El martes 24, treinta y cinco miembros del Consejo de Mayores de Momán (Xermade), acompañados por su párroco y representante legal, Luis Ángel Rodríguez Patiño, realizaron una visita cultural al Museo das Minas de San Finx, en el municipio de Lousame.

A su llegada fueron recibidos por el alcalde, Esteban González Patiño, quien les dio la bienvenida y expresó su satisfacción por contar con la presencia del grupo en un lugar tan emblemático para el patrimonio industrial gallego. El alcalde ofreció una breve introducción sobre la importancia histórica de la mina y su recuperación como espacio cultural y didáctico.
La visita estuvo guiada por la geóloga Maite, natural de la zona y gran conocedora del patrimonio minero de Lousame. Participó además en trabajos de investigación junto con especialistas de distintos puntos de Galicia y León, colaborando en estudios vinculados a la Universidad de León, lo que pone de relieve el valor científico del yacimiento.
En la imagen se aprecia al grupo reunido alrededor de la gran maqueta explicativa de la mina, uno de los elementos más didácticos del museo. Esta reproducción permite comprender la compleja red de galerías subterráneas, los niveles de explotación y la disposición del terreno. Gracias a ella, Maite explicó con detalle cómo se realizaban los trabajos de extracción, ventilación y transporte del mineral, así como las duras condiciones de los mineros.
Las Minas de San Finx tienen una larga historia. Aunque existen indicios de explotaciones antiguas, fue a finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando adquirieron gran relevancia industrial.

En ellas se extrajeron principalmente estaño y, sobre todo, wolframio (también llamado tungsteno), un mineral estratégico por su dureza y resistencia al calor.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el wolframio alcanzó un enorme valor, ya que era imprescindible para la industria armamentística. En esa época, la mina vivió uno de sus momentos de mayor actividad. Empresas con capital británico impulsaron su modernización, y también hubo fuerte interés alemán por el suministro del mineral. España, país neutral durante la contienda, se convirtió en proveedor de wolframio para ambos bandos, lo que dio lugar a un intenso comercio y a una etapa de prosperidad económica en la zona. Este periodo es recordado como la fiebre del wolframio.
La geóloga explicó también el origen del nombre San Finx, vinculado a la tradición religiosa local, y relató curiosidades sobre la vida cotidiana en el poblado minero: la presencia de ingenieros extranjeros, las diferencias salariales, la dureza del trabajo subterráneo y la importancia social que tuvo la mina para muchas familias de Lousame y su entorno.
Tras la explicación ante la maqueta y la fotografía de grupo, la visita continuó en la sala de proyecciones, donde pudieron ver material audiovisual sobre la historia y evolución del complejo minero. Allí se detallan los distintos objetos conservados en el museo: herramientas originales, maquinaria, planos, fotografías históricas y documentos que muestran la transformación tecnológica de la explotación.
Finalmente, el grupo salió al exterior para contemplar algunas dependencias originales restauradas: antiguos talleres, instalaciones industriales y estructuras que forman parte del conjunto patrimonial. Todo ello permite entender no solo la actividad extractiva, sino también la organización de un auténtico poblado minero.
La jornada resultó enriquecedora tanto desde el punto de vista histórico como humano. La visita al Museo de San Finx no solo acerca al visitante al pasado industrial de Galicia, sino que mantiene viva la memoria de generaciones de trabajadores que, con esfuerzo y sacrificio, contribuyeron al desarrollo económico de la comarca.