Alzar la mirada en el día a día
Vaamonde Rodríguez, Jacobo - martes, 09 de junio de 2026
La visita del Papa León XIV a España está dejando numerosas imágenes para el recuerdo. Cientos de miles de personas salieron a las calles para reafirmar su fe en celebraciones tan especiales como la Vigilia o la Misa de la solemnidad de Corpus Christi.
Pero sin duda, para mí uno de los momentos más emotivos fue la visita al Centro CERA de Cáritas Española, donde se ha realizado un encuentro con personas usuarias de este centro de acogida social.
La visita papal en Madrid se ha centrado en dos ámbitos: la juventud y la caridad, algo que va a continuar especialmente en Canarias, donde se realizarán distintos encuentros con migrantes.
No ha sido una casualidad, ni mucho menos, que se haya elegido el ámbito de la caridad como uno de los puntos fuertes de la visita. En la solemnidad de Corpus Christi, se celebra tradicionalmente en España el Día de la Caridad, saliendo a las calles numerosos voluntarios de Cáritas en busca de donativos para financiar la acción social que realizan y destinando las colectas de las celebraciones eucarísticas a dicho fin.
El lema de la visita, "Alzad la mirada", representa a la perfección lo que debemos hacer día a día no solo como cristianos, sino como personas.
No he podido asistir a Madrid, ni tampoco lo haré a Barcelona o Canarias. Aún así, desde Melide, he podido sentir algo especial. En la colecta extraordinaria de Corpus, decenas de voluntarias han salido por las calles a pedir para el más desfavorecido, sin buscar nada a cambio. O quizás sí, conseguir el mayor número de aportaciones para ayudar a quien más lo necesita.
Al mismo tiempo, una plaza se llenaba de personas que veneraban al Señor, mientras que un coro hacía lo mismo cantando. En la homilía de la celebración, el sacerdote D. Marcos Torres hacía un apunte: "las voluntarias cuentan que muchas personas bajan la cabeza cuando se les pide para Cáritas o incluso se atreven a decir que es para los curas", añadiendo a continuación: "esos no son cristianos".
Y comparto esta afirmación, porque muchas personas bajan la mirada, se agachan, cambian de acera o incluso se encaran cuando un voluntario se acerca sigilosa y educadamente a pedir un donativo para la entidad social.
No es un caso aislado, pero tampoco lo habitual. Frente a los que bajan la mirada, hay otros muchos, me atrevo a decir que cientos, que la alzan, por el más pobre, por el vecino que sufre o por el emigrante que acaba de llegar intentando salir de una dictadura o guerra.
La visita de León XIV a España está siendo algo único, puesto que no hay nada que consiga un efecto similar al de la llegada del sucesor de Pedro. En medio de un ambiente político crispado, que se extiende a las calles y a los hogares del país, la llegada de una persona lo ha cambiado todo.
Durante estos días, nuestro país parece otro, hasta los políticos que antes repulsaban ciertos mensajes religiosos ahora parecen acogerlos. Algo bueno ha hecho la visita del Santo Padre: unir a todos bajo un mismo paraguas, donde solo hay un mensaje, el de la esperanza y la verdad.
Miles de personas han alzado la mirada y lo seguirán haciendo durante estos días, pero hoy más que nunca, debemos reflexionar: no solo se trata de levantarnos y actuar como servidores o compartir los mensajes de los diferentes discursos durante la visita. Al contrario, de hacerlo así demostraríamos una hipocresía mayúscula.
Debemos ser transmisores del mensaje todos los días de nuestra vida y ayudar, porque ayudar cuesta poco, pedir ayuda mucho más. Y cuando más lo necesitas, hay personas que están ahí para ayudarte.
Porque quien verdaderamente quiere hacer el bien, lo hace en silencio, todos los días, y con la cabeza alta. Esa es la verdadera caridad y la verdadera fe, la del que ayuda al pobre cuando lo necesita sin buscar nada a cambio, la del que dona a Cáritas un día cualquiera porque sabe lo que es la pobreza o la soledad, la del que acompaña al que sufre y en definitiva, la del que se acuerda del otro sin tener que pedírselo o tratarse de un día especial.
Ojalá algún día todos ALCEMOS LA MIRADA, porque como ha expresado Prevost en su discurso ante los políticos de nuestro país, "la grandeza moral de una nación se manifiesta sobre todo en su capacidad de proteger y amar a aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad", y esa debe ser nuestra meta, alcanzar en conjunto la grandeza moral de ayudar al más necesitado.

Vaamonde Rodríguez, Jacobo