Escenario político social
Mosquera Mata, Pablo A. - miércoles, 22 de abril de 2026
La marca de un gran gobernante no es su habilidad para hacer la guerra, sino para conseguir la paz. (Mónica Fairview). Las guerras suelen tener el efecto de acelerar el proceso de la historia. (Peter Geyl). Del fanatismo a la barbarie hay un solo paso. (Denis Diderot). La guerra es una derrota para la humanidad. (Juan Pablo II).
He comenzado repasando a quienes hicieron público sus pensamientos ante uno de los jinetes del Apocalipsis de San Juan. Y lo hago por ese slogan oportunista: "¡No a la guerra!" de Sánchez. Con tal titular ha logrado: Cambiar el rumbo del debate interno en nuestro país. Convertirse en el abanderado frente a la conducta del coloso norte americano. Concentrar el voto de la izquierda abstencionista y ultra montana en el partido socialista que resiste y ahora puede estar saliendo de sus mínimos estertores electorales.
Y es que nuestra España adolece de hombres de Estado. Esos dirigentes que son capaces de emocionarnos con sus discursos y propuestas. Alguien en quien confiar. Alguien a quien dejaríamos los gallegos las llaves de nuestra casa si tuviéramos que marcharnos con urgencia al nuevo mundo con un pasaje para hacer las Américas y así matar el hambre.
La oposición al sanchismo sufre. De una parte la crisis interna de VOX. Probablemente juego sucio entre compañeros de aventura que han sido tocados por otros más ambiciosos y desde luego partidarios de lo que siempre se ha denominado "tocar poder". Lo viví en Unidad Alavesa. El día que UA decidió entrar en al gobierno municipal de Vitoria- PNV y Cuerda- firmamos nuestra sentencia de muerte. Y es que hay dos tipos de políticos: los profesionales, los que hacen de la política una profesión bien remunerada. Los que necesitan la política para asegurarse el futuro. Los que son unos románticos y sólo buscan cambiar el mundo. Los que no necesitan la política para vivir, Los que llegan a la política desde el prestigio profesional y social llegando a ponerlo sobre una mesa dónde la partida la juegan tahúres sin otro fin que afanar el máximo en el menor tiempo posible.
Tampoco el PP más allá de los insultos y el espectáculo de bronca en patio de vecinos, tiene capacidad -actitud y aptitud- que despierte confianza en otra manera de representar a la democracia que se encuentra en plena crisis de eficiencia ante la partitocracia.
La izquierda que gobierna. Sin duda PODEMOS y SUMAR tienen sus días contados. Votos, devotos y algunas dirigentes terminarán por recalar en el sanchismo. De ahí el intento de Rufián para reconstruir una izquierda a la izquierda. Llega tarde. Tendrá que explicar más allá de su fobia a lo que llama la ultra derecha que pretende. Es decir, una vez agotado el discurso del miedo que pueden los españoles esperar del nuevo partido pero en términos sociales, y no vale lo del escudo social o lo de las conquistas territoriales que cada día más se contemplan como desiguales privilegios para los de siempre, ya que Cataluña y Euskal Herría siempre tuvieron DERECHOS HISTORICOS que a estas alturas del relato son muy difíciles de mantener ante otras comunidades o regiones que han defendido al Estado de las Autonomías como una descentralización del poder solidario.
El sanchismo ha logrado que los socios sean unos pedigüeños atendidos con generosidad infinita. Tal conducta le proporciona los votos de BILDU que sólo quieren ver a sus presos etarras en sus aldeas profundas bailando aurrekus. El PNV debería ser tan crítico como JUNTS. Lo que les va bien a los de Oteguí se convertirá en ayuntamientos, diputaciones y gobierno en Vitoria. No hay más que repasar las encuestas del país de los vascos. La salida de AMBOTO, TXEROKI Y KANTAURI es un escándalo peor que la presencia del Valle de los Caídos con las tumbas de Franco Y Primo de Rivera. Menos mal que no hay memoria ni histórica ni democrática. Sólo ignorancia al servicio de la manipulación que hasta justifica hubo una guerra sucia en Euskadi. Dónde unos mataban y los otros morían sin más "delito" que ser españoles.
A los que murieron. A los que masacraron con el impuesto revolucionario. A los que tuvieron que huir del país con vascos. A los que se dejaron la piel defendiendo la libertad, dignidad y democracia en ese país de poco más de dos millones de ciudadanos. Primero el franquismo les dio lo preciso para desarrollar una potente industria que ocasionó los movimientos migratorios de la España pobre a la rica, Y después un nacionalismo que veía con preocupación la llegada de los maketos con sus bailes agarrados y sus centros regionales, les impuso el euskera y la enseñanza manipulada en las Ikastolas.
Algo parecido pero sin asesinatos tuvo lugar en Cataluña. Y ahora desde ambos territorios el gran Pedro líder del pacifismo de occidente, pretende ganar las elecciones generales o recuperar los votos necesarios en Las Cortes para seguir de mandarín a costa de la España que desgraciadamente no encuentra hombres de Estado para hacer su propio RENACIMIENTO.
"Pensé que los balcones eran para abrirnos al mundo; cuando los vi llenarse de banderas, cerré el mío."

Mosquera Mata, Pablo A.
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