Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

A subxectividade das varas de medir... de medir as consecuencias (4)

Gómez Vilabella, Xosé M. - lunes, 13 de abril de 2026
Cada raza e cada país teñen unha idiosincrasia especial, particular...

pero a nosa, a dos españois, é multiforme. Que oportuno aquilo de Unamuno cando lle preguntaron a súa opinión sobre España (é certo que pasou, pois confirmoumo o seu neto Miguel, Médico, gran amigo meu). Unamuno pensouno un pouquiño, ¡era o seu hábito, pensar antes de opinar!, e con toda sorna respondeu, mirando ao ceo: "¡Que país, que paisaje..., y que paisanaje!".

A subxectividade das varas de medir... de medir as consecuencias (4)
Miguel Quiroga de Unamuno, e maila súa esposa, comendo na miña casa,
co xesto meditabundo herdado de seu avó


Idiosincrasia: do grego idios, peculiar, persoal + synkrasis, temperamento.

¿Que non, que non teño razón; nin eu, nin Unamuno? ¡Pois invítovos a que presenciedes unha ducia de sesións do noso Parlamento; ¡non parlan, non proxectan, discuten! Co tempo que dedicamos a discutir, eu faría zocas para media humanidade; ¡e con iso, adeus catarros!

Para máis certeza: Collamos unha ducia de libros de Historia, (menos non vale, porque todos opinan na tona, sen baixarse ao fondo dos episodios), e decatarémonos de que o noventa e nove por cen dos tesouros roubados en América destinámolos a facer guerras, ou a participar nelas, mentres os nosos reis ían de..., diso, de caza! Co resto, por non pararnos a facelas, mercamos sabas de Holanda. ¡Deus, que país, que paisaxe, e que paisanaxe!

Pero volvamos, ou sigamos, na nosa idiosincrasia, comezando tal que pola obediencia á lei: Sendo, como somos, un pan de vinte, ¡ou trinta!, fermentos, ¿como cabe esperar que nos gusten as leis, esas leis que nos igualan nas súas esixencias? ¡A mesma distancia que dunhas zocas a unhas avarcas menorquinas!

A subxectividade das varas de medir... de medir as consecuencias (4) Na última Constitución dividíronnos en Autonomías... ¡Divididos xa estabamos; o que aínda ninguén conseguiu foi emparentarnos, atraernos a unha causa común, pacífica e próspera! Por vestir diferente, por calzar diferente, ou por falar tal e como o facía a nai que nos pariu, ¿temos que ser inimigos, facer paredes entre leira e leira? ¡Deus nos libre de tal! Caín e Abel eran irmáns, pero levábanse mal, peor có can e mailo gato. Sobre a Fraternidade Humana leamos ao Papa Francisco, que ten demostrado que é un especialista nisto, tamén nisto!

-.-

A meticulosidade das mulleres

As comparacións sempre son odiosas por inexactas xa que non hai dous seres idénticos, nin sequera entre individuos do mesmo sexo, pero si que admitimos que a distribución dos roles ao longo dos séculos, así como a tenrura da maternidade, algún selo, algunha particularidade, foron imprimindo, e aínda son visibles, perceptibles, como é o caso da especial sensibilidade e meticulosidade, do perfeccionismo, calidades, ¡ou defectos!, no que nos ganan as mulleres.

Sobre o perfeccionismo apelo a este artigo do The Huffington Post que enumera catorce signos nos que coincido bastante:

1.- Siempre estás dispuesta/to a agradar: se trata de una conducta que se cultiva desde la niñez, y que es incentivada por padres y profesores. Funciona con el mecanismo de premio-castigo: si alcanzas grandes logros, te recompensan; si no tienes un buen desempeño, recibes una sanción. Como consecuencia, a las personas perfeccionistas siempre les entusiasma impresionar a los demás. El problema es que cuando no lo hacen, las invade la frustración e inseguridad.

2.- Sabes que buscar la perfección te hace daño, pero crees que es el precio que debes pagar por el éxito: "sin dolor no hay ganancia" es el lema que prima en la mentalidad de quienes son perfeccionistas. Así, están dispuestos a hacer un gran esfuerzo para evitar ser mediocres o "del montón", incluso si para ello deben regirse por normas que a ojos de los demás son estresantes y poco razonables.

3.- Te gusta dilatar: el perfeccionismo está muy relacionado con el miedo al fracaso. De esta manera, muchos perfeccionistas tienden a posponer tareas u obligaciones como una forma de anticiparse a la desaprobación de los demás.

4.- Criticas a los otros: juzgar a los demás es un mecanismo de defensa muy común: rechazamos en los otros lo que no podemos aceptar en nosotros mismos. Y los perfeccionistas son expertos en esto, además de ser muy exigentes y tener dificultades para ver más allá de su ojo crítico.

5.- Apuntas siempre a lo grande: las personas perfeccionistas comúnmente se embarcan en los proyectos que de seguro serán exitosos. Si no lo creen así, prefieren evitarlos, es decir, tienen aversión al riesgo. Asimismo, viven su vida con la regla del "todo o nada": si se les mete una cosa en la cabeza, su empuje y ambición los pueden llevar a no detenerse ante nada con tal de lograr lo que pretenden.

6.- Te cuesta abrirte hacia los demás: debido a su intenso miedo a equivocarse y ser rechazados, a quienes son perfeccionistas les es difícil verse expuestos o vulnerables. Por esta razón, evitan hablar de sus miedos personales, inseguridades o decepciones, incluso con sus más cercanos.

7.- Lloras sobre la leche derramada, aunque sabes que no debes hacerlo: las personas que buscan la perfección tienden a obsesionarse con cada pequeño error. El problema es que al enfocarse en ellos e intentar evitarlos, cada vez que cometen uno lo toman como un gran fracaso personal.

8.- Tomas todo a modo personal: el pensamiento "no soy lo suficientemente buena/no" abunda en la mente de quienes son perfeccionistas. Esto debido a que en lugar de sobreponerse a las dificultades y errores, estos las/los vencen, haciéndoles pensar continuamente que ellas/ellos son el problema.

9.- Te pones a la defensiva cuando te critican: es fácil detectar a una persona perfeccionista cuando en una conversación "saltan" a defenderse ante el más mínimo atisbo de crítica o amenaza. Su objetivo es proteger su frágil imagen personal y la forma en que los otros la/lo ven.

10.- Sientes que nunca es suficiente: encontrar la perfección es imposible y es por esto que las/los perfeccionistas tienden a tener el sentimiento constante de que algo les falta y que hagan lo que hagan no logran el éxito que desean. Así, su motivación permanente es concretar sus "pendientes".

11.- Ser del "montón" te pone nerviosa/so: quienes son perfeccionistas no aceptan ser buenos o estar dentro del promedio. Siempre quieren destacar por sobre el resto y ser consideradas/dos las/los mejores.

12.- Disfrutas con los errores de los otros: cuando otra persona es la que se equivoca, las/los perfeccionistas sienten alivio e incluso placer. En otras palabras, los errores de los otros hacen que las/los perfeccionistas se sientan mejor sobre sí mismas/mos.

13.- Sientes nostalgia de tu época escolar: en el colegio el éxito es cuantificable: notas, profesores que le tienen "barra" a quienes les va bien, etc. Y ese ambiente es agradable para la mayoría de los perfeccionistas. En cambio, en el mundo real, el éxito se mide de manera diferente.

14.- Tienes un alma culpable: el perfeccionismo está muy relacionado con la depresión, la ansiedad, la vergüenza y la culpa. ¿La razón? Los perfeccionistas no son auténticos, no dejan que los otros los vean como realmente son, tienen una especie de escudo que les impide mostrar su vulnerabilidad.
-.-
Gómez Vilabella, Xosé M.
Gómez Vilabella, Xosé M.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
HOMENAXES EGERIA
PUBLICACIONES