¿Valoramos a las nuevas generaciones?
Vaamonde Rodríguez, Jacobo - martes, 23 de junio de 2026
Si la semana pasada hablaba de que la mayor parte de los jóvenes (según afirman las encuestas) quieren dedicarse a la vida pública, y por lo tanto, al funcionariado, hoy haré lo contrario.
Realmente, ¿damos las oportunidades que se merece la juventud? O, más bien, ¿se dan las oportunidades que merece la juventud?
Cuando entré a la carrera, rápidamente pasaron por la clase unos chicos que venían a anunciar el casting para una agencia de publicidad formada en exclusiva por alumnos de la Facultad de Comunicación.
No conocía la agencia, ni mucho menos a las personas que estaban dentro. Y tampoco el modelo que seguía.
Hoy, casi un año después de aquel septiembre que me cambió para siempre, valoro más que nunca la oportunidad que me brindaron mis propios compañeros de facultad.
El modelo junior empresa es único, y se trata de una forma maravillosa de implicar al estudiantado directamente en la vida laboral, a través de eventos, colaboraciones, trabajos para clientes externos...
Porque hay algo que no se puede negar: llega el verano o el fin de la carrera, y empieza la búsqueda de empleo, una situación compleja en la que aparece el gran problema, la EXPERIENCIA.
Es muy difícil, por no decir imposible, que un joven de 20, 22 o 24 años tenga experiencia en su sector cuando acaba de salir de la facultad y las propias empresas no abren las puertas a los jóvenes (obviamente, hay excepciones). Y como es obvio, haber trabajado de camarero o monitor de campamento, sellando credenciales en el Camino de Santiago o de socorrista no va a ser la experiencia que busquen en una agencia de comunicación.
En los últimos meses, yo mismo viví de primera mano esta situación. Para evitar los posibles problemas futuros y, sobre todo, por el afán de seguir aprendiendo, empecé a contactar con numerosas empresas del campo que me interesaba (por aquello de tener experiencia en tu propio sector).
Numerosos correos, llamadas, contactos por LinkedIn e incluso conversaciones en alguna feria-congreso no parecieron ser suficientes para acercarse a alguna empresa y demostrar que los jóvenes podemos aportar algo nuevo.
Y en paralelo, se me abría la puerta a participar en la organización de un evento juvenil, jóvenes ayudando a otros jóvenes. Me contaban amigos que en la Peregrinación Europea de Jóvenes, que se celebró en Santiago en 2022 y que volverá a realizarse en 2027, gran parte de la organización la encabezaban chicos y chicas de 18, 20, 22...
Desde el protocolo hasta la comunicación, pasando por los voluntarios para los alojamientos, para guiar a las personas hacia las zonas asignadas, o incluso para la seguridad, había jóvenes.
Pero estas oportunidades son muy limitadas, e igual que se critica la falta de esfuerzo de una generación, también debemos reflexionar sobre la falta de apoyo para que podamos brillar o, simplemente, aportar una visión diferente a empresas, marcas, instituciones...
Habla un joven, que día a día ve la realidad de su generación, aquella que parece no esforzarse por trabajar pero que también cuenta con un enorme grupo de gente brillante y comprometida, que se suma a cualquier reto con el único objetivo de ayudar, aprender y disfrutar a través del trabajo.
La experiencia no nace con nosotros. Se hace. Y para hacerla posible, hay que cambiar algunas cosas.

Vaamonde Rodríguez, Jacobo