Para que nadie sea pobre
Agrelo, Santiago - domingo, 01 de marzo de 2026
Lo escribió Gregorio Nacianceno; lo escribió para creyentes, que corremos siempre el riesgo de engañarnos a nosotros mismos a propósito del hombre, a propósito de Dios: "¿Quién ha otorgado al hombre todo aquello que le hace estar por encima de los demás seres vivientes? ¿Acaso no ha sido Dios, el mismo que ahora solicita tu benignidad por encima de todas las cosas y en lugar de todas ellas? ¿No habríamos de avergonzarnos nosotros, que tantos y tan grandes beneficios hemos recibido o esperamos de él, si ni siquiera le pagáramos con esto, con nuestra benignidad? Y si él, que es Dios y Señor, no tiene a menos llamarse nuestro Padre, ¿vamos nosotros a renegar de nuestros hermanos?"
Si somos creyentes, y reconocemos que todo lo hemos recibido del Señor, sabemos también que todo lo hemos de administrar con sabiduría, como sabemos que de todo ello podemos hacer una administración perversa. El Nacianceno nos lo advirtió así: "No consintamos, hermanos y amigos míos, en administrar de mala manera lo que, por don divino, se nos ha concedido, para que no tengamos que escuchar aquellas palabras: Avergonzaos, vosotros, que retenéis lo ajeno, proponeos la imitación de la equidad de Dios, y nadie será pobre".
Y luego nos pidió que imitáramos lo que creemos, lo que vemos en el Dios de nuestra fe, lo que confesamos del Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo: Imitemos aquella suprema y primordial ley de Dios, que hace llover sobre los justos y los pecadores, y hace salir igualmente el sol para todos; que pone la tierra, las fuentes, los ríos y los bosques a disposición de todos sus habitantes; el aire se lo entrega a las aves, y el agua a los que viven en ella, y a todos da con abundancia, los subsidios para su existencia, sin que haya autoridad de nadie que los detenga, ni ley que los circunscriba, ni fronteras que los separen; se lo entregó todo en común, con amplitud y abundancia, y sin deficiencia alguna. Así enaltece la uniforme dignidad de la naturaleza con la igualdad de sus dones, y pone de manifiesto las riquezas de su benignidad".
Lo que Gregorio Nacianceno no pudo prever, es que llegaría un tiempo en que el hombre, olvidado o negado un Dios a quien imitar, se vería a sí mismo como dios y señor de todo lo que puede acaparar
En ese hombre endiosado, no hay sitio para la benignidad, tampoco para la justicia, tampoco para la vida
Es el mundo del espíritu malo, en el que reinan la iniquidad, la indiferencia y la muerte
la muerte de la naturaleza, la muerte de los pobres, la muerte
En ese mundo nuestro, resuena aún, dirigida a cada uno de nosotros, la llamada de Dios a Abrahán: "Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré". Sal de lo tuyo, ven a lo de Dios
y el Señor te mostrará su tierra, una tierra que mana leche y miel, y que se llama Cristo Jesús
El Señor, en Cristo Jesús, te llevará al encuentro de la humanidad pobre para enriquecerla con tu pobreza
"Sal de tu tierra", ven a Cristo Jesús, ven a la pobreza de Cristo que a todos enriquece, ven a dar la vida con Cristo para que todos vivan
En la montaña de la transfiguración, en aquel Cristo de luz, no sólo vemos un destello de la gloria del que va a dar su vida por todos; aquél es también un destello de la gloria de su cuerpo, que es la Iglesia, que somos nosotros
Proponeos la imitación de Cristo Jesús, y nadie será pobre.
Feliz camino con Cristo Jesús. Feliz comunión con Cristo Jesús.
----- 00000 -------
Un recuerdo cariñoso y agradecido a las Carmelitas de la Caridad, en el segundo centenario de su fundación. Un recuerdo muy especial para las Hermanas que, con tanto cariño y dedicación, sirvieron a los inmigrantes en la diócesis de Tánger en los días de mi ministerio... El Señor me bendijo con esa presencia fraterna y materna...
La caridad es el nombre de Dios y la forma de ser de todos sus hijos... La caridad nos pide el don de la vida... la transfiguración del Señor nos deja entrever la gloria de quien da la vida por los hermanos... Feliz domingo, iluminado con la gloria de Cristo.
(Fr. Santiago Agrelo es Arzobispo emérito de Tánger)

Agrelo, Santiago