El Señor es mi luz
Agrelo, Santiago - domingo, 25 de enero de 2026
La semana queda sumida en el dolor
Hoy la palabra de la fe llega susurrada en la oscuridad de la noche
"El Señor es mi luz y mi salvación"
La fe recuerda un lugar, que parecía abandonado de Dios
se llamaba: "Calvario", y, en aquel lugar, una cruz, un Crucificado, una madre, unas mujeres amigas, un discípulo amado
una soledad que nada ni nadie podía aliviar
Puede que hoy Adamuz se parezca a aquel Calvario
puede que parezca también un lugar abandonado de Dios
La fe, en el Calvario y en Adamuz, se queda en oscuridad, en silencio, en soledad, en abandono, en pura confianza, en pura esperanza
La fe, en la escuela de Jesús, aprendió que Dios es Padre
La fe, hecha discípula de Jesús, aprendió que el Padre está siempre donde está su Hijo, donde están sus hijos, tanto más cerca cuanto más parece ausente
Dios regazo, Dios abrazo, Dios amor
Dios esperanza, Dios luz, Dios salvación
Hoy, las comunidades cristianas, en comunión con Cristo Jesús y con toda la humanidad, hacemos nuestras las palabras del salmista: "El Señor es mi luz y mi salvación
".
Son palabras que la fe se apropia y las recuerda en todos los Calvarios, en todos los lugares donde la muerte, arrebatándonos la vida, nos lo arrebata todo: "El Señor es mi luz y mi salvación
".
Son palabras verdaderas y necesarias, que la fe susurra hoy en Adamuz, como lo hace cada día en los espacios infames del hambre, en las rutas clandestinas y mortales de los inmigrantes, en desiertos y mares donde la indiferencia y el olvido entierran la vida de los pobres
"El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es la defensa de mi vida
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida"
La comunidad que hoy, en la eucaristía, hace memoria del que es nuestra luz y nuestra salvación, y comulga con el que es buena noticia de Dios para los pobres, esa comunidad, ungida por el Espíritu de Jesús, se sabe enviada ella también a ser evangelio para pequeños, excluidos, descartados, últimos, evangelio para todos los que sufren, para cuantos necesitan sentir en sus vidas la cercanía de Dios
Para esa comunidad de fe, es siempre hora de hacernos cargo del dolor de los hermanos.
Feliz escucha de la palabra de Dios, Iglesia cuerpo de Cristo.
Feliz comunión con el evangelio que es Cristo Jesús.
Feliz encuentro con Cristo Jesús, en la palabra, en la Eucaristía, en los pobres.
(Fr. Santiago Agrelo es Arzobispo emérito de Tánger)

Agrelo, Santiago