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Apostemos por lo nuestro, también en la mesa

Latorre Real, Luís - miércoles, 14 de enero de 2026
Apostemos por lo nuestro, tambin en la mesa
Los tractores han vuelto a la Ronda de la Muralla para protestar por lo que consideran una injusticia...
y creo que tienen razón.

Los tractores han vuelto a la Ronda de la Muralla y, aunque ayer la cortaron durante unas horas, ahora están aparcados ocupando un carril y dejando otro libre, por lo que más que de un impedimento podemos hablar de una molestia.

No comparto las manifestaciones que hacen la puñeta al resto, pero qué quieren que les diga, en ocasiones incluso sin estar de acuerdo con las formas no me queda otra que admitir que tienen razón en el fondo del asunto, y éste es uno de esos casos. Veamos por qué.

Los manifestantes protestan del acuerdo que la Unión Europea ha alcanzado con Mercosur por la que se facilita la llegada de productos de países del sur del continente americano a nuestra tierra. Como liberal no tendría nada que decir sobre eso... pero el problema no es tan sencillo porque es jugar con las cartas marcadas.

La Unión Europea tiene unas normativas leoninas para, en teoría, protegernos a los consumidores. Limitaciones sanitarias sobre pesticidas, abonos, formas y sistemas de librarse de plagas y muchas otras cosas... además de impuestos, normativas laborales, una burocracia que hace que cualquier autónomo necesite una oficina que ni El Corte Inglés... y abrimos la puerta a que entren productos que se saltan todo esto a la torera porque en sus países de origen no hay tales limitaciones o, de haberlas, son muchísimo más laxas o no hay controles efectivos.

Eso es hacer trampa.

Nos dicen los grandes líderes, tan sabios ellos desde sus bien pagados (con nuestros impuestos) despachos que no pasa nada porque habrá análisis de los productos que lleguen al mercado europeo para comprobar que todo está bien. Si eso es así, ¿por qué no se hace ese mismo análisis a los productos locales y se evitan los demás controles? ¿"Por la seguridad del consumidor"? ¿Acaso esa seguridad no es igual de importante con los productos que vienen de vaya usted a saber dónde?

El mundo es global, claro que sí, y es difícil frenar el libre intercambio de mercancías. De hecho es algo positivo pero, insisto, siempre que se juegue con las mismas normas, y aquí no está pasando eso.

En una provincia como la nuestra, eminentemente agraria por mucho que nos hablen de desarrollo industrial y otras quimeras, nos jugamos muchísimo con este tema. La ruina del campo no es sólo la quiebra de vecinos nuestros, de personas que madrugan todos los días para poner en nuestras mesas alimentos de calidad, que ya sería intolerable. Es la nuestra porque esto es una rueda y si les va mal a ellos no tardará en irnos mal a todos.

Nuestra industria es el campo, y en vez de mimarlo se le putea de forma clamorosa. Establecen para ellos unas exigencias casi imposibles que les incrementan enormemente los costes de producción y se les obliga de esta forma a subir los precios (dentro de lo que les dejan las grandes distribuidoras, claro)... y al mismo tiempo se les introduce ahora una competencia desleal de quienes hacen lo que les viene en gana y venden muy por debajo a pesar de traer los tomates de casa de Cristo.

Así funciona el mundo ahora. Avasallando, con injusticias, a quienes parece que están animando a tirar la toalla y dejar que nuestros campos se queden desiertos. Después nos quejamos de que los incendios no sé qué, y los jabalíes no sé cuánto, de lo caro que es comprar fruta o de la barbaridad que supone desayunar con leche de aquí.

Puede que al consumidor final le dé igual comprar fruta que viene de Brasil si se ahorra unos céntimos a corto plazo, pero pueden estar seguros de que todo esto no está pensado por el bien de los hogares de aquí, para aligerar la carga de la cesta de la compra. Está pensado para que los grandes distribuidores se forren a costa de aplicar una medida a la que España ha votado a favor al igual que, sorprendentemente, la Italia de Meloni que tras oponerse dio el brazo a torcer.

Sólo Francia, Austria, Hungría, irlanda y Polonia se han opuesto al acuerdo, pero sus votos no llegan para paralizar este acuerdo que, por mucha reciprocidad que tenga, sigue por la senda de convertir Europa en un mero cliente de lo más importante: la alimentación.

Ayer les hablaba de la importancia de apostar por lo nuestro en el comercio. Pues en esto... igual.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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