Hoy, 12 de marzo, se celebra el Día Mundial contra la Censura en Internet, una jornada que nos recuerda el valor

de la libertad de expresión y del acceso a la verdad.
Como sacerdote, quiero invitar a todos a reflexionar sobre el uso que hacemos de las redes y de los medios digitales. La palabra tiene un poder enorme: puede construir, sanar y unir; pero también puede herir, dividir y confundir cuando se utiliza para difundir bulos, mentiras o para hacer daño a los demás.
Pidamos que siempre haya respeto, responsabilidad y verdad en todo lo que compartimos. Que Internet sea un espacio para el encuentro, el diálogo y la defensa de la dignidad de cada persona.
Y al mismo tiempo, que nunca exista censura cuando se trata de denunciar la injusticia, la violación de los derechos humanos o el sufrimiento de los más débiles. La verdad y la justicia son pilares fundamentales de la dignidad del ser humano.
Que este día nos anime a usar nuestras palabras para defender la verdad, promover la paz y proteger los derechos más fundamentales de cada persona.