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Lino Novás Calvo inicia o regreso ás Grañas do Sor

Rivero, Manuel - lunes, 16 de febrero de 2026
Da Habana a Nueva York

Esta viaxe no barco Cristóbal Colón, todo indica, que comezou un mércores na Habana e finalizou un sábado en NY, a finais de xuño do ano 1931, nesa travesía Lino Novás Calvo escribe un diario, co título "Buceando en la tercera", para o semanario Orbe, sería a súa primeira colaboración (1).
Lino é capaz de entrelazar en simbiose perfecta o realismo máxico coa técnica cinematográfica. Os falares populares, reiteracións, metáforas, repeticións de palabras, ditos comúns e puntuacións precisas, foron os fíos cos que conseguiu tecer un escenario vivo, de gran forza expresiva, cheo de contrastes, matices e colorido. Dentro dese caos flúen diferentes identidades, que dan lugar a un universo tráxico, cheo de angustias, incertezas e ansiedades.
Na entrada da única crónica que escribe a bordo, danos información moi valiosa do seu estado de ánimo, dos dilemas que tivo que vencer e da súa idade cando emigrou a Cuba.
Desanda o tempo e recupera as malas experiencias de catorce anos atrás:
"Hace catorce años que he sentido este mismo tufo y mi nariz lo recuerda alarmada. Todo pasajero de tercera lleva consigo algo de descomposición que huele de modo especial. Comienzan a bajar hombrecillos cargados de maletas. Las mujeres se mezclan apresuradamente y se estrujan a las puertas de los sollados. Criaduchas arrugadas por las sales del cloruro y el trabajo, que llevan en la palabra algo de sus antiguas señoras; mujeres casadas de solar con síncopes en la voz, que llevan su cría famélica y llorosa pegada a la falda (...) dominándolo todo, la gran masa de fracasados de México y Cuba, los descamisados nómadas achaparrados por los vientos adversos de todas las regiones. La confusión de dialectos, donde domina el gallego, se apaga en ese vientre donde todo se apaga. El aire caliente que sale de las calderas y de la cocina nos envuelve y ahoga. Tan pronto como toman posesión de su camarote huyen a cubierta. Sólo queda algún desconfiado que piensa pasarse todo el viaje junto a su maleta cuidando cuatro trapos mal limpios. Al fin concluirá por dejarlos, temeroso de tener que dejar, en cambio la vida (2)".
Aproximación con certeza a idade de Lino, cando emigrou, fai catorce anos percibiu a mesma sensación. Estamos no ano 1931, se lle restamos 14, volvemos ao ano 1917, Lino naceu no ano 1903. A diferenza entre 1917-1903 danos a súa idade real, que era a de catorce anos, que se aproxima ao que descubriu Lorraine Elena Roses.
"Sobre la edad que Novás Calvo tenía cuando llegó a Cuba continúa pesando el enigma. Él mismo declaró en más de una ocasión que tenía siete u ocho años, pero familiares y amigos entrevistados en la década de los 70 del siglo pasado por la profesora norteamericana [junto con las fotografías familiares] Lorraine Elena Roses atestiguan que ya había rebasado los quince o diecisiete años de edad (3)".
Lino vese no espello daquela tripulación tan variada na forma pero no fondo todos tan iguais, eran unha inmensa tribu de fracasados.
A ida no ano 1917, desde o porto de Vigo, foi co billete de terceira e a volta regresou no mesmo lugar, ven a España, porque en Cuba as cousas non lle ían ben, cun contrato precario e un futuro incerto.
"La situación económica de Lino Novás Calvo era bastante inestable y, a la sazón, se presentó la oportunidad de que a su amigo José Antonio Fernández de Castro, que había dirigido el Suplemento Literario del diario de la Marina, la propia empresa editorial le encomendara la jefatura de la redacción de un "semanario gráfico e información de actualidad mundial" que llevó por título Orbe (...) fue Fernández de Castro quien propició que Novás Calvo fuera corresponsal de Orbe en Madrid" (4).
A pesar de traballar duro, formarse en horario nocturno en academias e de forma autodidacta, mudar de traballo con frecuencia, non conseguiu a estabilidade laboral e os recursos económicos que ben se merecía:
"Novás Calvo tropezó desde su llegada a la Habana con el problema de que el tío con quien había de vivir era un trabajador muy pobre. El niño era una carga para el tío. Al poco tiempo el pequeño inmigrante tuvo necesidad de empezar haciendo toda clase de diligencias y trabajos menores (…) comenzó a trabajar en la fonda la Zaragozana (…) sin percibir sueldo, solo por la comida, el alojamiento y la ropa (…) unos dos años después ya trabajaba en una fábrica de gorras (...) después se fue a Central Pina a trabajar en el campo (...) de nuevo a la Habana (...) dependiente de un café (...) poco después vendiendo carbón volvió a la fábrica de gorras y sombreros. Después pasó a vender leche en un camión (...) volvió a trabajar en otra fábrica de gorras, ahora como tenedor de libros, conocimiento que había adquirido en una escuela nocturna, (...) volvió al campo, de regreso a la Habana se hizo chófer de taxi (...) vendedor de pacotilla. (5)"
A primeira noite da travesía, Lino pasa sen cear e sen durmir:
"Un marinero pasa agitado la campanilla para el segundo turno, yo me tumbo sobre el escotillón de proa y dejo que pase la hora. No tengo apetito. Durante toda la noche la nostalgia de la partida, frente al mar sin laderas, me alimenta en un estado de suspenso que no me deja atender a ninguna realidad. La noche pasa así. El día comenzará, seguramente, más despejado (6)".

Xoves

Realiza a comparación entre un barco de pasaxe e unha organización xerarquizada a modo de República de Platón. Cita a Divina comedia de Dante, cos tres estadios, no terceiro, no que viaxaba, equivale ao inferno, no segundo o purgatorio e no limbo, no que estarían os viaxeiros de primeira.
Queixase do café do pan e da limpeza da louza:
"El café se compone, en la mañana, de una especie de lejía. El pan es el mismo de todo el viaje: un retortijón per cápita imposible de ablandar: cemento puro. A mi lado un aragonés desdentado que masca penosamente con sus duras encías y concluye por echarlo abajo entero, más duro que una piedra (...) al pasar junto al fregadero noto que el lavaplatos tiene sólo dos aguas estancadas. En una lava lo más gordo y en la otra la grasa. Cientos y cientos de platos van de este modo al aparejo y bajan al comedor, todavía impregnados de aquella pestilencia".

Vernes

Reencontro con Leda, sorpresa, amargura e tristeza.
"no había visto a Leda hasta esta mañana durante el café... en un tiempo, Leda y yo fuimos amigos. Digámoslo franco. Fuimos novios. No sé por qué, un día, cuando todavía su rostro no presentaba ningún síntoma enfermizo, nos separamos. Desde entonces no la había vuelto a ver. El tiempo y los trastornos la desfiguraron. Al verme, dejó la taza y salió a cubierta. La alcancé junto al castillo de proa, entre una pareja de casados, envuelta en frazadas. El frío comienza a sentirse. Leda se queda, lívida, mirándome con los ojos muy abiertos.
Su rostro no engaña, va enferma; tuberculosa. Leda no es siquiera hija de españoles, pero esta pareja se ha decidido a llevarla consigo en atención a una antigua amistad con su padre. Durante nuestra conversación, la mujeruca me mira en silencio y luego me dice aparte:
-No la disguste, déjela. Hay que animarla. Ya sabemos que se muere, la pobre, pero es necesario darle aliento, que se muera soñando con la vida.
Leda va a morir a una aldea de Galicia y morirá pronto. En las horas que siguen ya no puedo bajar al comedor. La sigo hasta la puerta y la veo descender la rampa cimbreándose en su extrema delicadeza. Sus protectores la dejan sola para que se expansione. A la tarde me la tropiezo en la cubierta y me dice:
- Vete de aquí. No me salgas más al paso, ¿No te das cuenta? Déjame tranquila. Necesito tranquilidad, tranquilidad...
- Acaba casi en un suspiro. La veo caminar, vacilante, arrimada a la borda, espiada en su belleza enfermiza por los marineros. Mi imaginación no puede evitar un desliz peligroso. Veo a Leda en brazos de uno de estos hombres fornidos, y me embarga un sufrimiento hasta ahora desconocido. Más tarde vuelve a popa, donde nos ofrecen unas funciones de cine casero y borroso. Un cowboy hace un rescate peligroso y Leda aplaude entusiastamente.
- El resto de la noche me la paso arrimado a la borda o tumbado en el suelo. El sueño ha huido muy lejos. El barco avanza ahora más. El mar se opone con rabia. La manguera del agua me da pretexto para esperar al día sin despertarme. Leda duerme a pocos pasos, siempre acurrucada entre sus protectores (7)".

Sábado

"Amanece con un entusiasmo nuevo. Ese entusiasmo se propaga hasta mí y casi creo olvidarme de Leda por un momento. Ella misma parece recobrada. Dentro de unas horas estaremos en Nueva York (...) comienzan a verse señales con banderitas y estrellas que nos marcan la ruta. Luego boyas con campanas. Luego, todavía a muchas millas, el inspector sanitario. Más tarde allá envuelta en la niebla, la portentosa isla de Manhattan, con su estatua coronada de espinas a la entrada. Los guardacostas nos rodean. Estamos en la bahía, frente a media docena de casas-torrres. El pasaje se agolpa a la borda y grita frenéticamente:
¡New York...! ¡New York..!" (8).

O barco fixo escala en Nova York e reiniciou a viaxe ate o porto da Coruña.
Do resto da viaxe non temos noticias de Lino.


NOTAS:
1. Año 1, número 20, 24 de julio de 1931, pp. 18-19.
2. Romero, C. (2013). España Estremecida. Madrid. Ed. Renacimiento. Pp 27-35.
3. https://www.arquidiocesisdelahabana.org/contens/publica/ceah%20Vivarium/suplementos/puentes/conten/hispano.html
4. España estremecida p.13.
5. Gutierrez, A. (1972) Maneras de narrar. Nueva York. Eliseo Torres &Sons, pp.15-16-18.
6. España estremecida, p.29.
7. España estremecida, p.34.
8. España estremecida, pp 34-35.
Rivero, Manuel
Rivero, Manuel


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