Nominados
Alén, Pilar - viernes, 30 de enero de 2026
Mucho se habla en ámbitos muy diversos de nominaciones o de estar nominados. No sé si nuestros mayores o menores lo comprenden. Buscando en el diccionario vemos que este último término tiene dos acepciones: 1. «En algunos procesos competitivos, persona que ha sido preseleccionada para un cargo o cometido». Y 2. «Persona que ha sido presentada o propuesta como candidata, generalmente para un premio». Aclarado: un nominado potencialmente es un ser afortunado pues, aunque un cargo puede convertirse en una carga y un premio puede llegar envenenado, lo normal es lo contrario: que sea una gracia obtenida sin haberla buscado. A estas alturas, por ejemplo, pase lo que pase, SIRÂT de Oliver Laxe ya ha triunfado. A los de GH Dúo, mejor no mentarlos.
Escribo pensando en una persona que, desde el día de su mismo nacimiento, ya parecía estar predestinada a la fama. En fecha como la de hoy, 28 de enero de 1756, hace 270 años, en Salzburgo fue bautizado «Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Pergmayr Mozart», siendo su padrino Joannes Theophilus Pergmayr quien lo llevó a la pila bautismal de la catedral. Y todo para finalmente ser llamado 'Wolferl' por sus conocidos y allegados y, cuando ya tuvo uso de razón y pudo firmar algún escrito, carta o parecido, como 'Amadè' o 'Amadeo', según lo hiciera en francés o en italiano. Su padre gustaba resaltar la forma germana 'Gottlieb' que literalmente significa "amado de Dios", título, excusa o pretexto que le vino al dedo para hablar de su existencia como un "milagro". Había nacido el 27, por lo que ayer celebramos un aniversario señalado.
Con apenas cinco años hizo su primera audición pública en su ciudad natal, formando parte de una representación teatral de la universidad. Meses después estuvo en Munich con su hermana tocando el clavicordio ante el Elector de Baviera. Luego emprendió vuelo casi sin parar, pasando a Viena acompañado de toda la familia para dar varios conciertos. En carruajes de muy baja gama viajó con su padre, a veces con su madre, o con ambos, y casi siempre con su hermana Nannerl. Recorrió, siendo un imberbe, gran parte de Europa: saltó de Austria a Inglaterra, atravesando Suiza, Francia e Italia. En fin, que estuvo un tercio de su vida viajando, con buena o mala cara, maltrecho o sano.
Es un caso extraordinario ya que no lo hizo por ocio, sino por trabajo. En cada etapa se apeaba y tocaba ante gente importante que su padre iba seleccionando; además, se formaba y en todo momento daba la talla pese a verse expuesto a edad bien temprana. ¡Para quitarse la gorra ante un ser tan privilegiado! Además, por lo que ha dejado escrito en varias de sus cartas, disfrutaba. Así lo confesaba en una de sus misivas de 1769: "Queridísima mamá. Tengo el corazón arrebatado, de puro deleite, porque en este viaje me divierto tanto, porque hace tanto calor en el coche, y porque nuestro cochero es un buen sujeto que, cuando el camino lo permite un poco, corre mucho. La descripción del viaje se la habrá hecho ya mi papá a mi mamá, y la razón de que yo escriba a mi mamá es demostrar que conozco mis deberes, y que soy con el más profundo respeto su hijo fiel // Wolfgang Mozart".
De un feliz alumbramiento -que no quería dejar pasar por alto- aterrizo en una realidad más cruda y dura como es la del accidente ferroviario. ¿Funeral, misa, homenaje o acto? ¿Público o privado? ¿Civil o laico? Debate innecesario. Respeto extremo por quienes fallecieron de modo tan trágico e inesperado. Y sincero afecto por sus familiares, amigos y conciudadanos. ¿Cuesta tanto? Sobran zascas improcedentes a los que quieren acostumbrarnos. Esos nombres de las víctimas están nominados en el firmamento, brillando.

Alén, Pilar