Outras maneiras de entrevistar de Lino Novás Calvo
Rivero, Manuel - lunes, 04 de mayo de 2026
Poder ler con sosego, noventa e cinco anos máis tarde de ser publicadas, as entrevistas feitas por Lino Novás Calvo para o semanario Orbe (1931-2026), producen un goce, sentido de pertenza e agradecemento inmenso.
O Lino periodista ou reporteiro gráfico, feito a si mesmo, sen pasar por ningunha universidade nin academia de periodismo, senta cátedra na forma de entrevistar e marca un espazo propio co seu sino de identidade, que se fai difícil de imitar e máis complicado de modelar.
A través da entrevista, agroman escenarios dinámicos, nos que se comezan a ver, escoitar, sentir, visualizar e ulir un arrecendo agradable. Os sentidos, crean unha conexión emocional, a modo de feeling, co entrevistado, na que se vai sentindo a necesidade de saber máis.
Nese escenario máxico, no que o entrevistador se vai diluíndo, o lector vai sendo protagonista, mentres que a figura, tanto humana como intelectual do entrevistado engrandécese e aparece revestida de humanidade, sabedoría e autoridade. Transmite de forma nítida a misión de servir e a de ser útil a sociedade.
As súas entrevistas, presentan catro fitos determinantes, que xa descubrimos na que lle fixo a D. Luís de Araquistaín, que a modo de poleas propulsoras, van marcando os tempos, os modos e as formas, ata chegar ao momento oportuno das preguntas poderosas, ou de alto rendemento e finaliza cun cerre suave, que abre a porta a novas experiencias. Ese efecto recencia, deixa un final doce e agradecido que semella ser a sobremesa dunha excelente comida.
Don Fernando de los Ríos. Ministro de Palabra y de Justicia (1)
Descrición serena, na que Lino non pode disociarse da súa querenza republicana, indicadores que xa asomaron na viaxe e nos días que estivo nas Grañas do Sor. Sente grande estima por don Fernando e a súa obra.
A filla de don Fernando estaba casada co irmán pequeno de Federico García Lorca, ao que pronto lle uniría un vínculo de intensa amizade e admiración, esa estima viuse reflectida no soneto que lle adicou a raíz do seu tráxico asasinato.
"Las familias de ambos estarían siempre ligadas por lazos de amistad y de parentesco. Se casó con Gloria Giner de los Ríos García (profesora de Geografía e Historia de la Escuela Normal y antes de la Institución Libre de Enseñanza), con la que tuvo a Laura de los Ríos Giner, amiga inseparable desde pequeña de Isabel García Lorca y esposa de Francisco García Lorca. (...) En junio de 1929, Fernando de los Ríos iría a Nueva York para una estancia de un año. A este viaje lo acompañaría Federico García Lorca. De los Ríos tuvo que convencer al padre del poeta para que lo dejara viajar a América con la excusa de matricularse en la Universidad de Columbia y aprender inglés. Federico atravesaba entonces una crisis personal y literaria motivada por el éxito contradictorio del Romancero gitano y la ruptura sentimental con Emilio Aladrén. De este viaje, de este cambio de aires, nació Poeta en Nueva York" (2).
"Llegados a Madrid, bajo el signo de Orbe, uno de nuestros primeros pensamientos fue visitar, si era posible, al Sr. Ministro de Justicia. su recuerdo estaba demasiado fresco en la memoria de cuantos lo habíamos escuchado en La Habana, no mucho antes, pero cuando todavía en España la monarquía y don Fernando consagraba su pensamiento y su acción al derrocamiento de aquel régimen. Hoy lo consagra, y no en menor grado, al sostenimiento del nuevo (...) Anunciar a don Fernando la visita de un periodista de Cuba era despertar en el recuerdos gratos y temores momentáneos (...).
Las puertas de los Ministerios de España están, además, abiertas a cuantos con intenciones de honradez y de justicia quieren trasponerlas (...) Vamos a la hora fijada: doce y media del día (...) Calle San Bernardo arriba, dudamos todavía que la accesibilidad sea tan fácil (...) En España gobierna hoy la aristocracia del talento y de la acción, y esta no tiene cancerberos a la entrada (...) En el salón de espera hay ahora más de una veintena de personas. Hay un abigarramiento democrático y socialista en los visitantes. Desde lo alto, en las paredes cubiertas de un tapiz morado, nos miran algunas figuras de la otra República, a través de su telilla histórica. Don Nicolás Salmerón parece pronto a dirigirnos una arenga que se agolpa a sus ojos (...) El señor ministro se ve forzado a limitar el tiempo (...).
Hay algo en la palabra hablada que no se encuentra en la escrita. Y la palabra hablada de don Fernando, además del contenido de la escrita, tiene un sentido de amor y de grandeza íntimos que reparan los nervios del reporter para una interpretación fiel de su pensamiento. Tiene toda la paternal amplitud del profesor que, socrático en el fondo, lleva al oyente algo más que un conocimiento o una noción aislados; un fervor edificante y ejemplar que jamás se enturbia. Y eso es tocar carnes de sabio. (...)
El señor ministro recibe de pie. Él mismo va recorriendo el medio círculo de los solicitantes prodigando a cada uno una sonrisa y su apretón de manos. (...) El turno que viene es el mío. Don Fernando se me acerca mirándome inquisitivamente al través de sus cristales.
-¿Usted es el periodista de La Habana. Y me trae usted, además, saludos de mis amigos de allá. Bien: ¡Pero es que estamos tan ocupados! Fíjese la gente que hay todavía esperando. Siéntese un instante, a ver si luego puedo dedicarle unos momentos.
-Señor Ministro, en Cuba se sigue con gran atención su actuación en el Ministerio. Después del recuerdo tan grato que ha dejado usted allá (...) Don Fernando escucha como si atendiera a la lección de un discípulo.
-Alguno de sus mejores recuerdos (...) en el orden cultural me ha sorprendido hallarme con una pléyade de hombres tan bien disciplinados, un fervor por saber tan marcado y un público tan fino y educado (...) he notado un verdadero espíritu de heroísmo y de sacrificio en la nueva generación, y un pueblo que cuente con esos elementos debe tener fe en sus destinos. Es asunto de fe; fíjese usted cuánto ha tenido que soportar España hasta que al fin...
Hay un brillo de gozo y de triunfo que traspasa sus cristales. Un triunfo animado, por consumar todavía, pero que está en camino" (3).
Madrid, agosto de 1931.
[Orbe] Año 1, número 28, 18 de sep de 1931, pp. 16, 45.
NOTAS:
1. https://www.universolorca.com/personaje/de-los-rios-urruti-fernando/
2. https://www.universolorca.com/personaje/de-los-rios-urruti-fernando/
3. España Estremecida, pp. 77-88

Rivero, Manuel