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Parroquias de Castro de Rei (X)

lunes, 16 de febrero de 2009
Parroquia de Triabá (San Pedro)
La feligresía de Triabá, con una extensión de 1.736,8 hectáreas, que hacen de ella la de mayor extensión en todo el municipio; agrupa las poblaciones de: Amorín, Bardancos, Barroso, Bouzavella, Cabana, Canedos, Casanova, Castiñeiras, Costa, Formigueiro, Granda, Iglesia, Matodoso (en lo eclesiástico forma parte de la parroquia de san Isidro de Matodoso), Motas, Ponte, Rego de Bouzas, Rozas, Soutelo, Teixoeira y Xesto.
Teniendo en 1991 una población de 704 moradores de hecho, de ellos 348 eran varones y 356 mujeres, mientras que la población de derecho era de 716 vecinos, de los cuales 351 varones y 365 mujeres. A su vez el número total de viviendas era de 220, de ellas 187 principales y 33 no principales.
Geográficamente quizás sea la parroquia de todo el término que más transformación ha sufrido en las ultimas décadas, pues grandes extensiones de terreno que antaño eran simplemente montes improductivos y páramos despoblados fueron trasformados en amplias y fértiles praderas. En el año 1956 el Ministerio de Agricultura a través del Instituto Nacional de Colonización llevó a cabo la colonización de 2.890 hectáreas de terreno pertenecientes a los municipios de Castro de Rei y Cospeito; consecuencia de ello fue la creación de nuevos poblados en sitios donde antes sólo “había tojos y brezos, en lugar próximo al que llevaba el significativo nombre de Pontello dos Lobos, indicador de lo despoblado del lugar, quedando inicialmente las obras de transformación del siguiente modo: nuevos regadíos por acequia y aspersión 1.795 Has. Saneamiento de lagunas, 70 Has. Superficies agrícolas de secano, 780 hectáreas. Superficie de pastizal y arbolado, 245 Has.
A su vez la altitud máxima no llega a superar los 450 metros y proporcionan riego en su mayor parte los ríos Miño y Vello, además de unos escasos arroyos y unas cuantas fuentes naturales.
De los yacimientos arqueo lógicos más antiguos que de los mismo se tenga noticia ya no resta parte alguna, pues cuando en 1991 se tomaron los datos para la realización de las normas complementarias y subsidiarias de las provincial de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra; figura el castro de Triaba, cuyo topónimo citado sin localización exacta en dicha feligresía.
Gran importancia ha tenido durante toda la Edad Media e incluso con anterioridad, la explotación del lino, que por estás tierras fue cultivado en buena proporción, y de su alta calidad citan ciertos autores que en algunos días del año los emperadores romanos vestían túnicas de lino confeccionadas en Triabá; como suele ser habitual en casos de este tipo que son factibles de más leyenda que realidad, otra zona se atribuye el mismo orgullo acerca del "limun usitatissimum", que son las tierras del valle de Oselle (Becerreá). Fuese ello cierto o no lo más importante es que el llamado “liño manso galego”, tuvo gran importancia, tanto en lo textil, en lo folklórico y hasta en la copla popular, como estas.
“Arrigai, arrigadeiras,/ daille liño ós ripadores,/ que xa veu a primavera/ e hei de tomar dos amores./ Ouh, señores ripadores,/ chegados á ramallosa,/ polas trazas que vou vendo,/ non vai hoxe o liño á poza."
“O liño queda na poza,/ e a bagaña no palleiro,/ agora, miña miniña, tocaremelo pandeiro”.
“Vinte nacer, miudiño,/ vinte, mozo, namorar,/ vinte morrer de velliño,/ e por serche fidel, liño,/ inda te vin enterrar”.
Pero contada seguridad la mejor alabanza de o liño gallego lo hace este refrán: “Inda ten que nacer o lino extranxeiro pra ser como o galego; a que o liño aliña, esa o fía; liño malo, todo frolece no mes de maio; lino de Holanda, pesa e non anda; o liño apurado, da lenzo ben sobrado; o liño e a estopa, á sombra; vino e causa de liño, canto arrefenta, quenta”.
Además de la importancia que ha tenido o dejó de tener el cultivo de esta planta de la lináceas, cuenta Triabá con muchos otros valores de gran importancia; pues en sus fértiles tierras mandaron construir señoriales casas los señores de Auz, o Uz, según constan en los libros de “Personal“ y “Real de Legos” de la Real y única Contribución, (año 1753), pues según dicha fuente por aquel entonces figura empadronado D. Francisco de Uz, dueño de una casa de planta baja en el lugar de “Casa Nova”, además de treinta y una parcela y otros bienes. Familiar del anterior lo era D. Juan de Uz y Montenegro, propietario de tres viviendas, dos en el pueblo de “Rozas”, y la otra en “Teixeira", teniendo a su vez cincuenta y tres fincas, un molino y ganados.
En el padrón de Calleyta de 1762, fue empadronado como noble D. José Pardo Ribadeneyra, vecino de la misma; y al capítulo segundo del Cuestionario General del Catastro de Ensenada, contestaron los vecinos que dicha parroquia formaba parte de la jurisdicción de Castro de Rei, y parte de la misma era nombrada Triabá, la cual formaba parte de los extensos señoríos de los condes de Lemos, a quien por dicho señorío pagaban anualmente cada vecino que fuese casado, o viudo del estado plebello la cantidad de un real y dieciséis maravedís de vellón, no pagando nada por este concepto los nobles, mozos solteros y mujeres solteras o viudas. Y así mismo recibía anualmente de los referidos habitantes que moraban en dicho término la cantidad de ciento sesenta y cinco reales y treinta maravedís por razón de alcabala, cuyo impuesto les era grabado según las posibilidades económicas de cada uno; por otra parte los habitantes del llamado Coto de Riberas de Anllo, era de realengo y como tal pertenecía a la Corona, a quién los habitantes del mismo pagaban por dicha razón cada quince años nuevecientos treinta y ocho maravedís de vellón; más ochenta y ocho reales con ocho mrs. a dichos condes de Lemos por el impuesto llamado alcabala.
La misma fuente en el apartado veintidós, recoge que la parroquia estaba formada por setenta y cinco vecinos (se entiende familias), de ellas veintisiete residían en el coto de Riberas de Anllo. Siendo el número de casas de setenta y cinco en la parroquia, y veintisiete en el referido de coto, además de una vivienda semiderruída.
Cuando en 1835 son creados los términos municipales, tanto la feligresía, y con anterioridad el coto había dejado de pertenecer a la Corona, pasaron a formar parte del naciente concello de Castro de Rey de Tierra Llana; pagando sus habitantes en 1845 a la Diputación Provincial la cantidad de 231 reales, por el reparto contributivo.
Finalmente señalar que el Madoz, la describe en estos términos: “Triabá (san Pedro de), aldea en la provincia y partido judicial de Lugo (3 leguas), diócesis de Mondoñedo (5 1/2), y ayuntamiento de Castro de Rey (1 1/2). Situado en un llano en las riberas del Miño, con clima húmedo, pero medianamente sano. Tiene 85 casa de regular construcción, y la iglesia parroquial es matriz.
El término confina por el norte con Termar y Moman; este Bendía; sur Riberas de Lea, y oeste con Villar y Lamas. El terreno aunque pantanoso, es de regular calidad, y está bañado por el Miño, sobre el que hay dos puentes de madera, que ponen en comunicación el vecindario, cuyas calles divide. Los caminos son vecinales y medianos, y el correo lo recibe en la capital del partido. La producción es de centeno, patatas, maíz, algún trigo y excelente lino. Cría de ganado vacuno, lanar y algo de caballar; hay caza de liebres y perdices, y se pescan truchas y águilas. La industria es la agrícola y molinos harineros, y se comercia en lienzos. La población es de 86 vecinos y 443 almas. La contribución con su ayuntamiento.
Según la tradición, de este pueblo se remitían a los emperadores romanos la túnica de lino, que vestían ciertos días del año”.

Parroquia de Viladonga (Santiago).
La feligresía de Viladonga con sus 1.010 hectáreas de exten-sión agrupa las poblaciones de: Campo, Cañoteira, Carreira, Casela Cova, Montebon, Rodad, Rua de Arriba, y Salcedo. Que según los datos del Nomenclátor 1991, figuran empadronados 143 vecinos, de ellos 71 son barones y 72 mujeres; mientras que la población de derecho la formaban 147 vecinos, de los cuales 73 eran hombres y 74 mujeres; mientras que el numero total de viviendas era 58, de las misma 45 principales y 13 no principales.
Geográficamente esta delimitada por las parroquias de: Ramil y Balmonte al norte; Ludrio por el sur; Arcos, Lea y Ansemar por el oeste. La parroquia registra su máxima cota de elevación que es de (576 m.), además de otras que superan los (425 m.). El río de Pol, los arroyos de Montebón, y Rego de Viladonga forman los accidentes geo-hidrográficos más importantes
Viladonga desde que su famoso castro se convirtió en una de las estaciones castrexo-romanizado de más importante de Galicia pasó a ser la feligresía más conocida de todo el municipio.
Constatándose la presencia humana en el mismo desde el siglo IV antes de nuestra era al siglo V después de Cristo; hecho que se deduce de los tipos de materiales hallados en las distintas excavaciones llevadas a cabo en el mismo y los posteriores estudios de los hallazgos, que son numerosos e interesantes, y que de todo ello demos amplias referencias en el correspondiente apartado, (*). En las cercanías del Castro y Museo de Viladonga se halla otro yacimiento de la misma cronología, pero de menores dimensiones que se llama “O Castrelo", en él brota un manantial de agua que es conducido a través de un canal subterráneo.
Los referidos yacimientos estuvieron antiguamente comunicados entre ellos y con la capital de la provincia mediante un vía que partía de la ciudad siguiendo por san Vicente de Pedreda a santa María de Duancos, Santiago de Mondriz, santa María de Ludrio, Santiago de Viladonga, y de aquí a san Lorenzo de Torneiros, para proseguir hacia la villa de Meira; cuyo monasterio cisterciense tuvo importantes posesiones en las tierras de Castro de Rei, principalmente en o Salvador de Coea; cuya feligresía en los documentos medievales se denomina “La Granja de Coea”.
Una de las referencias documentales más antiguas que mencionen Viladonga, figura en el documento 149 del “Tumbo de Lorenzana”, que recoge la donación otorgada el día 23 de septiembre del año 1130, por la condesa doña Toda en compañía de su hijo D. Vela, a favor del abad de Lorenzana D. Pelayo y de su comunidad de la y sus posesiones de Santiago de Viladonga, en tierras de Castro de Rei, para que celebren sufragios por el alma de su difunto esposo.
Cuando en 1753, fueron recogidos los pertinentes asientos para confeccionar los “libros”, del Catastro de Ensenada corres-pondientes a Santiago de Viladonga, recoge en el apartado segundo del Cuestionario General que dicho coto y feligresía formaba parte de la jurisdicción de Castro de Rei, señorío secular de los Condes de Lemos; pagando los vecinos del estado “plebello”, que estuvieran casados, o viudos, La cantidad de dos ferrados de centeno, y una gallina; mientras que los mozos solteros, las mujeres viudas y las mozas solteras que fuesen cabeza de casa (dueño), si tenían labranza pagaban ferrado y cuarto de centeno, y media gallina; y de cada vecino que “haga fuego y labre” recibía la casa de Lemos diez y seis maravedís. Y de los que son pobres, y no labren, pagaban ocho maravedís, por razón de basalleje. A su vez recibían dichos condes la mejor res de cuatro pies, al fallecimiento del cabeza de familia, por razón de luctuosa; y por alcabala pagaban en conjunto todos los vecinos ciento tres reales no haciéndolo de cosa alguna los nobles.
En las mismas fechas había en la parroquia treinta y dos familias, y veintisiete casas habitables además de una en ruinas; figurando en el Padrón e Calleyta del 1762, D. Juan Saavedra y Luaces; D. Andrés Díaz Teixeiro; D. Ignacio Sanjurjo; D. Antonio Saavedra y Luaces, y D. Juan Francisco Saavedra Montenegro, todos ellos hidalgos y dueños de casas y tierras en la parroquia y otras posesiones en otras feligresías.
Cuando en 1850 el político, escritor y economista D. Pascual Madoz, publicó su “Diccionario geográfico, histórico y estadístico de España y Provincias de Ultramar”, al describir Viladonga lo hace en los siguientes términos: “Viladonga (Santiago de); aldea en la provincia y partido judicial de Lugo (tres leguas) dióce-sis de Mondoñedo, y ayuntamiento de Castro de Rey. Situada en el valle de Francos, con clima ventilado y sano. Se compone de san Bartolomé de Lea y Villadonga. Tiene cuarenta casas de construcción mediana; una fuente de agua buena que surte al vecindario, y la iglesia parroquial (Santiago), es matriz.
El término confina por norte con Balmonte; este con Castro; sur con Ludrio, y oeste con Ansemar. El terreno es de buena cali-dad y participa del monte Castro, cuya falda ocupa.
Los caminos son vecinales y malos. El correo se recibe de la capital del partido. Y la producción es de centeno, maíz, patatas, y algunas legumbres. La cría de ganado, prefiriendo el vacuno; hay caza de libres, perdices y codornices.
La población de 40 vecinos y 204 almas. La contribución con su ayuntamiento”.

López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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