A Manulo le llamábamos los niños "El chulo del Parque" por ser el hombre más estirado que se paseaba por Ourense. No tenía oficio ni beneficio, pero era todo un profesional del timo y el pufo.

A Pepe de Castelo le hizo perder todos sus sueños, que es lo peor que le puedes robar a alguien. Verás...
Cuando llegó a Ourense desde la montaña de Queixa, tras un viaje con trasbordos de autobús que duraba seis horas, ni siquiera había visto nunca el gran río. Le asombró la gran ciudad que era y los altos edificios de la calle del Paseo de aquellos años cincuenta.
Estaba mirando el escaparate de una conocida agencia de viajes cuando...
- Achegouse onda mín un señorito ben traxeado, alto e moi ben composto, que se identificou como director de "Viaxes América", axencia especializada no mundo da Emigración trasatlántica. Dicía que era moi barato o seu billete a Venezuela. ¡Moito mais barato que as demais axencias porque "el mándaba moita xente cara alá"!
En los años cincuenta, el billete en el "Begoña", el buque de referencia de la emigración, costaba cuatro mil y pico duros, pero Manulo se lo vendía por solo dos mil. Además, lo acompañaría a Vigo y él se encargaría de todos los trámites.
Para celebrar el casual encuentro el "agente de viajes trasatlánticos" invitó a Pepe a comer en La Regidora, lo llevó a la una pensión de la calle del Progreso y al día siguiente, en el Auto Industrial, a Vigo...
- Eu confiaba nel porque parecía moi boa persoa. Pedíume a documentación e alá se meteu nunha oficina. Púxolle un selo os papeis e todo. Díume o billete i eu embarquei rumbo o porto da Guaira, onde supostamente me esperaba o axente venezolano...

El viaje duró media hora. Justamente lo que tardaba en llegar de Vigo a Cangas el primero de aquellos "Vapores de Pasaje" que durante tantos años fueron el único medio de enlace entre ambas poblaciones...
En el muelle de Cangas no había ningún agente, pero sí un mariñeiro al que llamaban Churruca que le ofreció trabajo a Pepe de Castelo en la Factoría Massó. Por aquel entonces, la industria ballenera estaba en auge y había necesidad de mano de obra... barata, eso sí.
Y Pepe se quedó para siempre en uno de los lugares que más me cautivan de esta mi Galicia Única...
- A min tamén me gusta. Eu non cambiaría Cangas por ningún lugar do mundo.
Ahora está jubilado, tiene noventa y pico años, y es feliz. Pesca calamares en la punta del muelle y ve como van y vienen, cada media hora, los barcos de pasaje que cruzan la ría de Vigo; sin embargo Churruca hace ya tiempo que viajó al espacio.