Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

Otro caso sin resolver

Rodríguez, Xerardo - martes, 10 de marzo de 2026
El crimen del cura Enríquez

Me estaba preguntando esta mañana -es el último jueves de febrero- cuantos casos de crímenes sin resolver están registrados en los juzgados y comisarías de Galicia. Dice mi amigo el poli, Chema, que mejor no contarlos porque a nuestros hábiles inspectores de la Brigada Criminal, como humanos que son, se les escapan detalles en la investigación que a veces suponen la única pista que dejó el asesino o asesinos. Otro caso sin resolver Mi amigo el comisario, por el contrario, me dice que no son tantos, que lo que pasa es que resultan muy populares porque los periodistas nunca damos por cerrado un caso criminal. Yo le contesté que si insistimos es porque las familias tampoco lo cierran y siempre siguen investigando por su cuenta.

Este es el caso de la familia del párroco de Vilanova dos Infantes, que lo fue durante 47 años hasta que lo asesinaron el 10 de marzo de 2015, para robarle una pequeña talla del siglo XVII, la imagen que veneraban con gran devoción las gentes de Celanova, puesto que era la de su patrona. El párroco Adolfo Enríquez Méndez, de 77 años, era su custodio y dio su vida por ella. Uno o más criminales lo mataron a golpes, con una violencia inusual, en un galpón de la casa rectoral de Vilanova.

Solo muerto el buen sacerdote lograron los ladrones llevarse la imagen de la Virxe do Cristal. Al margen de la devoción que aún despierta, -tiene romería propia-, la talla robada y hasta ahora nunca hallada es, posiblemente, la imagen mas pequeña del mundo. En su honra escribió una loa de más de mil versos el poeta Manuel Curros Enríquez.

Aquel crimen fue horroroso. La Guardia Civil detuvo en enero de 2016 a dos croatas, Otro caso sin resolver Elvir Fehratovic y Arsen Fehratovic, que estaban emparentados, eran tío y sobrino. Al parecer basaron sus acusaciones en que habían sido vistos merodeando por la rectoral de Vilanova horas antes del asesinato del cura, pero el juez no encontró pruebas suficientes para su procesamiento y decretó su libertad.

Según el sumario podían haber sido vistos en la propia casa porque Adolfo Enríquez les ayudaba con frecuencia. A ellos y a numerosos indigentes, ya que el párroco era muy generoso con la gente necesitada. Dos años mas tarde, en 2018, la justicia decretó el archivo de la causa porque la Guardia Civil no había aportado ninguna prueba.

Todo el mundo coincide en la bondad del párroco asesinado y José Manuel Enríquez, sobrino de la víctima que ejerció y aún ejerce de portavoz de la familia, entregó a la Guardia Civil unos documentos que reflejaban las enormes cantidades que su tío entregó a los dos sospechosos croatas durante varios años.

El sobrino del párroco describe así a su tío:
"Fue el padre de los pobres y durante el ejercicio de su sacerdocio en la zona ayudaba a todo el mundo. Hacía de psicólogo, médico, taxista, banquero. Era un hombre extremadamente bueno, cándido e inocente, no creía en la maldad de las personas y no supo atisbar el peligro."

Por lo visto, su familia le advertía siempre del riesgo que suponía el constante trasiego de personas necesitadas que acudía a su casa, en donde siempre encontraban dinero y comida.

Para José Manuel, su tío cura "siempre estuvo sometido a una presión psicológica bestial y fue víctima de coacciones".

La familia pide que se reabra el caso y tiene claro lo que desea...

- Justicia con mayúsculas. Tío Adolfo creía en el perdón, no en el odio, la ira, el rencor o la venganza. Pero tengo muy claro que hubiera querido justicia y, de haber salido vivo, la primera denuncia hubiera sido la suya. Lleva diez años muy presente entre nosotros, no hay día que no hablemos de él.

Se queja de que durante la investigación no hubo nunca los efectivos necesarios ni los medios para obtener resultados que condujeran a la detención del autor o autores del crimen, porque se ignora aún si fue uno solo el asesino o contó con ayuda.

La gente de Vilanova dos Infantes cuando le preguntas que opinan de la detención y posterior puesta en libertad de los dos sospechosos croatas te dicen que ni siquiera encontraron sus huellas en la rectoral ni en el galpón donde asesinaron a Adolfo Enríquez, pero también matizan que los dos eran conocidos en la zona no por ser unas hermanitas de la caridad, precisamente. Pero nadie les acusa ya.

Este crimen entraña ahora serias dificultades para su resolución. A nadie le cabe duda de que la investigación que se llevó a cabo no resultó muy profesional, ya que no dejó ni un solo indicio, ni una sola pista por donde reiniciarla, en el supuesto de que la justicia ordenase la reapertura del caso. Esto, al margen del entusiasmo con el que los agentes llevaron a cabo su trabajo.

La familia cree que los once años que pasaron desde que se cometió tan brutal crimen fueron tiempo perdido. Aún así mantienen sus esperanzas y José Manuel, utilizando el termino deportivo dice que aún queda partido.

La talla de la Virxe do Cristal, por la que dio su vida el buen cura párroco de Vilanova dos Infantes, sigue sin aparecer. Conocida como A Pequeniña por su diminuto tamaño -era una imagen de apenas unos pocos centímetros-, estaba encerrada en un bloque sólido de cristal, lo que la hacía única. Por el momento y a la espera de que aparezca, una réplica permite seguir con el culto y las celebraciones.

Vilanova dos Infantes está triste. Su paisanaje echa en falta a don Adolfo y sus misas en la iglesia que levantó Santa Ilduara, la madre de San Rosendo, que por cierto guarda un crucifijo de madera románico, del siglo XII, al igual que el templo.
Rodríguez, Xerardo
Rodríguez, Xerardo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
HOMENAXES EGERIA
PUBLICACIONES