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Ortigueira

miércoles, 25 de marzo de 2009
El toponímico mas antiguo de esta Villa, siempre capita de la comarca, fundada en muy legendarios tiempos al píe de un castro prehistórico, conque tropezamos buceando en la Historia de Galicia, es el de Ortigaria y Urticaria.
A propósito de cuyo nombre latino romanceando, no dice el eminente Profesor alemán de la Universidad de Berlín E. Hübuer, en la disertación escrita en 1898 con el título “Die Nordvvestund die Süvvestspitse von Hispanien”, pag. 41 del volumen publicado ese año en honor Kiopert:
“Quizás se haya conservado en las denominaciones del Cabo Ortegal y de Ortigueira un último eco del Aryion (el Ortegal mas septentrional y famoso de Galicia en los textos greco-latinos de Estrabón, Plinio y Mela, que corresponde a esta comarca ortegalesa), amalgamado con la palabra latina urtica-español ortiga.
Y, en efecto, el antiguo blasón de la villa, adoptado por muchas nobles familias gallegas de la mas rancia estirpe y magistralmente cantado por Lope de Vega en su obra escénica “El Primer Fajardo”, de puro carácter geográfico: tres ramos de ortigas sobre los tres grandes farallones con que termina nuestro ingente Promontorio (vulgarmente denominados Aguillós), emergiendo del mar allí donde se confunden las tranquilas aguas de la ría con las ondas de azul y palta del océano, en campo de oro. Cuyas armas, según los genealogístas del siglo XVII” las hay -dice F. Cascales (ciudad de Murcia y su Reino) dentro de los moros de Santa Marta de Hortigueira, y en el Pronto (barrio del pueblo), y en la Fortaleza de la dicha villa...” parecen haberse inspirado en la idea apuntada por el eximio profesor alemán.
Sobre cuyo tema abrigo la personal impresión de tratarse de un manifiesto simbolismo de las dificultadas ofrecidas por nuestro cabo superior para ser cruzado por la antigua navegación y vela y a remo, que acertadamente quisieron expresar en viejas edades con la mal planta urtica; como si dijésemos: es tan difícil de remontarlo en muchas ocasiones como tocar a las ortigas sin sufrir los desagradables efectos de sus picadoras, y de ahí tal vez Ortegal y por extensión la comarca que señorea, Ortigueira. La Historia primitiva (y aun la no primitiva) se desenvuelve con mucha frecuencia entre ficciones alegóricas: el mito.
Si conforme autorizados tratadistas creen, no puede ofrecer dudas la existencia del primitivo documento (en tal caso considerado el mas antiguo de España) con la relación de los once condados adscritos a la iglesia de Lugo, atribuido al monarca suevo Teodomiro – Rey de toda la provincia gallega, por sobrenombre Miro -; al tratarse en ese supuesto concilio lucense del siglo VI de J.C. con alusión al anterior de Brage, del undécimo (condado) de Montenegro, se menta por primavera vez a nuestra comarca en concepto de entidad política, al delimitar los términos de aquella jurisdicción por occidente “entre –expresa- Lamacengos (primitiva Libunca) y Ortigaria”.
Cual así mismo en los famoso testamentos de Odoario, supuesto primer Obispo lucense de la Reconquista, de los año 747 y 760, aproximadamente, se cita a Ortigueira en el primero de ello al comprender entre las iglesias restauradas o fundadas “in Ortigaria ripa Saurae Ecclesia Sancti Jacobi de Zerzeta cum suis terminus, ete piscarriis” refiriéndose sin duda alas Riberas del Sor hasta donde alcanzaba esta Tierra.
Y si bien al señalar también entre las de la propia comarca ortegalesa las iglesias de Santa Eulalia de Ladrido y Santiago de Mera, omite la manifestaciones de Alfonso III a su iglesia de Lugo, del año 897, expresa encontrarse comprendidas “In Urticaria Ecclesiam S. Jacobi de Mera cum familia. Item en Ripa de Saiir in Urticaria Ecclesiam S. Jacobi de Cereeda cum piscariis suis”. Volviendo a encontrarnos un referencia a “Sancta Eulalia de Lafrito in Urticaria”, en un instrumento del Obispo Petrus II de Lugo del año 1120.
En el año 929 Alfonso IV concede a “Tio nostro Domno Gutierre” el gobierno de varias jurisdicciones territoriales en Galicia, entre las cuales seis comprenden la de Orticaria. Añadiendo Risco en el tomo 18 (capítulo 4: pag. 96) de la “España Sagrada”: “De este año de 955 hay allí (Lugo) otra escritura por la cual el Rey D. Ordoño (III) dio al Santo (S. Rosendo) todo lo que su padre tuvo en gobierno por el Rey D. Alfonso IV, lo cual en escritura de este incluía a Quiroga, río Saure, río Sabiniano, Loseiro y Otigeyra”.
Al ocurrir en el siglo XI la histórica rebelión contra Alfonso VI del famoso magnate gallego Rodrigo Ovequiz, vemos que este, desde Zaragoza, donde se encontraba desterrado después de ser vencido en Lugo, en su segundo levantamiento de acuerdo con el moro Almostain y grandes personajes gallegos, entre 1087 y 1088 vino a establecer su centro de operaciones en el “Castrum Sancti Estephani de Ortigaria, que est situm in litore Maris” según manifiesta la donación testamentaria del monarca a la Iglesia de Lugo, siendo nuevamente batido y aniquilado. Cuyo castro ortigueirés, arrasado por las armas reales, quiero suponer que corresponde al de Sismundi.
De estos mismo tiempos existen, una donación del año 1099 hacha por don Guymarano al convento de la isla Coelleira (entre las rías del Barquero y Vivero) donde, entre varias figura el señorío de la villa de Lobya (Liba) en tierra de Ortigueyra (transcripción castellana del siglo XV en el archivo de Villaamil y Castro). Y otra a favor de D. Willeluco, Prior del antiguo monasterio de San Martín de Neda, efectuada por D. Suero Melendez en el año de 1162, en la cual se lee: “In Ortigaria de Monasterio Sancti Pelahiimean portionem integram”, o sea el monasterio benedictino de San Pablo de los Freires.
Así pues, cuando a fines del siglo XII o comienzos del XIII, Alfonso IX, el gran favorecedor del Galicia, levantó el castillo de esta villa sobre el castro prehistórico que la corona, cercándola además de fuertes murallas para repoblarla satisfactoriamente, al igual que hizo con A Coruña y otros muchos pueblos litorales del país, nos encontramos con que seguía respondiendo el originario nombre de Ortigueira. Cual aparte de los anteriores testimonios lo asevera el que hallándose en Viveiro ese gran monarca, en una concesión al Monasterio de Meira allí subscripta el 1225, expresa que: “etiam concedo eidem monasterio unam fosadariam de Xm sls. Inxta Ortigueyra in fusa villa juxta casli quod fuit Gurei menandi et petrum menendi...” (Iglesias gallegas de Villaamil y Castro). Al ser confirmado por San Fernando el 1231 todas las posesiones del Monasterio, y mentar esta tierra lo vuelve hacer en la forma primitiva: “et de una fossadeyra
de docem solidis in Ortigaria...” De cuyas fechas existen más documentos, que resultaría prolijo enumerar, en los cuales continua así designadosela sin ligarle el de la advocación tutelar.
Cuando poco más adelante Alfonso X el Sabio otorga a esta comarca su amplia Carta Puebla consigna: “por gran que e favor que e de facer bien e merced a la mi puebla de Hortiguera (castellanización muy corriente entre los cancilleres reales de la época) e de la acrecentar e de la lebar adelante, mando e otorgo que los moradores desa puebla ayan el fuero de Benavente e que haya puerto en su villa para siempre jamás....” y al confirmar mucho después –en 1405- esta carta puebla D. Enrique III, dice que “por facer bien e merced al dicho concejo e omes buenos de la dicha puebla de Ortigueira tuvelo por bien, e confirmoles el dicho privilegio....”
El instrumento más antiguo que hasta ahora encontramos, donde aparezca asociado el toponímico Ortigueira la advocación parroquial de la villa, es el privilegio dado por D. Sancho IV a favor de la misma, del 4 de junio de la era de 1323 (año de 12859 en el cual así mismo se manifiesta que “por haser bien e merced a los vecinos e moradores de la nuestra villa de Sancta Marta de Ortegera e jurisdicción de ella e por muchos e buenos servicios que nos ha fecho los fijos dalgo e los de la dicha tierra... etc. etc. “.Denominación compuesta que se repite en la era 1371 (año de 1333) en la confirmación rodada de esta carta real por D. Alfonso XI: “ “agora –dice- por el Procurador de la villa e concejo de Sancta Marta de Ortegera Pedieronnos por merced tivuesemos por bien de los confirmar este privilegio....”.
Y en 1412, en la sentencia que determinó la carta real de D. Enrique II a favor del Concejo y hombres buenos de la “Villa de Santa Marta dortiguera” en el pleito sostenido con el famoso judío coruñes D. David de Dueñas que en Castilla y Portugal gozó de gran renombre (fue uno de los grandes privados de D. Fernando de Portugal), como arrendador de los derechos reales. Lo propio que ocurre en el privilegio que los Reyes Católicos expidieron a favor de “Santa Marta de Ortiguera” confirmando los de Alfonso XI, Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II y Enrique IV, en 31 de febrero de 1482. Así como en el de Felipe III, en 1616 enegenando a favor del “concejo de Santa Marta de Ortiguera” (castizamente restablecido el onomástico), el derecho a tener tres oficio de Procuradores de causas, fieles de pesos, sellos y medidas, donde añade, omitiéndose ya el nombre propio del pueblo: “ he sido informado que sería conveniente proveer en
la dicha Villa de Santa Marta los oficios de la renta y derechos de la cestería para la sardina de los puertos de Cariño y Espasante y el de adquirir y portar pesas y medidas de pan, vino y otras cosas y varas de medir y la medida y derecho del pan de mar que es una anega de cada navío del pan que viene y el peso ordinario de la carnicería..... Por ende por hacer bien y merced a los del Concejo justicia y regimiento de dicha villa de Santa Marta y teniendo consideración a los servicios que me habéis hecho.....”. En cuyo real documento continua omitiéndose en diferentes lugares el nombre propio de Ortigueira que queda sustituido por el de Santa Marta.
Suplantación que a veces data desde el siglo XIV, puesto que en 14 de julio de 1351 Ruy Freyre dio a la Iglesia de Mondoñedo un casal que tenía en Santa Marta, siendo Obispo D. Alonso Sánchez, según la “España Sagrada” del P. Flores (t.18.07:p.178). y en 2 de enero de 1437 D. Rodrigo Sánchez de Santa Marta funda vínculos su torre de Lama en las Riberas del Sor.
En las diversas contiendas judiciales y fundaciones del convento de PP. Dominicos de esta Villa (que data de finales del siglo XIII o primeros años del XIV de que tenga conocimiento a partir del 1359 y sobre todo de la de Elvira Pérez de Cordobelas del año de 1384 “ao convento de mosteyro de Santo Domingo de Santa Marta....” se le vino denominando indistintamente, a veces hasta en el mismo instrumento, Santa Marta de Ortigueira o simplemente, como en el caso anterior Santa Marta.
Y al transformar la Corona en el siglo XIV (parece ser esta la fecha y no la del XV) las tierras realengas de Ortigueira, con el anexionado Coto de Mañón, en comarca de señorío, atropellando todos sus anteriores fueros reales, para premiar determinados servicios de los Pérez Sarmiento -Adelantados Mayores de Galicia-, se hizo con la escueta denominación de Conde de Santa Marta (que subsiste), viniendo así, hasta cierto punto, a consolidar como onomástico comarcal la advocación puramente parroquial de la Villa, en detrimento del verdadero nombre originario de estar consagrado por los siglos. Pese a lo cual en carta del Conde. D. Diego Pérez Sarmiento firmada en la Villa el 10 de agosto de 1388 del nacimiento de J.C. confirmando un donativo de 600 maravedis hecho por su padre al citado convento dominico, que se transcribe en el Tumbo del Monasterio obrante en el Archivo del Reino de Galicia, se titulo “señor de la mi villa de Sta. Marte
dortigueira”. Así como el Marquesado de Astorga, en el cual ha recaído aquel titulo, dirige sus provisiones, por ejemplo la de 18 de diciembre de 1586 al “my gobernador e rregidores e procurador general de la my villa y condado de Santa Marta de Ortiguera....”, respetando lo fueros de la tradición al no escamotear el originario toponímico; si bien en otras, tal como en la dirigida al “Alcalde de mi Castillo e fortaleza de la mi villa de Santa Marta e al que es ou fuere mi Alcalde....” se vuelve a prescindir del nombre propio de la Tierra.
Sin embargo, en un instrumento transcripto en el antes citado Tumbo del Convento dominico, correspondiente al 2 de marzo de 1417 sobre la antigua subvención concedida por el Concejo para la fundación de ese centro religioso, se encabezaba así: “Sepan cuantos estas carta vieren como nosso Concello e escudeyros Regidores e omes boos de Villa de Sta. Marta dortigueira seendo juntedos en no noso Concello e pregoado....”, haciendo perseverar oficialmente el tan repetido toponímico.
Donde en cierta manera parece vislumbrarse la genesis de esta confusión a partir del siglo XIII en que cual vimos ha surgido, es en los folios del laborioso pleito que a fines del siglo XIV y comienzos del XV entablaron los Alcaldes de Ortigueira con el Prior de la Granja de Saa (Senra, donada al convento de Monfero por Fernan Pérez de Andrade o Boo) para que pagase todos los tributos “que fuesen de partidos en su alfoz como los demás vzinos” de que este se creía exento por tradición. Porque el acta de avenencia subscripta en Betanzos el 1403, se hace referencia a una carta en pergamino por la cual “...o concello e homes boos da vila de Santa Marta dortigueira seendo juntados en nosso concello apregoado soo alpendre da iglesia de Santa Marta do dito lugar segundo que oavemos de uso e do custume...” habían tomado determinados acuerdos. Es decir, que celebrándose, cuando menos algunas juntas, en el alpendre de la iglesia parroquial
consagrada a Santa Marta de ahí quizá al fecharlas en ese sagrado recinto hubiese dimanado la duplicidad de onomásticos. Habida cuenta que otro transcripto documento del 1394 referente al propio Priorato de Saa, se encabeza así: “...Sepan todos que ena Villa Santa Marta de Ortigueira... estando este dia eno paazo dapar da torre da dita Villa.... (donde se halla ahora la plaza del mercado); lo cual quiere en mi concepto significar que en este “paazo” tendrían lugar determinados actos oficiales y los de carácter más popular, conforme ocurría en muchos otros pueblos, se reservaban para el atrio de la parroquial, dando ocasión en un principio a encabezar los documentos –repito- en la iglesia tutelar.
El excelso genio del Parnaso español, Lope de Vega, en la caballeresca comedia “El Primer Fajardo” (1617) al cantar el blasón de Ortigueira en magistrales estrofas que en letras de oro debieran de ostentarse en el Concejo, lo hace ligando también, la advocación parroquial al toponímico interpretado ala manera castellana: “La villa de Santa Marte – de Hortiguera el solar- De este mi nombre que el mar- Cerca de su sitio aparta...” Y Santa Marta de Hortiguera la denomina el licenciado D. Francisco Cascales en sus “Discursos históricos de Murcia y su Reino” (1614 – 1621. Fuente sin duda del Fénix de los Ingenios). Mientras que el licenciado Molina en la conocida descripción versificada del Reino de Galicia, escrita en el siglo XVI ya deja reducido el nombre de la villa a la simple advocación de la parroquia: “ Y luego una ria, comienza su rueda – do están Santa Marta, Cariño, Espasente...”.
También en los medios náuticos de la época se adoptó de preferencia el designar a la comarca del Ortegal por la Santa titular de su capital, puesto que en documentos portugueses de comienzos del propio siglo XVI se mencionan varios asaltos y abordajes a carabelas mercantes de aquel país por los corsarios bretones “una alturas dos Agulhôes, de Santa Marta de Galiza”. Esto sin perjuicio de que en contratos de fletamento de la misma centuría, con armadores también lusitanos, extendidos por escribanos de La Coruña y de esta villa para la exportación a ese país de grandes cantidades de madera del Condado (en el 1576 fueron 5.000 carros), se refieran a la “...rria e puerto de Santa Marta dortigueira...”. Pero en la “Descripción de las costas y puertos de España del portugués Pedro Teixeira Albernas (1608) se consignan: “...legua y media della (de Espasante) esté la villa de Santa Marta....”. Así como en la carta
geográfica de Asturias, Galicia y León, editada por primera vez en Leyden el 1707 (De la obra “ Le Delicces d´Espagne et Portugal”) se la nombra simplemente “Sta.Marta”.
A partir de cuyos tiempos hasta nuestros días continua en cuanta documentación pública y privada he tenido ocasión de advertirlo, señalándose a esta comarca y a su capitalidad indistintamente ya con su verdadero onomástico, Ortigueira; con el escueto de la advocación parroquial de su iglesia matriz, Santa Marta, conjuntamente con ambos: Santa Marta, de Ortigueira. Así vemos que en las oficinas de marina han continuado mostrando predilección por el exclusivo de Santa Marta (“Trozo de Santa Marta”) y en cambio en las de telégrafos pese al natural locanismo de sus servicios que demanda la simplificación, adoptaron el mas extenso de Santa Marta de Ortigueira. En las actas municipales, que son las que mas fe hacen, se encabezan desde 1802 al 1840 con “Santa Marta de Ortigueira”, y desde esta última fecha, sin que ninguna razón legal lo abone se vuelve a emplear “Santa Marta de Ortigueira”. En los indicadores Públicos tiene colocados en las carreteras del Estado también emplea solo la denominación Ortigueira.
Dado, pues, como queda consignado, el nombre latino –lengua madre_ mas antiguo Urticaria = Ortigaria (Dice Martínez Salazar en “Nombre Genérico de los hijos de Ortigueira” publicado por Julio Dávila en Buenos Aires en 1903 que es una sentencia original de arbitrio, nombrados por los Monasterios de Sobrado y Monfero en 1240 figura, entre otros, Pelagius de Urtigaria a él debemos de atenernos como nombre propio, porque es el étnico que caracteriza a la comarca. Santa Marta de Ortigueira, o sea el agregado de la advocación parroquial a ese nombre solariego, resulta en verdad mas altisonante; pero expresa dos conceptos distintos; uno, Santa Marta, la villa capital, y otros Ortigueira su territorio; e histórica y geográficamente, cual vimos, siempre marcharon unidos la villa y su comarca, tanto cuando antes del siglo XIII solo se la conocía por Urticaria =Ortigueira=, cuanto después del siglo XIV se le conoció por Condado de Santa Marta. Oficialmente entiendo, así como el de Ortigueirás cuando nos referimos al apelativo gentilicio.
El Ayuntamiento estuvo en lo cierto, y sus razones tendría, cuando de 1850 a 1939 mantuvo la oportuna rectificación, volviendo por el puro onomástico romanceado Ortigueira, el cual procuró destacar entre 1916 a 1919 en su “Boletín Municipal” (órgano oficial de la corporación) atento a tal criterio. Excluyéndose el de Santa Marta que únicamente puede convenir a la parroquia de la villa, más nunca ala comarca con su capital inclusive.
En el “Espasa” también se define el asunto con precisión en el mismo sentido, al expresar “Santa Marta de Ortigueira. Parroquia de la provincia de la Coruña, que forma la ciudad de Ortigueira en el municipio de este nombre”.
En el Diccionario Madoz, año 1850, figura en éstos términos: “Ortigueira ó Sta. Marta de: ayuntamiento en la provincia, audiencia territorial y c.g. de la Coruña (12 leguas), Diócesis de Mondoñedo (9 leguas), partido judicial del mismo nombre: Situación sobre la margen occidental de la ría de Sta. Marta: Clima templado y sano, se compone de las feligresías de Barbós, San Julián; Cuiña, Santiago; Luama; San Martín; Lubia, Sta. María; Mera, Sta. María; Mosteiro, San Juan; Ortigueira, Sta. Marta; San Claudio, Sta. Marina, y Senrra, San Julián que reúnen sobre 4.000 casas, formando varios grupos o poblaciones pequeñas; la casa consistorial se halla en Ortigueira y el termino municipal confina por norte con la ría y desembocadura del río Baleo; por este con el ayuntamiento de Freires; sur con el de Cerdido hasta cerca de la entre del río Mera en la ría que desde aquí continua bañándole hasta el citado Baleo y forma el limite oeste, desaguando en ella varios arroyos y el río mayor que nace en el término de San Julián de Yermo: el terreno en lo general es llano y de buena calidad, con ocho dehesas nacionales cubiertas de robles y pinos para la armada. Varios caminos cruzan en distintas direcciones, siendo los mas notables el que desde Villalba entra en el partido de Ortigueira y se une al que viniendo de Vivero llega a la barca de Fornelos para pasar la ira y continuar al Ferrol, Cedeira o Puerto de Cariño. El correo se recibe tres veces por semana, y las producciones más comunes así como la cría de ganado y abundante pesca son las que indicamos en el articulo referente a la villa. Producción 48.620´743 reales. Impuesto 588.399, y contribución 46.253. El presupuesto municipal se cubre con diversos arbitrios y especialmente con el arrendamiento de la barca”.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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