas no vendía drogas, vendía pisos. Siempre fue un pobre hombre drogado por la avaricia. Quizás, mientras su hijo yace y algunos lloran, Risitas esté vendiendo uno de los miles de pisos que construyó. ¿ qué imbécil! Se hizo riquísimo y, sin embargo, jamás se bajó del burro de su avaricia para comprender a sus hijos. Yo, que tanto reniego de los míos, los adoro, los quiero a más no poder y su madre igual. Mi lucha nunca será por el dinero que jamás adoré, mi lucha es con lo que considero sus desvaríos, porque todos los padres queremos lo mejor para ellos. El error muchas veces es nuestro. En el caso de Risitas ¿de qué le ha servido untar a alcaldes, a los de los organismos oficiales, ese bufete de abogados de tanta solera y esos millones de euros en el banco? ¿Con qué conciencia puede vivir un hombre que sólo piensa que acumular dinero, incluso con trampas, legal o ilegalmente?, ¿es la solución de sus problemas y felicidad? El avaro nunca es feliz, siempre quiere más. Algún estúpido les han enseñado que hay que ser fuertes y no saben llorar la muerte de un hijo. ¿Se puede ser más cretino? Pues él siempre se sintió muy listo y los tira-levitas de su alrededor hasta lo tratan de don. Y digo yo: D. Marcos de la Supina Gilipollez.
Kevin, cansado de jugar solo, regresa y le da un beso a su tía. En ese momento pasa por delante de la terraza Gloría del Fresco despotricando con su perro: "qué no corras, coño". Kevin, en voz baja me comenta: "Abuelo, esa señora ha dicho un taco". Eli, que también la oyó, le aclara a Kevin: "No, Kevin, Coño es el nombre del perro". Lo sé porque ya le ofrecí mis servicios. La ocasión la pintan calva, así que allá voy yo con mi ironía: "Eli ya tendrás logopeda para el perro, pero no olvides que quizás lo necesites para la dueña". Y sigo: "recuerdo que en una ocasión llamé a una madre de una alumna para corregir a la chica y le dije: Mire, Señora, es que su hija, cuando escribe, no pone ningún acento. A lo que la buena de la señora me contestó: en mi casa eso no se usa. Y se quedó tan pancha. Respondí: pero la RAE, dice que sí. También, le conté que decía muchas palabrotas, a lo que me respondió: ¿quién? ¿la hijaputa ésta? Y lógicamente, no seguí para no enzarzarnos. Pues ahora, a ver aquí quien necesita lavarse la boca" . Eli, con su mala baba, me respondió: "ya está el abuelo con sus batallitas". Yo seguí: "Eli. no voy a discutir contigo, pero yo lo máximo de nombres de perros que recuerdo es que un día estuve mirando a ver donde estaba un tal Paco y resultó ser el perro de mi vecina del sexto. Así que te propongo que hagas un nomenclátor para distinguir a unos y otros. Porque mira: la vaca Jacinto, el perro Francisco José Primero, la gata María Teresa, podía ser de Bombón y dos Sicilias- siempre creí que había una sola- y el niño Kevin Cosner de Jesús, que sólo necesita el papá Noel para el belén laico, y tú con tu hija Carolain, como si fuese un licor, casi le podías haber puesto María Brizard... Yo creo que estoy servido, tengo un cacao mental que ya no sé si la fabada es asturiana o la inventó Rosalía de Castro. Porque tonterías las hay. Muy absurdas, pero las hay, y que se utilizan, ya ves, pero algunas prenden al hablar. Si a tu negocio de bienestar animal van todos los descerebrados que yo conozco, te aseguro que te apiadarás de mi y me pagarás el centro de mayores".
Se acababa de sentar cerca de Eli Pepito Diccionarios. Pepito es el típico enterado que hay en todos los pueblos. Sabe de política, de moda, de bolsa, del tiempo, del color de los calzoncillos del cura... y, por supuesto, de fútbol. Cuando lo oigo dar los mitines en los bares, le digo a Maika : "Ya está ahí Telediarios". Como sabe que yo no entro en sus proclamas del tipo que sean, va y engarza con Eli: "Ya sabes lo del Hermano de Pedro Sánchez ¿verdad? Pues ya ves, enchufado". Eli, que cuando le dan cancha entra como las vacas de su antiguo restaurante, contesta: ¿Y quién no está enchufado en este País? Si hasta tú has estado enchufado (la cara de Pepito era un poema). Mira, Pepito, ¿tú sabes quien es Micaela? Pues la hermanita de Feijoo, que trabaja para Eulen, empresa a la que da tantos contratos la Xunta de Galicia. Primero su Hermanito, el Decente, y ahora Rueda. Mi padre, aquí presente, dice que eso se llama nepotismo y que ya los papas enchufaban a los sobrinos. Pero si quieres, tiro de la madeja y así sabes que a Feijoo le regalan Vega Sicilia porque ambos negocios, Eulen y Vega Sicilia, pertenecen a los mismos dueños. Aquí los golfos siempre están en el mismo lado, los decentes tienen servidumbres del cargo. Yo no sé quien era Voltaire, porque no lo conozco de nada, pero me contaron que ese Señor dijo: "Cuando se trata de dinero, todos somos de la misma religión".
Pepito, que tira con bala, responde: "Mira Eli, yo si sé quien es ese Señor, el líder de la Ilustración Francesa, pero no me dirás tú que estos gobernantes no son todos unos corruptos...". Oye, Pepito, yo estoy harta de que siempre los chorizos sean rojos, no te negaré que los hay, y de otros muchos colores, pero lo que creo firmemente es que hay personas que llevan la avaricia en el ADN y suelen ser ricas, de la alta sociedad o de la casta, que diría Pablo Iglesias el podemita. Hasta el mismo vividor Garamendi dice que el que corrompe es el que tiene poder, y claro que es verdad, yo te digo a ti que un obrero no creo que tenga poder, eso sí, puede ser corrompido porque hay gente que se vende por vaso de vino y dada la avaricia que tenemos, para muchos es muy fácil corromperse, pero para eso están los despabilados como Aldama, que son profesores, salen libres de los juzgados, los jueces también pueden corromperse, y se van de rositas y se lleva 3,7 molones de euros por la gestión. ¿Y tú me pides que que crea en la justicia?.
Todo esto lo decía mientras nos levantábamos para ir a casa. Y Ali le remata: Mi padre dice que soy imbécil y es posible que tenga razón, no aprendo nada ni con tus diccionarios. Le reprocho: ¡No insutes, Eli!
Quizás el próximo día les cuente el curriculum de Pepito Diccionarios.

Timiraos, Ricardo