La Formación Profesional, de hermana del sistema pobre a pilar estratégico
Suárez Sandomingo, José Manuel - martes, 03 de marzo de 2026
Durante décadas, la FP arrastró el estigma de ser una opción secundaria. Sin embargo, hoy, España atraviesa un momento decisivo en su mercado laboral. Las empresas reclaman profesionales especializados capaces de adaptarse a sectores que evolucionan a una velocidad sin precedentes, y en este contexto la Formación Profesional (FP) ha dejado de ser una alternativa de segundo nivel para convertirse en la vía más eficaz para generar el talento que hoy escasea.
La FP se caracteriza por su enfoque eminentemente práctico. Los recientes cambios legislativos han reforzado esta orientación: los estudiantes pasan la mayor parte de su aprendizaje dentro de las empresas, mientras los centros educativos ajustan sus programas a las necesidades reales del mercado. Este modelo permite que, en apenas dos años, un joven adquiera una capacidad resolutiva y operativa difícil de igualar por otras vías formativas. Al mismo tiempo, sectores como la restauración, la albañilería, la fontanería o la electricidad siguen sufriendo una falta crónica de profesionales cualificados, lo que devuelve a la FP un papel esencial para el equilibrio económico del país.
Desde la perspectiva empresarial, los titulados de FP destacan por su capacidad de acción inmediata. Su formación práctica reduce la curva de aprendizaje y facilita una incorporación rápida y eficaz al mercado laboral. Esta agilidad es especialmente visible en ámbitos tecnológicos como la inteligencia artificial o la robótica, donde los ciclos formativos ya están preparando perfiles que las empresas demandan en la actualidad. Mientras tanto, los grados universitarios tardarán años en actualizar sus planes de estudio, lo que puede generar un desfase entre la formación académica y la aplicación real de estas tecnologías.
Los datos del Ministerio de Educación lo confirman: entre 2020 y 2025, la FP ha crecido a un ritmo del 5 % anual, alcanzando casi 1,2 millones de matriculaciones. En contraste, los grados universitarios apenas superan el 1 %, con 1,7 millones de estudiantes. Si esta tendencia continúa, ambas vías formativas estarán equilibradasen un plazo de unos cinco años, una señal clara de que la sociedad ha comprendido el verdadero valor de la FP.
Mirando hacia el futuro, la Formación Profesional se revela como un elemento estratégico para el desarrollo económico de España. Para impulsar el crecimiento no solo se necesitan profesionales de alto nivel, sino también una base sólida de profesionales cualificados en todos los oficios, capaces de sostener la actividad productiva y acompañar la innovación.
La revolución de la inteligencia artificial y la robótica abre un abanico inmenso de oportunidades. España se está posicionando como uno de los países más dinámicos en startups y empresas tecnológicas, y para sostener ese impulso serán esenciales perfiles técnicos para la industria, la automatización, los sistemas electrotécnicos, el mantenimiento electrónico o la big data. La FP ya está formando a miles de jóvenes que pronto se incorporarán a las compañías más punteras, contribuyendo a reforzar la competitividad y la innovación del país.
La Formación Profesional ya ha dejado de ser un plan B para el estudiante y sus familias para transformase en una herramienta clave para el presente y el futuro del mercado laboral español, capaz de generar talento especializado cuando más se necesita y de adaptarse con rapidez a los cambios tecnológicos. Apostar por la FP no es solo una decisión educativa: es una decisión estratégica para el país.
José Manuel Suárez Sandomingo, Presidente de la Asociación Profesional de Pedagogos e Psicopedagogos de Galicia.

Suárez Sandomingo, José Manuel
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