O período de tempo que vai, desde os últimos días de xullo ata finais de setembro do ano 1931, da estancia de Lino en Madrid, ven condicionado por as súas experiencias vitais na Habana: inestabilidade laboral, escasos recursos e un futuro incerto. Afortunadamente, aparece un cambio de tendencia apenas perceptible, que comeza a indicar a nova senda a seguir.
Previamente os dilemas de Lino, nos cruces de camiño, que con frecuencia aparecían no seu itinerario, e que con escaso acerto escollía, ou apenas tiña outra alternativa, decisión que lle ía producir máis atrancos e dores de cabeza, que acertos e oportunidades. Esta vez, si ía coller a senda adecuada e substituír a satisfacción efémera e inmediata por a consistente e diferida.
O Lino andador, curioso e inquedo, comeza a fiarse da búsola, que lle marca o seu norte. Céntrase no importante, inverte os escasos recursos de forma eficiente: máquina de escribir e cámara fotográfica, que a pesar de ser de segunda mao, eran dous elementos imprescindibles no seu traballo.
Constancia, traballo, visión, apoios oportunos, soporte económico, escaso pero estable por parte de Orbe, deron os seus froitos. Lino consegue as primeiras entrevistas significas, nos diferentes ámbitos económicos, socias, políticos e intelectuais.
Veinte minutos con don Luís de Araquistain (1)
Entrevista curta, tanto en tempo como contidos, en cambio, longa de aprendizaxe.
Lino decátase, que nunha entrevista en directo son numerosas as variables a controlar, que actúan, por veces de forma simultánea, sen superporse, nin solaparse. A través de diferentes indicadores, o entrevistador precisa interpretar o que o interlocutor di, o que cala e o que quere dicir e darse conta que os silencios tamén falan.
A preparación; a calidade da pregunta; repreguntar no momento oportuno; escoitar e observar, a poder ser o dobre do falar; estar atento a linguaxe corporal; tomar apuntes rápidos e ter unha excelente memoria a corto prazo, para poder escribir, de forma inmediata ao saír do escenario. Todas estas dificultades, resúmeas Lino na entrevista que lle fixo Ernesto Homs:
"¡Y de interviús, qué?
Pues que las voy celebrando sin dificultad por parte de los que me reciben, aunque sí con las debidas reservas por la mía en cuanto los acabo de confesar...
Lo que se advierte a través de un libro - y cada vez me voy convenciendo más- no es el escritor sino el mero argumento del escritor. Luego el escritor
es la obra misma, llena de sorpresas en pro y en contra, porque la es un poco o un mucho peligrosa, y cuanto escribe -¡es un decir!- al tiempo de charlar, no puede rectificarse nunca enteramente en lo que tuvo de última intención. Y luego los ojos del entrevistado, y, más luego, el que, en toda conversación, especialmente si el tiempo apremia - lo que equivale a una escasez de papel - no se puede repetir, rectificadas las cuartillas verbales que se van pergeñando, aun en el caso - no crea usted frecuente- en que el que habla al reportero " (2).
Lino, traza na entrada da entrevista, breves pinceladas, do seu perfil, a quen xa coñecía a través dos seus libros, na que destaca por a súa bonhomía, formación e compromiso político de clara tendencia marxista, naquel momento, ao finalizar a Guerra Civil, o seu posicionamento político, estivo marcado por un acérrimo anticomunismo, volveu aos postulados nos que tiña un vínculo de amizade intensa, tanto con Ortega y Gasset e Ramiro de Maeztu.
A pesar do escaso tempo que tiña, Lino fai con naturalidade preguntas poderosas, que don Luís contesta e explica dentro do contexto marxista.
"Don Luís Araquistaín trajo a las letras española su gran alma vasca y su gran cultura española (...) al verlo en su despacho del Ministerio de Trabajo (3) se reafirma en nosotros ese concepto del hombre que jamás se traiciona. Lo vemos satisfecho, seguro de sí mismo (...). El siente que en el Ministerio de Trabajo está su puesto (...) No es el señor subsecretario del ministerio el que nos recibe, sino don Luís Araquistaín, el gran amigo y maestro que ya nos hemos encontrado en sus libros (...)
Y sin embargo señor Araquistaín, el momento de España es bastante agudo. El Gobierno provisional no ha sabido dar solución adecuada a los problemas que se le han presentado. Mire usted las huelgas, las protestas de izquierda, los conventos [quemados]
Una despedida franca, cordialísima, de camaradas. No he tenido tiempo de decirle muchas cosas; no he podido oír de él muchas otras que él hubiera querido decirme; pero he tratado durante veinte minutos a uno de los intelectuales más auténticos y uno de los espíritus más claros de la España de hoy" (4).
Madrid, julio, 1931
[Orbe] Año 1, número 26, 4 de septiembre de 1931, p. 16
NOTAS:
1. https://historia-hispanica.rah.es/biografias/2910-luis-araquistain-quevedo
2. España Estremecida, pp. 432-433.
3. En abril de 1931, había sido nombrado Subsecretario del Ministerio de trabajo
4. España Estremecida, pp.60-67