El agua en la línea de fuego: la vulnerabilidad estratégica de las desalinizadoras en Oriente Medio (1)
Novo Lens, Fernando - viernes, 20 de marzo de 2026
Durante gran parte del siglo XX existió una idea implícita en el derecho internacional: el agua debía quedar fuera de la guerra. Las presas, los sistemas de abastecimiento y las plantas de tratamiento eran infraestructuras esenciales para la población civil y, por tanto, debían ser protegidas. Esa premisa está desapareciendo.
En las guerras del siglo XXI, los objetivos estratégicos ya no se limitan a bases militares, aeropuertos o refinerías. Cada vez con mayor frecuencia, las infraestructuras civiles críticas se convierten en blancos de alto valor operativo. Entre ellas, pocas son tan sensibles como las instalaciones que garantizan el suministro de agua potable. Controlar el suministro hídrico permite ejercer presión sobre las poblaciones, paralizar economías enteras y generar crisis humanitarias sin necesidad de ocupar territorio.
La reciente escalada militar en Oriente Medio ha puesto de manifiesto una tendencia preocupante: las infraestructuras hídricas están entrando en la lista de objetivos militares.
El 8 de marzo de 2026, Bahréin denunció que un dron iraní atacó una planta desalinizadora en la zona de Muharraq, causando daños materiales y varios heridos. El ataque no destruyó completamente la instalación, pero demostró la vulnerabilidad de este tipo de infraestructuras.
Según las autoridades del país, se trató de un ataque directo contra infraestructura civil crítica, un hecho especialmente grave en una región donde gran parte del agua potable depende de la desalación del agua del mar.
Irán, por su parte, a través del ministro de exteriores, Abbas Araqchi, afirmó que un ataque estadounidense previo había afectado a una instalación de agua en la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, dentro del Golfo Pérsico, anulando el abastecimiento de agua a 30 poblaciones.
Esto podría alimentar una peligrosa dinámica de represalias contra infraestructuras vitales por parte de los contendientes, ya que en una región donde decenas de millones de personas dependen de un número limitado de plantas desalinizadoras, las consecuencias de esta tendencia podrían ser catastróficas. La destrucción de una sola planta podría desencadenar una crisis nacional en cuestión de días.
1. El agua como objetivo estratégico en las guerras del siglo XXI
El agua siempre ha tenido un valor estratégico en la guerra. Las presas, los canales y los sistemas de irrigación han sido objetivos militares desde la antigüedad. Y eso continua en las guerras modernas, donde destruir infraestructuras críticas es una forma de debilitar al adversario sin enfrentarse directamente a sus fuerzas militares.
Durante décadas, el petróleo fue el objetivo estratégico por excelencia en Oriente Medio. Hoy lo es también el agua. Las razones son evidentes.
Un sistema de abastecimiento de agua es el sistema que alimenta y da vida a la sociedad en su conjunto y, por tanto, al país. Sin agua:
- los hospitales dejan de funcionar
- las centrales eléctricas reducen su capacidad
- las industrias paralizan su producción
- el sistema sanitario colapsa
- la población entra en crisis en cuestión de días.
En regiones áridas como Oriente Medio, la vulnerabilidad es extrema. Las grandes ciudades del Golfo no dependen de ríos ni de acuíferos abundantes. Dependen de infraestructuras industriales de alta tecnología capaces de transformar agua de mar en agua potable.
Hoy existen más de 16.000 plantas desalinizadoras en el mundo, que producen aproximadamente 95 millones de m³ de agua potable al día
Los países del Golfo obtienen entre el 50% y el 99% de su agua potable a partir de plantas desalinizadoras. Eso significa que unas pocas instalaciones industriales sostienen la vida de ciudades enteras.
En términos militares, esto convierte a las desalinizadoras en objetivos de enorme valor estratégico, ya que:
- la supervivencia de grandes ciudades depende de unas pocas instalaciones
- su destrucción puede provocar crisis humanitarias
- su paralización puede afectar a la economía nacional
Por tanto, estas infraestructuras representan objetivos estratégicos de alto impacto con relativamente bajo coste de ataque.
2. El alcance real de los misiles iraníes y la vulnerabilidad regional
En las últimas dos décadas, Irán ha desarrollado una estrategia militar basada en el ataque a larga distancia mediante misiles balísticos, misiles de crucero y drones, diseñada para compensar su inferioridad frente a las fuerzas aéreas de países del Golfo y de Estados Unidos.
Este enfoque -denominado como "guerra de saturación de bajo coste"- tiene como objetivo atacar infraestructuras críticas con sistemas relativamente baratos pero muy difíciles de interceptar.
Entre los sistemas más relevantes se encuentran:
Misiles balísticos
- Fateh-110; alcance aproximado: 300 kms.
- Fateh-313; alcance aproximado: 500 kms.
- Qiam-1; alcance aproximado: 800 kms.
- Shahab-3; alcance aproximado: 1.0002.000 kms, según su variante.
- Ghadr-110; alcance aproximado: 1.950 kms.
- EMAD; alcance aproximado: 1.700 kms.
- Khorramshahr; alcance aproximado: 2.000 kms.
- Sejjil; alcance aproximado: 2.000 kms.
Misiles de crucero
- Quds; alcance aproximado: 1.350 kms.
- Ya-Ali; alcance aproximado: 1.350 kms.
- Soumar/Hoveyzeh; alcance aproximado: 1.350 kms.
Drones de ataque
- Mohajer-6; alcance aproximado: 200-500 kms.
- Shahed-131; alcance aproximado: 900 kms.
- Shahed-136; alcance aproximado: hasta 2.500 kms.
Con estos sistemas de armas, prácticamente todas las instalaciones estratégicas y críticas del Golfo Pérsico están dentro del radio de alcance de un ataque iraní.
Eso incluye refinerías, puertos, centrales eléctricas y, por supuesto, plantas desalinizadoras. Y el mapa estratégico revela un hecho inquietante: muchas de las mayores desalinizadoras del planeta están a menos de 1000 km de territorio iraní.
3. El "arco de vulnerabilidad hídrica" de Oriente Medio
Si se superponen tres variables -escasez natural de agua, dependencia de desalación y alcance de misiles de medio alcance- aparece con claridad un patrón geográfico denominado "el arco de vulnerabilidad hídrica".
Este arco se extiende desde el Mediterráneo oriental hasta el Golfo Pérsico y concentra algunas de las infraestructuras de agua más críticas del planeta. La franja comienza en la costa mediterránea de Israel, donde se encuentran desaladoras estratégicas cerca de Ashkelon, Hadera y el área metropolitana de Tel Aviv.
Desde allí, el arco se desplaza hacia el sur y el este, bordeando el Mar Rojo y la península arábiga, hasta alcanzar los grandes complejos industriales de desalación de Saudi Arabia. Instalaciones como Ras Al Khair, Jubail o Shuaiba abastecen a ciudades de millones de habitantes, entre ellas Riyadh y Jeddah.
Más al este, el arco alcanza el Golfo Pérsico, donde se concentra una de las mayores densidades de plantas desaladoras del mundo. En Emiratos Árabes Unidos, complejos industriales como los de Jebel Ali y Taweelah abastecen a metrópolis globales como Dubai y Abu Dhabi.
En la costa occidental del Golfo, el arco continúa a través de Qatar, donde instalaciones como Umm Al Houl y Ras Abu Fontas garantizan el suministro de agua potable de Doha.
Más al norte se encuentran las plantas de Kuwait, que abastecen a Kuwait City, y finalmente el sistema de desalación del archipiélago de Bahrain.
Lo que hace especialmente preocupante este arco geográfico es la coincidencia de tres factores:
Primero, la mayoría de estas instalaciones se concentran en la costa. Esto facilita el acceso al agua de mar, pero también las expone a ataques desde larga distancia.
Segundo, muchas de ellas abastecen a grandes centros urbanos sin alternativas significativas de suministro.
Tercero, gran parte de estas infraestructuras se encuentra dentro del radio de alcance de sistemas balísticos de medio alcance desplegados en la región.
En términos estratégicos, esto significa que una parte sustancial del suministro de agua potable del Golfo depende de un número relativamente pequeño de instalaciones industriales situadas en una franja geográfica altamente expuesta. Este patrón representa una vulnerabilidad estructural comparable a la concentración de refinerías o terminales petroleras. La diferencia es que el petróleo sostiene la economía. El agua sostiene la supervivencia de la población y el desarrollo de los países.
4. Infraestructuras hídricas críticas en la línea de fuego
Relación (no exhaustiva) de desaladoras estratégicas dentro del alcance de misiles iraníes.
Israel
En Israel, más del 70% del abastecimiento de agua proviene de las desalinizadoras.
- Sorek. Caudal: 640.000 m³/día.
- Hadera. Caudal: 450.000 m³/día
- Ashdod. Caudal: 384.000 m³/día
- Ashkelon. Caudal: 330.000 m³/día
- Palmachim. Caudal: 300.000 m³/día
Estas 5 plantas abastecen de agua a más de cinco millones de personas.
Arabia Saudita
En Arabia Saudita, el 70% del abastecimiento de agua proviene de las desalinizadoras.
- Ras Al Khair. Caudal: 1.036.000 m³/día
- Shuaiba-5. Caudal: 665.000 m³/día
- Al Khobar II. Caudal: 630.000 m³/día
- Rabigh-3. Caudal: 600.000 m³/día
- Jubail 3A: Caudal: 600.000 m³/día
- Yanbu-4. Caudal: 450.000 m³/día
Estas 6 plantas abastecen de agua a más de 25 millones de personas.
Emiratos Árabes Unidos
En EAU, el 42% del abastecimiento de agua proviene de las desalinizadoras.
- Complejo Jebel Ali. Caudal: 2.228.000 m³/día
- Fujairah 1 y 2. Caudal:1.045.000 m³/día
- Taweelah. Caudal: 909.000 m³/día.
- Shuweihat 4. Caudal: 318.000 m³/día
Estas 4 plantas abastecen de agua a más de 9 millones de personas
Qatar
En Qatar, el 99% del abastecimiento de agua proviene de las desalinizadoras.
- Umm Al Houl. Caudal: 564.000 m³/día
- Complejo Ras Abu Fontas. Caudal: 572.000 m³/día
- Ras Laffan C. Caudal: 286.000 m³/día
Estas 3 plantas abastecen de agua a más de 2,5 millones de personas
Kuwait
En Kuwait, el 90% del abastecimiento de agua proviene de las desalinizadoras
- Doha West. Caudal: 780.000 m³/día
- Az-Zour North. Caudal: 490.000 m³/día
- Sabiya. Caudal: 455.000 m³/día
Estas 3 plantas abastecen de agua a más de 4 millones de personas
Bahréin
- Hidd. Caudal: 450.000 m³/día (desalinizadora atacada por un dron iraní el 8 de marzo de 2026 y que forma parte del sistema que abastece a Manama y al área metropolitana)
- Al Dur 1 y 2. Caudal: 445.000 m³/día
Estas 2 plantas abastecen de agua a la práctica totalidad de la población (1,6 millones de personas)
Omán
En Omán, el 86% del abastecimiento de agua proviene de las desalinizadoras.
- Barka IV. Caudal: 281.000 m³/día
- Sohar. Caudal: 250.000 m³/día
- Ghubrah III. Caudal: 300.000 m³/día
- Qurayyat. Caudal: 200.000 m³/día
- Al Ghubrah. Caudal: 191.000 m³/día
- Sharqiyah. Caudal: 131.000 m³/día
- Salalah. Caudal: 114.000 m³/día
Estas 7 plantas abastecen de agua a unos 5 millones de personas.
En el Golfo Pérsico hay más de 400 desalinizadoras que producen el 40% del agua desalinizada del mundo.
En general, menos de 30 instalaciones concentran la producción de agua potable para más de 70 millones de personas en Oriente Medio. Esto crea la llamada "infraestructura crítica de concentración extrema". Un ataque exitoso contra solo cuatro o cinco plantas clave podría provocar una crisis hídrica regional.
Fernando Novo Lens. Consultor/experto en gestión integral de recursos hídricos y seguridad de instalaciones.

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