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Cielo - Infierno

Silva, Manuel - lunes, 27 de abril de 2026
De niño y adolescente creí firmemente que el cielo estaba arriba, sobre las nubes, y que allí, al morir, comeríamos rosquillas y cantaríamos bellas canciones con los ángeles, arcángeles, serafines, tronos y dominaciones.

Y también creí que el infierno estaba abajo, en las entrañas de la tierra, donde solamente se oiría el llanto y crujir de dientes de los condenados, que estarían allí ardiendo eternamente entre las llamas.

Más o menos, esto es lo que yo entendí en las meditaciones que sobre la muerte, el cielo, el infierno y la eternidad nos impartían en los Ejercicios Espirituales. Fue tal el miedo que me invadía esos días que, al igual que Santo Domingo Savio (que se fue al Más Allá con tan sólo 14 años), juré muchas veces: "Antes morir que pecar". Mis pecados de entonces se limitaban a utilizar alguna palabrota, alguna desobediencia y algunos de los llamados 'malos pensamientos' (sexuales, por supuesto).

Pero, desde la juventud empecé a dudar y, ahora, pienso que tanto el cielo como el infierno están aquí, en nosotros y entre nosotros. Pienso que el cielo es la situación en la que trabajamos con la verdad y la justicia, con el amor, la bondad y la belleza. Cuando ayudamos a los más débiles y necesitados, cuando amamos sin límites y derrochamos ternura a manos llenas. Por eso, cuando amamos de verdad a una persona la besamos y le decimos: "eres un cielo".

En cuanto al infierno, el propio Papa Juan Pablo II -que no se distinguió precisamente por ser muy 'progre'- afirmó solemnemente que "el infierno no es un lugar físico, sino la situación de quien se aparta de Dios".

Cuando vivimos en la injusticia, en el miedo, en la violencia machista, en el rencor y la maldad, solemos decir "esta empresa o esta casa es un infierno". El infierno es instalarse en bulos y mentiras, en odios y en guerras, provocadas por dictadores que, en vez de gobernarnos bien y buscar la felicidad de los ciudadanos, solamente 'van a lo suyo': forrarse con riquezas y emborracharse con petróleo.
Silva, Manuel
Silva, Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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