Fernando Ónega fue un periodista, escritor, analista político, asesor... yo que se..., de todo.

Lo que deja escrito en cuatro publicaciones y miles de artículos, recogen a un hombre que siempre presumió de Mosteiro y de Lugo, siempre!. He de destacar que las veces que hablábamos, aunque fuese por teléfono, él siempre utilizó el gallego.
Toda esa obra, su herencia, está clasificada y ordenada a la espera de su destino definitivo.
Sigo defendiendo, porque era su aspiración, a que se nombre Hijo Adoptivo de Lugo, desgraciadamente a título póstumo, pero lo agradecerá desde donde esté, lo mismo que su familia que espero tengan la oportunidad de verlo, y recoger el documento que lo acredite.
He de señalar que la petición de ese título honorífico se intentó en otras dos ocasiones y no fue posible.
Tengo la esperanza de que en esta, a la tercera, vaya la vencida.
Y estoy convencido de que muchos miles de lucenses y españoles, lo aplaudirán.