Crispación
Méndez Menéndez de Llano, Julio - jueves, 12 de febrero de 2026
Es asombroso observar hasta donde hemos llegado. Y no es ninguna tontería. Es fácil de comprobar.
Quizá sea nuestra culpa por falta de analizar nuestra propia conducta o de dejarnos llevar por quienes puedan estar interesados en crear y mantener esta situación. Peligrosa, desde luego que si.
Se percibe muy bien en las redes sociales. Cualquier comentario que haga una persona, como muestre una cierta tendencia ideológica, en muy poco tiempo van a comenzar los insultos, las faltas de respeto, las descalificaciones, más insultos...
Me cuesta trabajo entender la razón por la que se pueda insultar o despreciar a una persona porque piense diferente a mí. Tengo amigos que piensan diferente, creen diferente, con aficiones distintas, con gustos o tendencias alejadas de las mías, pero son mis amigos. Y aunque no lo fuesen. No puedo insultar a alguien porque sea seguidor del Madrid o del Barça, del Celta o del Depor...; no puedo insultar a nadie porque sea ateo, budista o islamista; no puedo insultar a nadie porque sus gustos sexuales sean diferentes a los míos; no puedo insultar a nadie porque ideológicamente sea de derechas, de izquierdas o mediopensionista; no puedo insultar a nadie porque le gusten o no le gusten los animales...
Puedo dialogar, puedo exponer mis razones, puedo defender mis ideas... Me insultas porque soy de derechas?, me insultas porque soy de izquierdas?, me insultas porque soy monárquico o republicano?.
Creo que tenemos que dar un paso atrás. Defender tus posiciones insultando o faltando al respeto dicen muy poco en tu favor. Si tienes amigos, familia, hijos, padres, hermanos... que estarán pensando de tu actitud? Qué ejemplo les estás dando?
Si alguien te incita a insultar, a no respetar, as defender tu postura a gritos, aléjate de quien te aconseja ese talante. Seamos civilizados, no es bueno crispar a nadie, vivamos en armonía, no es necesario amargarse el día por discutir sin necesidad.
Y, por si no lo sabes, en España hubo una época en que se convirtió en una amargura de país porque quienes deberían buscar la convivencia la dividieron creando las "dos Españas". Y aquello terminó llenando de odio a muchas personas que fueron al peor camino, una guerra civil.
Piensa un poco, no seas correa de transmisión de la división. Todos queremos vivir en paz.

Méndez Menéndez de Llano, Julio
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