Allá arriba
Alén, Pilar - viernes, 10 de abril de 2026
Todavía tengo en la retina las palabras que me escribió hace nada una amiga. Las copio tal cual, en un castrapo que la caracteriza y sin corregir la ortografía: «Bufff el titular mete medo». Fue a propósito de la cabecera de mi última reseña, que para nada quería tratar con hondura tales temas. Pasados unos días, en esta semana que nos deja, es ya más propio adentrarnos en ellos. Tentada estuve a titular, por tanto, esta columna con un lema semejante: «Muerte y resurrección». Pero, ya ven, cambié de opinión. Y es que la muerte, además de una realidad, suele ser un término para muchos incómodo como pocos, especialmente si todo se queda metido en él. Por el contrario, cuando quienes atisban un final considerado como el comienzo de otra cosa, aquella percepción se transforma. Con esa esperanza se nos fue una persona que, además de su empatía, a través de su sonrisa transmitía una envidiable serenidad en ese día a día que se fue apagando demasiado pronto de su cada vez más difícil vida. Te recordaremos, Susi, por tu cercanía, sentido del humor y alegría. Celebramos que hayas dejado de sufrir y estés gozando allá arriba.
Resurrección y aleluyas colman ahora muchos corazones al culminar la semana de pasión y meternos en las de pascua. No por ser siempre socorrido es manido el 'Mesías' de G. F. Haendel. Yo vuelvo a su esplendoroso 'Aleluya'. ¿Qué tendrá que no cansa y siempre es bien acogido? Analizándolo en detalle se palpa que es todo un compendio de buena armonía: tiene partes homófonas y otras en las que suenan todas las voces portentosamente al unísono, con un contrapunto nada sencillo en el que no hay pizca de ruido, sino arte en cada uno de esos compases magistralmente construidos. Cuatro minutos que transportan a un mundo pletórico de ledicia, victorioso, pomposo, casi irreal si lo comparamos con este que pisamos, tan lleno de acontecimientos sinsentido, aunque haya otros más fáciles de entender teniendo pleno juicio.
Se me ocurre uno: el lanzamiento al espacio de la Misión Artemis II. Lo podemos seguir, paso a paso, explicado con todo lujo de detalles, pues no en vano es considerado como un hecho histórico después de no haber pisado el hombre la Luna en el último medio siglo. A mí me coge en tierra firme, con los pies en el suelo, pensando en un evento que no quiero pasar por alto. El 10 de abril se celebra el cincuentenario del fallecimiento de Ramón Otero Pedrayo (Ourense, 1888-1976). Él nos daría buenas lecciones de galleguismo como defensor que fue de la cultura y el saber de su tierra. En su rica prosa no hay mezcla del castellano y el gallego (¡no hace uso del castrapo!). Un documental -«Ramón Otero Pedrayo, derecho al paisaje»- que se proyectará el 16 de abril en el Museo do Pobo Galego en este 'Ano Oteriano', es solo una de las múltiples actividades programadas en este aniversario. A él se debe este párrafo que les transmito, aun no siendo el que mejor refleje el núcleo fuerte de su pensamiento. No obstante, leído en un contexto de trascendencia o de creación de momentos o fechas relevantes o míticas, pienso que resulta significativo: «A historia componse de feitos miudiños. ¿Qué importan os chamados grandes feitos? Son apenas caprichos de escritores ou políticos. Cando un home dí: "estamos ollando un grande feito histórico" tendes derecito a decir: "ise home é un parvo". (...) "A fonte histórica pinga miudiña e constante ao igual da fontela da serra criadora de ríos que en término final son obra e resultado das infintas fontiñas alongadas rumorosamente até a mar no solemne decorrer fluvial» ("Morte e Resurrección", Ourense, 1932). Todo es un 'suma y sigue' de lo que hay aquí hasta llegar al infinito, allá arriba.

Alén, Pilar
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