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Andrea, Raúl, Paula, Eva, Lucía, Minia, Xoel, Breogán... Tras los personajes de Estévez

Espiño Meilán, José Manuel - domingo, 17 de mayo de 2026
Dedicado a José Estévez López.

Estévez, escritor lucense, es natural de Pacios (Pradeda, Guntín), como lo es un personaje secundario suyo, también apellidado Estévez, en la novela: "Andrea y Raúl", y como lo es, curiosa coincidencia, Oswaldo, el Andrea, Raúl, Paula, Eva, Lucía, Minia, Xoel, Breogán... Tras los personajes de Estévez personaje principal de su más reciente novela "As tres esposas". ¿Acaso se trate de personalidades múltiples del escritor o tal vez sólo se trate de un socorrido e interesante recurso narrativo que le permite un curioso divertimento al plantear equívocos de ficción en sus personajes novelados?
Sonrío ante múltiples recuerdos. Recuerdo que él, voyeur privilegiado siempre estaba allí, en la escena, unas veces portando una cámara en las manos, otra sentado y leyendo en el metro, plasmado como ilustración en la página de un periódico, saliendo a la calle a pasear con sus perros, empujado por un ayudante sobre una silla de ruedas o, más imaginativo aún, tras una cortina como una simple sombra que revelaba su inconfudible silueta... Fueron todos ellos cameos del extraordinario director de cine Alfred Hitchcock que acuden a mi memoria ahora que me encuentro frente a las lectura de las muchas novelas de José Estévez y su juego literario a estar presente en sus tramas argumentales.
Tras leer algunos libros de nuestro escritor, siento que él se encuentra siempre a la sombra de cada personaje, presente unas veces literalmente, otras más sibilino, sutil, manifestándose en cada pensamiento, en cada reflexión narrada.
Es posible que sea esta forma de proceder una de las características que definen el modo y la forma tan peculiar de su narrativa, una especie de inconfundible sello personal de José Estévez López.
En "Andrea y Raúl", las líneas que definen el primer párrafo se convierten en una puerta abierta al argumentario de la novela. No pude evitar, tras su lectura, la venida de un grato recuerdo correspondiente a otra novela icónica, elegido libro que forma parte de mi querida biblioteca personal: "Crónica de una muerte anunciada", del Premio Nobel Gabriel García Márquez. Andrea, Raúl, Paula, Eva, Lucía, Minia, Xoel, Breogán... Tras los personajes de Estévez
"Abren os ollos á mesma hora, no mesmo país, na mesma cidade, no mesmo hotel, na mesma habitación, moi confortable, e na mesma cama, individual pero espazosa."
Y ahí mismo, en ese lugar y a esa hora, se abren las puertas a profundas reflexiones que, en palabras del propio Estévez, pueden serlo o no, jugando con esa ambigüedad que procura la personalidad y las circunstancias de cada ser humano.
Amor, sexo, activismo social, político, relaciones humanas, laborales, ser o no ser, antes y ahora, invisibilidad, presente, futuro hipotético, futuro cuestionable, depresión, pozos sin fondo, reinventarse, pasión y sexo, gozo y dolor, interrogantes con y sin respuesta...
Belleza y decrepitud. Deseo y desesperación. Silencio y ausencia.
Sus novelas se alimentan de todo ello, a la par que nos cuentan bellas historias, pasionales unas, tratadas con crudeza otras, todas ellas probables o improbables pero con un nexo común, atrapan al lector.
Me gusta el final de uno de sus libros. Puede parecer simplemente una frase pero, leída de un modo reflexivo, ahondando en su oculto contenido, esconde un libro entero:
"Andar e ver".
Para mis lectores isleños y castellano parlantes, la traducción es obvia: Andar y ver.
Sanxenxo, Portonovo, Cangas, playa de Silgar... personajes que buscan particulares escenarios, historias inconclusas, vidas pasionales y vidas asesinadas, vidas truncadas y dolores eternos, amor y sexo, abandono y desamor ¿o acaso desamor y abandono? Me atrapan las dudas existenciales de José Estévez y su narrativa potente y fluída.
"As tres esposas (unha espiña e dúas rosas)" se encuentra ahora en mis manos, bajo mis ojos, absorta mi mente en su lectura. Es la obra más reciente de este prolífico escritor y es, desde mi humilde criterio personal, una de sus más logradas obras narrativas.
En las obras de José Estevez siempre está presente el escritor, el narrador, el relator. Siento un pálpito, especie de presentimiento que puede esconder una certeza o tal vez un sonoro equívoco, pero que deseo manifestar: albergo la impresión de que tras cada novela, tras cada poemario, José Estévez se nos muestra como es, se desnuda en cierto modo, muestra sus pensamientos, dudas y reflexiones y nos muestra retazos de su propia vida, aunque esa vida expuesta pueda ser real o imaginaria pues es difícil a veces definir qué pertenece al universo creativo del escritor y qué al mundo real por donde transita.
"Botábaa de menos. A literatura."
Así inicia el capítulo segundo de su obra "Andrés y Raúl". El hecho de narrar, de contarlo por escrito, es una constante en sus personajes. Esta obsesión literaria también aborda al personaje Oswaldo, en la novela: "As tres esposas" y a Minia, la mujer de Xoel en "Minia, amor doe".
"Escribir unha novela non é unha misión imposible pero tampouco é tan doado como algunhas persoas pensan".
Oswaldo tiene sesenta y cinco años y vive sólo. Raúl, el personaje de la novela anterior tiene la misma edad y experimenta la misma ausencia, la misma desolación, la misma búsqueda desesperada del amor. Y los personajes viudos y viudas también viven solos y todos son hijos únicos y todos no tienen hijos. Hay concomitancias, puntos en común en toda la narrativa disfrutada.
Admiro en José Estévez esa capacidad tan propia de abordar una novela jugando con personajes aún inexistentes, pero que dentro de su magín existen ya, invitando con su lectura al lector a recrearlos, darles vida aún a sabiendas de que sera el escritor quien decida finalmente cuales formarán parte de la novela que va a inicar y cuales desechará o convertirá en secundarios, a veces con papeles tan ínfimos que apenas tienen aparición.
Y así crea, "Minia, amor doe". Desde mi particular punto de vista de lector aficionado, es una obra original y cautivadora, capaz de conseguir algo tan difícil para un escritor como es que el lector efectúe una inmersión en la trama argumental desde el principio, haciéndole creer partícipe de la labor creativa y, a sabiendas de la imposibilidad de serlo, mantener no obstante su curiosidad y disfrute con el planteamiento, siempre sorprendente del escritor.
En esta obra, su Prólogo 1 es todo un cuaderno de intenciones. En el Prólogo 2 el autor nos sorprende con el dominio que ejerce sobre la novela que pretende desarrollar. Es él quien decide, esa es la primera impresión, aunque aún no sabe que no será él, sino un potente personaje, Minia, quien llevará no sólo el peso de la novela, sino quien definirá qué contar de su vida y qué no, convirtiéndose así el escritor en un simple escuchador.
¡Magistral interpretación narrativa! Reconozco sentirme reo de un enredo argumental muy original, capaz de cautivarme hasta del fin de la novela.
No albergo duda alguna en que me encuentro ante un escritor riguroso y metódico en el quehacer de su trabajo literario y que tal entrega se manifiesta en la satisfacción de los que nos hemos acercado al disfrute de sus obras. Sin duda, recomiendo su lectura.

José Manuel Espiño Meilán, amante de los caminos y la vida. Escritor y educador ambiental.
Espiño Meilán, José Manuel
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