Cuando se presenta un trabajo a veces el mismo es una disculpa para ver a unas personas y autores que hace tiempo que no veíamos.
Cuando mandamos a la Editorial Vía Directa este trabajo no sabíamos cual iba a ser la contestación- no por parte de la editorial- sino por aquellas personas que de una forma directa o indirecta hablamos de ellos. La vida en ocasiones no es fácil. Pero si uno observa una bola del mundo verá que los problemas en todas partes parecen ser las mismos. ¿Estamos preocupados por aquellas personas que ya no están? También se dan casos de amistades que se han marchado de tu vida sin saber el motivo.
No hablamos de una obra fragmentaria, ni mucho menos de un trabajo de la memoria y tampoco de algo que había que hacer como el plantar un árbol y tener un hijo.
En una conversación privada con los editores (esperamos no molestar) nos dijeron que querían que esta editorial tuviera una mayor repercusión con todas sus obras.
Las personas que lo han leído en algún caso han estado un tanto desconcertadas. Muchas han dicho: ¿cómo se puede explicar en un trabajo temas tan dispares entre sí y hablar de una lengua como el sánscrito realizando la semblanza de una persona como Óscar Pujol que lleva el sánscrito en su interior?
¿Cómo puedes hablar de Elías Ananda y de su padre (decimos bien) Vicente Merlo que desde hace muchos años

ha venido desarrollando un campo entre la filosofía, la religión y la figura de Sri. Aurobindo?
Tampoco podían faltar los nombres de José Lesta y de Ignacio Tineo cuya traducción del Ramana Periya Puranam hay que tener muy en cuenta. No nos podemos olvidar de la trascendencia que todas y todos llevamos dentro como acertó a decir una persona cuando se presentó en A Coruña este trabajo. Es muy posible que alguien preguntase alguna cuestión que no hemos podido contestar pero eso es toda una aventura...
Siempre intentamos mirar a los ojos de las mujeres y de los hombres sin que nos importen demasiado los títulos o premios que les han dado. Cuando Javier Hernández Sinde escribió un libro sobre el Kumbha Mela, cuando Fernando Mora nos habló de Ibn Arabi, cuando ese inquieto David González Raga tradujo toda o casi toda la obra de Ken Wilber y cuando el profesor J. Carte que ha escrito varios trabajos sobre Sri. Ramana Maharshi y nos saluda...
¿Cómo nos podíamos olvidar de todos ellos? No es generosidad y como diría Jean Klein es la verdad lo que nos hace intentar comunicar algo que se lleva dentro aunque no nos demos cuenta de ello.