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El cambio climático y nuestra costa

Timiraos, Ricardo - viernes, 13 de febrero de 2026
Una cosa que me enseñó la vida es a fiarme de los que saben, y si la ciencia y sus organismos internacionales, de 195 países de la ONU, afirman con la certeza que da el conocimiento, que el cambio climático es real, poco me va a enseñar sobre ello cualquier malandrín, tipo Figueredo de Vox. Decía Voltaire: "Alguien inteligente aprende de la experiencia de los demás." y J. Swist también afirma: "La mayoría de las personas son como los alfileres, sus cabezas no son lo más importante". Y a mi ni Trump, ni Putin, ni Bolsonaro, ni Abascal me valen de profesores, porque, como decía Unamuno: "El que lo sabe todo, absolutamente todo, figúrense lo tonto que será". De tales "genios", liberame domine.
La teoría del cambio climático ya la sabemos, pero el problema es que las soluciones tardan: ni dejamos de contaminar con el CO2, ni paramos de alterar el ecosistema, ni hay por parte de las autoridades la celeridad que el problema requiere. No parecemos ser conscientes de que el aumento de las temperaturas provocan que los polos se derritan y suba el nivel del mar, pero eso lo sabe Perogrullo. Negarse a ver que avanza la desertificación, que empieza a haber problemas con la producción de alimentos, lo que provoca la consecuente subida de precios, no observar que ha habido que cambiar determinados cultivos... es ponerse las gafas de la negatividad absoluta.
Las redes sociales están llenas de chistes sobre la lluvia que nos está acompañando esta temporada y me dirán que si no me acuerdo de lo mucho que llovía en Galicia en mi niñez; ahora bien, el clima cambió y los desastres naturales van en aumento. Las danas, las borrascas continuas, las sequías y las temperaturas extremas no son para mí exageraciones de nadie, sino experiencias vividas. Evidentemente, es cierto que la Tierra ha evolucionado y sufrido períodos más cálidos y más fríos, pero nunca la actividad humana la había dañado tanto; lo cual, obviamente, repercute para la subsistencia de la especie humana..Y eso no los están diciendo continuamente los que saben. Además estas tragedias, cada día más frecuentes y más caras, de una u otra manera las pagaremos todos. Y curiosamente siempre paga el ciudadano los errores que cometen los políticos permitiendo urbanizar en zonas inundables. Saber el porqué lo sabemos, el problema es ponerle el cascabel al gato. Urge pues ponerse las pilas.
Y nuestra Costa no es ajena ni al cambio climático ni a la especulación urbanística. Greenpace alerta del impacto del cambio climático y del turismo descontrolado, y culpa a las administraciones de falta de políticas de protección eficaces, señalando a Viveiro, San Cibrao, Burela, Foz y Ribadeo entre los puntos más vulnerables de Galicia. La subida del nivel del mar, según la regla de Rudd, supone que por cada centímetro de subida del mar, se perderá un metro de costa y calculan que en La Mariña habrá subido 20 cms en el año 2050. Ergo habremos perdido 20 metros sobre la pleamar actual. Imaginesen como va a cambiar el panorama. También advierte que, además de la subida de la temperatura del mar, con el consiguiente impacto en la fauna marina (almeja, berberecho, sardina y otras especies que serán sustituidas por otras de aguas más cálidas como el cangrejo azul, por ejemplo...) aumetará la salijnidad.
Lo curioso es que ya estamos viendo como va retrocediendo la costa y como van cambiando la fisonomía de algunos paseos marítimos y playas, Area, por ejemplo. Habrá que retranquear bastante. Y si uno se fija un poco, verá que la gente que encuentra amenazado su chalet en primera línea, pretende venderlo. El encantador San Cibrao perderá su istmo y la famosa playa de las Catedrales de Ribadeo habrá desaparecido también. Adiós también al Fuciño do Porco entre otros muchos.
Esto supondrá una revolución no sólo en la pesca, sino urbanística de consecuencias impredecibles. Y aquí conviene recordar que Costas y los ayuntamientos deben tomar medidas de prevención y de gasto no vayan a ser absurdas algunas obras. Tampoco se olvida Greenpace del desbarajuste urbanístico y el peligro que suponen los pisos turísticos, lo que agrava la situación.
Ya nos han proporcionado mapas de futuro, y de eso se deduce que su fisonomía cambiará. Lo que sí parece cierto es que el hombre, llevado hasta de motivos loables como puede ser crear puertos para la flota pesquera, ha ido apoderándose de terrenos próximos al mar con construcciones múltiples, bien públicas, bien privadas, con el beneplácito de las administraciones y ahora es cuando es preciso pensar: ¿seguimos enterrando dinero en obras faraónicas o buscamos otras alternativas?.
Lo que parece evidente es que las edificaciones afectadas por este impacto corren riesgo y aquí es preciso también considerar que construcciones, muchas irregulares en su día, vayan que ser indemnizadas o no. El uso y disfrute en primera linea de playa, como muchos presumieron, presenta estos riesgos y quizás cure osadías. Veremos como evoluciona, tiempo al tiempo.
Timiraos, Ricardo
Timiraos, Ricardo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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