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Encuentro en Getsemaní

Silva, Manuel - lunes, 19 de enero de 2026
La noche del 5 al 6 de enero de este año 2026 tuve un sueño muy, muy extraño, pues en él me encontré con Jesucristo en el huerto de Getsemaní, donde empezamos a recordar cómo en ese lugar sudó sangre cuando tenía 33 años.

Pero ya antes -dijo- nada más nacer tuve que, sin papeles, escaparme a Egipto, porque Herodes I, el Grande, por miedo a que pudiera quitarle el trono, ordenó matar a los recién nacidos. ¡Pobres inocentes!

Y, 33 años después, tuve que sudar sangre porque vi, incluso, el mal comportamiento de algunos que consideraba absolutamente fieles: la traición de Judas Iscariote o el apóstol Pedro, cobarde como un conejo, que negó conocerme cuando lo identificaron como un seguidor mío.

Y ¿qué decir de otro Herodes (Antipas); del representante de Roma, Poncio Pilato; de los sumos sacerdotes Anás y Caifás y del Sanedrín? Efectivamente, sudé sangre y le pedí a Dios, mi padre, que, si era posible, pasara de mí ese cáliz. Y, ya en la Cruz, con cierto enfado le pregunté por qué me había abandonado.

Entonces yo le comenté que mi fe en el Derecho, en las Instituciones, en los acuerdos internacionales y en la buena voluntad de los políticos para servir a los ciudadanos se estaba resquebrajando y que más de 20 siglos después de su crucifixión, también me pregunto por qué, si Dios es todopoderoso, permite que siga habiendo 'crueles emperadores' que por su afán de riqueza, poder y ampliación de fronteras hacen sufrir en estos tiempos a tantos millones de hijos suyos.

¿Por qué -le pregunté- se tolera que Donald Trump entre de noche y con alevosía en Venezuela, no para darles democracia y felicidad a sus habitantes, sino para apoderarse de su petróleo?

¿Por qué amenaza, entre otros países, a Colombia, México, Canadá y Groenlandia, siendo esta última de la Unión Europea y de la OTAN, sin que nadie le pare los pies? Groenlandia depende de Dinamarca y, por lo tanto, pertenece a la Unión Europea y a la OTAN. Y, siendo así, si un país miembro de la OTAN invade otro que también lo es, ¿quién me puede explicar esto?

Entretanto, Wladimir Putin entra a saco en Ucrania, Hamás comete un criminal atentado terrorista en Jerusalén y Benjamín Netanyahu responde arrasando Gaza, donde está matando, a diario y sin piedad, a mayores, jóvenes y niños. Y ¿qué decir del líder chino Xi Yinpin?

Y, directamente, le pregunté a Jesucristo: ¿Cómo se les pueden para los pies a estos canallas, que nos están haciendo subir al Calvario del miedo, de la inseguridad, la angustia y la miseria? Y, mientras los ciudadanos (a quienes debían servirnos) estamos siendo crucificados, ellos no paran de enriquecerse, emborracharse de petróleo, de tierras raras y otros materiales.

Siguiendo tu ejemplo, yo en este momento le pido a Dios-Padre que no nos abandone, que pase de nosotros este cáliz y que, XXI siglos después de lo tuyo, puesto que es Todopoderoso, haga el pequeño milagro de que estos malvados no consigan crucificarnos y abandonen el poder cuanto antes.

El sonido del despertador me hizo volver de Getsemaní a la cruda realidad y a ser consciente de que no fue un mal sueño de una mala noche, sino que las malas noches y los malos días me los dan las malas noticias que generan a diario estos malditos herodes y malvados emperadores.
Silva, Manuel
Silva, Manuel


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