Residencias para mayores
Méndez Menéndez de Llano, Julio - miércoles, 11 de marzo de 2026
Los familiares de las personas que están ingresadas en las residencias para mayores, deberían de contar públicamente sus experiencias. Seguro que pondrían colorado a más de uno. Y seguro que habría ceses fulminantes.
Ya es triste vivir en soledad en una habitación, fuera de tu casa. Durante el día se va soportando, porque ves a otras personas, por los pasillos, en el comedor, en las actividades, si las hay, claro... Pero el silencio de las noches, la tristeza de no tener a nadie a tu lado, de no poderle contar tus preocupaciones, tus miedos, tus dudas... Una noche y muchas noches más.
Porque hay residentes que reciben visitas, pero otros...
Después de la Navidad pasada, me contaban un día que en una residencia concreta, un matrimonio fue a recoger a su madre un día antes de la celebración. Les llamó la atención ver a una señora en una silla al lado del teléfono. Pasó el día y cuando fueron de regreso con su madre a su residencia, aquella señora continuaba al lado del teléfono esperando la llamada de un hijo, una hija, un nieto, un hermano... que nunca se produjo. Contado por una persona empleada de esa residencia.
Una soledad no deseada. Qué tristeza.
Hay una enorme carencia de residencias públicas para mayores, porque hay una tendencia de privatizar las que se van construyendo y ya se sabe, los fondos de inversión en residencias son para ganar dinero, no para dignificar a las personas internas.
Por otra parte, muchos responsables políticos llenos de palabrería en cuanto a su sensibilidad por todas las cuestiones relacionadas con las personas mayores, aquellas que hay que respetar y cuidar, porque entre ellas están nuestras madres, padres, etc., casi siempre se queda en eso, en palabrería.
Quizá algún día alguien con poder de decisión, determine cambiar las reglas del juego y poner las cosas en su sitio.
Pero ahora sería muy importante tener los relatos de las personas residentes y de sus familiares, en cuanto a la alimentación, a la limpieza, al trato, a la empatía, a la comprensión de la soledad, a muchas situaciones más.
Os atrevéis a contarlas???. Esas cosas ayudan a mejorar la vida.

Méndez Menéndez de Llano, Julio
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