Epistolario de Lino Novás Calvo con José María Chacón y Calvo (1939-1963)
Rivero, Manuel - lunes, 22 de junio de 2026
Estas seis cartas que se intercambiaron, podemos dividilas en catro etapas:
1ª: Dúas cartas de finais de 1939, centradas nos trámites para que María Luz Nieto, a súa primeira muller, puidera viaxar a Cuba, para reunirse con Lino. Neste proceso contou coa total colaboración de Chacón e de Estalella.
2ª: Fractura e distanciamento da relación con Chacón, situación que se aprecia na carta do 3 de outubro de 1940, oito ou nove meses, do inicio das xestións para que María Luz Nieto, puidera viaxar a Cuba.
Lino, anda tan ocupado, que non pode esperar a Chacón, déixalle unha carta, na que lle solicita de novo un gran favor: interceder por Herminia del Portal y del Castillo, a súa segunda muller, para conseguir unha cátedra de segunda ensinanza en Economía Política ou en Francés.
Non coñecemos o que aconteceu cos trámites de María Luz, que semellaba debían de ser complicados: non conseguir o pasaporte, nin a autorización; ao ter traballo en España, desistiu da viaxe, ou se Lino, lle comunicou que se ía casar con Hermia, son varias as suposicións. Temos a certeza, que Lino estaba de novo casado e María Luz desapareceu da correspondencia.
3ª: Dúas cartas coas datas do 4-7-42 e 6-7-42, solicitando a axuda de Chacón, para que xestione a compra de exemplares por parte do Ministerio de Educación do libro La Luna Nona, publicado por a editorial Losada de Bos Aires. Quen lle escribe a Lino é Guillermo de Torre(1).
Todo indica que Chacón, utilizo o silencio como resposta.
4ª. Pasados 21 anos (1942-1963), volvemos a encontrar nova correspondencia de Lino con José María, na que hai reconciliación. Lino examina a súa historia de vida e da como resultado un balance negativo.
Cira Romero, no epistolario "Laberinto de Fuego", fai o seguinte diagnóstico:
"La misiva es una muestra de la inmensa soledad y el desarraigo que experimentaba. Es una carta que duele leerla, que inspira un sentimiento de profunda pena hacia un hombre que fue feliz en muy escasos momentos de su vida. Está escrita como un silbido del alma y deja sentir un total sentimiento de pérdida y de infelicidad(2).
Afortunadamente, Lino tivo oportunidade de formar parte do claustro da Universidade de Syracuse, durante seis anos, como profesor de Literatura hispanoamericana (setembro de 1967 - xuño 1973), onde gozou de estabilidade económica e de prestixio profesional.
"[La Habana, finales de 1939]
Querido Chacón:
Muchas gracias por lo que me dice en su carta. He estado vacilando. Primero, no tengo afianzada mi situación económica para traer, de momento, a mi mujer. No sé en realidad qué hacer. Si no he de poder echar un ancla, y ponerme a trabajar de firme en novelas, ensayos y cuentos, no creo que valga la pena. Todas las energías las consume uno en ganarse la vida.
De modo que he tomado una determinación: o me afianzo aquí, y en ese caso mando a buscar a mi mujer, o tomo un barco. En el primer caso, volveré a molestar su atención, para que me ayude en la gestión de los trámites legales. En el segundo, voy a pedirle otra vez favor, ya desde ahora: que me gestione un pasaporte cubano. Con este pasaporte (si es posible conseguirlo, a base de certificado de inscripción en el consulado de Barcelona, que poseo), podría salir cuando quiera, y volver cuando quisiera, sin dificultad. Y cómo es posible que dentro de pocos meses tome esa determinación, le rogaría me hiciera esta gestión lo antes posible.
En caso de irme, mi plan es el siguiente: ir de Cuba a un país cualquiera de Hispanoamérica; vivir (creo que será posible en ese país unos cuantos meses, escribiendo y hablando de Cuba, y estudiando las cosas de allí, especialmente la vida del pueblo, el arte, las costumbres. Pasar entonces a otro país (...) y así sucesivamente, hasta recorrer toda América por dentro. ¿Qué le parece?
(Le escribo una carta para Estalella y otra para mi mujer (...)(3)
"[La Habana, finales de 1939]
Mi muy querido Chacón:
(...) recibí sus letras y las cartas que me llegan de España. Y ya tengo un motivo más, entre tantos, de gratitud hacia usted, que me ha ayudado a resolver los más difíciles problemas de mi vida, porque no dependen de mi esfuerzo.
Las cartas son de mi mujer; mujer que es mía conforme a una ley que ya no existe. Me ha causado gran alegría, por dos razones: ella está bien, trabaja, no ha perdido ningún familiar en la guerra, y hasta parece que se encuentra mejor que antes de la guerra. La otra razón es que el señor Estalella la ha atendido con una bondad que nunca sabré agradecer bastante, a él y a usted. Le dio toda clase de explicaciones y consejos.
(...) quiero pedirle a usted otros consejos, rogándole que me diga lo que usted puede hacer por mí (...)
Primero, necesito legalizar, por cualquier modo, mi condición de ciudadano cubano (...) mi intención es quedarme aquí para siempre.
Segundo, tengo que traer a mi mujer, y para traerla se requiere lo siguiente, según información del propio Estalella: una persona que la reclame (no puedo ser yo); enviar una solitud a la Embajada de España en La Habana, para que la vise y autorice; solicitar a la Secretaría de Estado que ordene a la embajada en Madrid que visen el pasaporte de mi mujer; enviarle a ella la reclamación visada por el embajador de España en Cuba. Con ese papel visado en mano, ella solicitaría en Madrid su pasaporte de soltera; para dárselo, desde luego, harán varias averiguaciones, y esto es lo que temo (...) los trámites son bastante largos y complicados. (...) tengo que recurrir de nuevo a usted, que siempre me ha atendido (...)
Sigo en la hora Ultra(4) (...) Con lo que gano aquí, mientras dure, me estoy sosteniendo (...) Reciba mi enhorabuena por su ingreso en la Academia [Cubana de la Lengua](5).
"[La Habana], 3-10-40.
Querido Chacón:
Le dejo esta carta porque no tengo tiempo de esperarlo. Me paso el tiempo haciendo gestiones, ya que mis ingresos actuales son pequeños e inseguros.
Chacón voy a pedirle otro favor. Mi esposa [Herminia del Portal y del Castillo] ha terminado este año las carreras de ciencias sociales y derecho diplomático, con un magnífico expediente (el segundo, si no el primero, de este año). Ahora surge el problema de cómo aprovechar los conocimientos. Ella piensa que si tuviera influencia, podría conseguir un nombramiento para una cátedra de segunda enseñanza. Esto, desde luego, sería para nosotros un gran alivio. Esa cátedra pudiera ser de Economía Política (si es que la han implantado) o de Francés, idioma que ella conoce perfectamente, pues vivió varios años en Francia.
¿Puede hacer usted algo por nosotros en este sentido? Se lo agradeceré de corazón.
P.D.: el nombre de mi esposa es Herminia del Portal y del Castillo"(6).
"[La Habana] 4-7-42.
Querido Chacón:
Acabo de recibir una carta de Guillermo de Torre de la Editorial Losada, en la que me anuncia mi libro de cuentos, LA LUNA NONA ha salido ya y que pronto llegarán ejemplares a La Habana. A continuación me dice los siguiente: Sería conveniente que usted gestione cerca del Ministerio de Educación de la Habana, la compra de cierto número de ejemplares de su libro, indicando que nos hagan el pedido directamente a fin de poder concederles un buen descuento (...)
Mucho le agradecería, querido Chacón, que se tomara interés por este asunto, ya que me dejaría la puerta abierta para que me publicaran otro libro en la misma editorial.
En tanto, ya sabe que lo quiere"(7).
[La Habana] 6-7-42
Mi querido Chacón:
La editorial Losada, de Buenos Aires, por medio del Sr. Guillermo de Torre, me anuncia que acaba de ser publicado un libro de cuentos mío titulado la luna nona (...) Torre me indica que la colección en la que ha salido La luna nona está escasa de dinero, y me ruega que gestione en ese ministerio, para que les compren algún número de ejemplares con el fin de amortizar un poco los gastos de edición. Mucho le agradecería a usted interpusiera sus buenos oficios con el Sr. Ministro, seguro de que, su alta comprensión en estas cuestiones, habrá de atender mi petición (...) Le saluda y le quiere"(8).
New York, 17 agosto de 1963
Mi querido Chacón:
¡Cómo me voy a olvidad de usted, el mejor de mis amigos! Solamente... no quería perjudicar. Además, con el rebumbio, me olvidé de su dirección (...) Olvidar va siendo, por otro lado, una necesidad para mí. Sin eso, ya los recuerdos me hubieran matado. Lo cual, quizás fuera lo mejor.
Sé que está usted sufriendo mucho. Yo también. Y también tantos otros. Para mí la vida no ha sido más que una agonía, y la muerte no vendrá tan callada que no la sienta venir. Ha sido mi destino que las mareas me llevaran siempre al centro de las borrascas. Usted bien lo sabe: yo no las busqué, ellas a mí me buscaron. Este es mi cuarto exilio y Dios sabe si aún faltan otros.
Lo peor para mí es que he visto venir el huracán. Lo vi y lo dije y nadie me hizo caso. Por verlo pasé años amargos en aquella cueva de víboras, donde estaba, y donde aún estoy un poco, aunque no tanto, pues algunos se fueron para Caracas y yo aquí me quedé, como un fleco que no acaba de desprenderse -por necesidad.
Aquí me tiene, pues, tratando de estirar los años por mi familia. Herminia ha levantado milagrosamente una revista(9), que ya es la primera de su clase en América Latina, pero aún hay muy pocos anuncios, y la lucha es dura. Mi hija(10), en el College, sacando altas notas, pero sigue siendo muy sensible, lo cual para defenderse nunca es bueno. Ya escribe y publica cuentos y reportajes; y son buenos. Tiene 19 años, y gran facilidad para los idiomas.
¡De mí, que más contarte! El exilio nunca es bueno, sobre todo a la vejez; no tanto por el exilio mismo, como por los exiliados. ¡Qué pequeños lucen aquí algunos que allá se hacían pasar por grandes!
¡Cuántas cosas más podría decir! Pero termino aquí con este lamento, porque no quiero agravar con los míos sus propios pesares. Hoy sábado, vine a una oficinita (...) a escribirle y terminar unos materiales que envío a Caracas (...) luego iré a una librería (...) y terminar el día trabajando en casa, para ayudar un poco a Herminia. (...) Mi única distracción es recorrer a pie, cada semana, un pedazo de esta ciudad, que es un mundo, con todo lo bueno y todo lo malo.
Sepa, mi querido Chacón, que nunca lo olvido. Escríbame un poco más usted"(11).
NOTAS:
1. Habitual de las tertulias de Pombo, a las que Lino acudía con frecuencia.
2. Laberinto de fuego, p. 183.
3. Laberinto de fuego, p. 96.
4. Espacio radial de carácter cultural. Organizado por la revista Ultra. Fue dirigido por José Antonio Portuondo.
5. Laberinto de fuego, pp.97-98.
6. Laberinto de fuego, pp. 98-99.
7. Laberinto de fuego, pp. 99-100.
8. Laberinto de fuego, pp. 100-101.
9. Vanidades: Bajo el mando de Herminia del Portal, la revista combinaba consejos de moda y belleza con una alta calidad literaria, publicando a importantes autores de la época.
10. Himilce Novás del Portal
11. Laberinto de fuego, pp. 185-186.

Rivero, Manuel