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La guerra incivil y el perdón

Timiraos, Ricardo - miércoles, 10 de junio de 2026
El próximo sábado se conmemora en Viveiro, Ourol y Muras la inauguración do monumento-una placa- a las víctimas del Franquismo en solidaridad con las mismas y los derechos humanos, así como en cumplimiento de la Memoria Histórica. Acto que promete la presencia y la participación de las fuerzas políticas actuales. Enhorabuena a todas ellas porque, desde mi punto de vista, refleja algo tan loable como la voluntad de concordia. Una buena voluntad que siempre debiera regir en las relaciones humanas, por encima de las diversas confrontaciones ideológicas, con frecuencia demasiado intransigentes y polarizadas. Ghandi decía "que defender los ideales propios no requiere atacar ni silenciar a los demás". Y, desgraciadamente, eso fue lo que pasó, que se silenció a los demás.
Convendría que en los colegios los niños supieran que España soportó más de cincuenta asonadas militares desde la Constitución de Cádiz y que en esta Guerra, que siempre llamo incivil porque la guerra es una locura colectiva donde el hombre muestra sus peores instintos, y por tanto no merece otro nombre, se produjeron las mayores atrocidades que uno se puede imaginar y que las familias quedaron muchas de ellas dividas por el rencor. Al respeto decía mi admirado maestro Machado: "la guerra es el crimen estúpido por excelencia..." Y camino de Colliure remacha: "Hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro... quizás la hemos ganado". Muchos años después, el 17 de Mayo del 2007, allí, ante su tumba, Maika y yo hemos rezado por la convivencia en paz.
Aunque varían las cifras entre historiadores, el número de víctimas de la barbarie parece rebasar ampliamente las seiscientas mil. Trágica lección de la Historia, que en ninguna casa se debiera olvidar, para educar a las nuevas generaciones en la tolerancia. Decía el Dalai Lama: "Cuando entiendas que hay otra forma de ver las cosas, entenderás el significado de la palabra tolerancia". Y ahora, que tanto acechan las posturas intransigentes y radicales, es más necesario que nunca no olvidar aquel nefasto error. No hay ningún régimen político que mejore la democracia, aunque sea tan deficitaria como la actual. Misión nuestra y de las nuevas generaciones es limpiarla y corregirla de corrupciones y demás defectos.
Dicho esto, los que hemos vivido a "Longa noite de pedra", que tan bien describe Celso Emilio, sabemos lo que significan las lágrimas, el silencio, el miedo, el abuso y otras tropelías que dejaron triste huella en nuestros corazones. Y es por ello que creo que va siendo tiempo de descorrer las cortinas del miedo, de secar las lágrimas, de restañar heridas, de abrir mutuamente las puertas y aprender a convivir con respeto y así saber cerrar las puertas a la intolerancia, a la brutalidad y al rencor. Va siendo hora de por un lado perdonar y por otro de arrepentirse sinceramente.
Noventa años después todavía quedan rescoldos que la ignorancia y la barbarie tratan de avivar y a los que conviene poner freno porque la estupidez y la brutalidad, siendo hermanas gemelas, también las hemos soportado,
Finalizaré con las palabras de un hombre cuyos hermanos son ahora homenajeados. Un hombre sencillo, paciente y cristiano que llorando, en la iglesia de San Francisco de Viveiro, le enseñó a su hijo: "Siempre hay que perdonar, aunque sean tus enemigos". Pero claro, para eso hay que ser un Hombre y de Paz.
Timiraos, Ricardo
Timiraos, Ricardo


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