Muy por encima del espacio urbano, existe ese paisaje de agua y calma nacido para procurarnos las emociones de una tarde de primavera. Lo provoca la sierra común, un río legendario y un gran lago que marca los límites del país. De la Naturaleza emana todo cuanto nos rodea: La música del agua, la bruma mansa, a veces la nieve de la cumbre, los graníticos montes que la rodean con castros y megalitos, los pequeños valles con olivos, naranjos y limoneros... y las aldeas con sabor a tierra labrada.
Entrimo es el punto de partida para procurarnos el paisaje extenso que nos brinda el occidente de la Baixa Limia de Galicia, comarca asentada a la sombra de la única Reserva de la Biosfera internacional de Europa, la frontera natural más hermosa de este país del que presumo.
Si te fijas bien verás la huella romana, porque este fue paso obligado de los soldados del Imperio en su camino hacia la Ciudad Bracariensi... y puede que por aquí vaguen aún las almas de monjes y nobles,

llegados en el Medioevo para sentir de cerca la belleza sublime del territorio que conocemos por el Xurés o, en portugués, el Gerés.
Son muchos los pretextos que te ofrecen estos lugares para que sigas su senda verde, a orillas del embalse de Lindoso, espejo de los lugares hermosos que rodean sus aguas.
Debemos seguir los antiguos caminos para reencontrarnos con los viejos molinos que ya no muelen, cortar flores silvestres en la ribeira del río, escuchar como danza el agua en los caneiros de los pequeños regatos, respirar la atmósfera del granParque Natural y conocer historias aún poco contadas.
Antes de nada, hemos de ir hasta una idílica aldea de Muiños cuyo rescate ya se ha retomado y tiene una historia que contar. Es el lugar de Salgueiro, asentado en la ladera de la sierra del Xurés, concretamente en la zona de Fonte Fría de la parroquia de Prado.
Esta era la sede de una sociedad secreta llamada A Carbonaria, con ciertas semejanzas a la masonería, aunque ideológicamente contraria; tuvo una gran influencia en la instauración de la República en Portugal, en el año 1910.
A Carbonaria tiene su origen en la montaña y en su pobreza, aunque los carbonarios o carboeiros fueron gente ahorradora capaz de acumular cierto capital, producto de la venta del carbón a ferreiros y burgueses.
Salgueiro era -se nota aún hoy- una aldea de carbonarios, de buenas casas de piedra, y para nada se asemeja a un lugar pobre de la montaña. Los de Salgueiro vivían del carbón, que producían con las "turgueiras" de la sierra. Pero además eran banqueros.
Hasta la aldea de Salgueiro subían las gentes de Muiños a pedir dinero prestado cuando lo precisaban. Porque aquella gente les ofrecía algo que hoy apenas existe, la confianza. Así que Salgueiro era el Banco del Xurés.
Y este proceso del ahorro del carbón transformado en capitalismo financiero es el mismo que llevó a los carboneros de Europa a constituir la Carbonaria. La Carbonaria gallega comenzó aquí, oculta en la ladera de la sierra, en un lugar desde el que se admiran las sombras del Xurés cada amanecer y las del monte Leboreiro cada luscofusco.
Por Entrimo dicen con retranca que ahora hay más vacas cachenas en sus montes que gente habitando sus pueblos. Es que cuando esas vacas eran flacas la mitad de sus vecinos encaminaron sus pasos fuera del país. Algunos aún viven en las ciudades de Canadá o de los Estados Unidos o en París o en Berna, a donde huyeron de los fríos inviernos que colman estos parajes, dibujados por un gran número de corrientes fluviales, aunque solo el Barcia y el Limia gocen de fama como ríos.
Los ríos del Xurés son todos de manantial y abundan para marcar los senderos de agua en los que el viajero curioso lee esos relatos que le confunden entre la historia y la leyenda. Algunos se calman directamente en el gran lago y otros se convierten en las venas fluviales del parque natural para encontrarse con el gran río.
Verás. Hubo un tiempo muy antiguo en el que éramos todos de un mismo país, por eso no existían las fronteras; tan solo el río y la sierra marcaban los límites del paisaje y las tradiciones.
De aquellos medievales tiempos se conservan los acentos; el río y la sierra poseen doble musicalidad según sean gallegos o portugueses. El río es... el Limia o el Lima. Y la sierra, el Xurés o el Gerés... El río nace como Limia en las fuentes de Antela de la Sierra Santa y muere como Lima en el Atlántico por Viana do Castelo.
La sierra ya es toda una, porque quiso ser la mayor reserva de la biosfera de Europa. Te estoy hablando de un territorio que suma más de medio millón de hectáreas que pertenecen a seis municipios gallegos y a cinco portugueses. Su valor es incalculable, pero permíteme que te explique, brevemente la importancia de ser una Reserva de la Biosfera.

Fue en 1970 cuando la UNESCO inició el proyecto «El hombre y la Biosfera», que tiene como objetivo conciliar la mentalidad y el uso de los recursos naturales esbozando el concepto actual de desarrollo sostenible. Como parte de ese proyecto se seleccionaron áreas geográficas representativas de los diferentes hábitats del planeta. Esas áreas se conocen como reservas de la biosfera y están reconocidas internacionalmente, aunque permanecen bajo la soberanía de sus respectivos países. Se eligieron por su interés científico.
La función principal de estos espacios es obviamente la conservación y protección de la biodiversidad. Sin embargo, también se persigue su desarrollo económico, así como la investigación, la educación y el intercambio de información entre las diferentes reservas, que forman una red mundial.
La Serra do Xurés es Parque Natural Protegido y la primera Reserva Internacional de la Biosfera. En ella puedes disfrutar de una extraordinaria riqueza paisajística de gran valor ecológico aumentado por su flora y fauna. En O Xurés habitan más de doscientas especies de árboles y plantas, más de ciento cincuenta aves diferentes y otros animales tópicos de la sierra ourensana, como la cabra montesa y los caballos garranos trotando en libertad, recorriendo un paisaje único de agua y montes de hierba fresca, con el telón de fondo de altas cumbres de piedra.
Además, debido a su extensión, los caminos de la antigüedad, galaicos, celtas y sobre todo romanos, marcan con piedra y espectaculares puentes, la ruta que nos lleva hasta los cementerios de nuestra historia; dólmenes, menhires y mámoas que en Maus de Salas tienen nombre propio como "A Casiña da Moura", a "Casota do Foxo" o el "Outeiro de Cavaladre".
Por cierto. A Moura es una bellísima mujer morena que, todos los días y desde hace siglos, peina sus largos cabellos mirándose al espejo del río Salas. Si la percibes has de huir de ella puesto que te conquistará con sus promesas de amor y tesoros... En realidad, es una escudera de Belcebú.
Para cuento de hadas el que está escrito en la plaza de una villa única, fronteriza, que tendrás que visitar para buscar descanso agradable. Calvos de Randín y el Eirao te darán la bienvenida con una arquitectura civil de postal. Pero, en el trayecto, por la carretera que atraviesa esta zona, descubrirás encantadores lugares y aldeas, con abundancia de elementos etnográficos, como O Cebreiro y Agioncha, en la parroquia de Feás.
Yo disfruté aquí de la paz de los vivos, aunque por la noche me dormí pensando en las "bocas do sangue" y te prometo que tuve verdaderas pesadillas. Por lo visto, aquellos agujeros que aparecieron en una zona determinada de la sierra, a la que nadie quiere acercarse, corresponden a los únicos restos de una batalla poco conocida entre moros y cristianos. Sucedió que a medida que los infieles avanzaron iban cayendo todos por esos agujeros y el ejército entero del general Abdulah Aderramán quedó allí enterrado.
A los pocos días los ríos llevaban sangre en vez de agua y solo los pudo limpiar de tanta sangre la mayor de las tormentas de las enviadas por el cielo. Provocó lluvias torrenciales y los ríos volvieron a ser transparentes.
En este entorno natural se suceden los sueños y los milagros porque en el habitan las meigas y los druidas, los magos y las hadas, los duendes y los gnomos... Hay montañas mágicas que los celtas convirtieron en sagradas. Montes con restos del templo en donde los romanos hallaron el Ara Solis. Caminos que siguen rutas legendarias. En el Xurés resplandece tanto el paisaje que surge de él lo mágico con un brillo especial.
He de contarte también la historia de Tosende, un lugar al que se conoce más por el Couto Mixto. España y Portugal eximían a Tosende de pagar impuestos y a sus mozos de prestar servicio militar, ya que se hallaba en zona mixta; es decir, que no pertenecía ni a unos ni a otros... Y así fue hasta 1896, en el que este privilegio fue abolido por las tropas invasoras, que en este caso eran las francesas.
El Couto Mixto se extendía a otras parroquias de Baltar y del vecino municipio de Calvos de Randín: Rubiás, Santiago y Meaus gozaban de los mismos privilegios. Aún hoy, gente con peso intelectual, apoya que le sean devueltos a los vecinos de estas parroquias aquellos privilegios.
Yo firmo para que así suceda y también para que resuciten otros pueblos como Salgueiro, a ver si vuelve la Carbonaria, pone en marcha el Banco do Xurés y así podemos fiarnos de una entidad en este siglo.
Dejaremos la reserva del Xurés contemplando el embalse de Lindoso y su cola enorme, que sepultó bajo sus aguas casas, bienes y toda posesión de 36 familias. Aunque les construyeron hogares nuevos en otras tierras próximas, su telón de fondo es aún un mar interior en el que se ahogaron sus sentimientos.
Este es el primer salto hidroeléctrico que se abordó entre Galicia y Portugal, pero tanto los gallegos como los miñotos seguimos pagando la luz más cara que nunca y con tarifas superiores al resto de las regiones ibéricas...