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Parroquias de Castro de Rei (IX)

martes, 03 de febrero de 2009
Parroquia de Riberas de Lea (San Juan)
La feligresía de Riberas de Lea tiene una extensión de 632,4 hectáreas en las que se hallan las poblaciones de: Campos, Castrillón, Castro, Chairo, Portolodoso, Riberas de Lea, Silvosa y Torre. Cuya población según los datos de 1991 era de 497 habi-tantes de echo, de ellos 251 varones y 246 mujeres; mientras que la población de derecho empadronada era de 514 moradores, de estos 260 barones y 254 mujeres. A su vez el número de totales de viviendas estaba en 194 casas, de estas 147 principales y 47 no principales.
Geográficamente esta delimitada por san Pedro de Triabá al norte. Castelo, Vilela, Sobrada y Santiago de Duarría al sur. San Esteban de Loentia y Duarría al este. San Julián de Mos, Castelo y Vilela al oeste.
El término registra una altitud media de 400 metros, y la baña el río Lea y los arroyos de As Grandas, Os Pasos y O Corvo; además de la interesante laguna deCaque, que se halla encuadrada dentro de "conxunto de humedais da Terra Chá"; la misma recientemente fue en parte repoblada por árboles autóctonos, además de ser protegida mediante un cierre formado por alambrada y postes de madera; construyéndose en la parte más elevada del terreno un observatorio ornitológico.
Constituye un importante paraje natural que a pesar de soportar una excesiva presión humana sirve de estación a muchas aves migratorias, y de otras que en ella habitan, principalmente patos asubións (Anas penelope), y varias especies de anfibios y reptiles.
San Juan de Riberas de Lea desde muy antiguo fue lugar de asentamientos del hombre prehistórico, y de ello apenas quedan unos escasos restos de lo que fue un yacimiento arqueológico de finales del neolítico, situado en “A Gándara do Castro”, en el monte “Da Costa Moura", (coordenadas WM,3°48'30"-43°09'30”); cuya propiedad es privada en parte y de la Diputación Provincial.
De estos túmulos realizó un pequeño estudio en 1953 el entonces director del Museo Provincial de Lugo, Manuel Vázquez Seijas, bajo el titulo de “Notas sobre túmulos lucenses”, donde referencia varios enterramientos megalíticos totalmente arrasados o muy deteriorados.
Del periodo histórico “castrexo romanizado” (que abarca desde el 650-600 antes de Cristo y llega al 450- 500 d. C.), apenas quedan restos en el lugar de Castrillón, y en "O Castro da Farola", del que únicamente existe algo de su promontorio, en él servia de atalaya la “Torre Blanca", de la que ya no queda más que el recuerdo. Como en el mismo recuerdo quedó el viejo camino medieval 0 antigua vereda (antiquam veredam),que partiendo de Lugo, llegaba a estas tierras no sin antes cruzar por Romay, As Gándaras de Piñeiro, Gundín, Benade, Santiago de Duarría (donde queda un sencillo puente de origen romano, que conserva buena parte de la estructura original), prosiguiendo por esta parroquia hacia la colindante de Triabá.
Hubo y continua habiendo por aquí importantes casas antaño señoriales, que poco a poco fueron pasando a manos ajenas, otras conservan símbolos heráldicos que proceden de alguna fortaleza anterior, y de todas ellas hacemos referencia en correspondiente apartado.
En 1572 el Cabildo Catedralicio de Mondoñedo otorgó documento al entonces canónigo Bartolomé Sagrario Molina, más conocido por licenciado Molina, los poderes necesarios para que nombrara juez en la parroquia de Riberas de Lea.
Al realizarse en 1753 en cuestionario correspondiente a la Real y única Contribución o Catastro de Ensenada, recoge dicha encuesta en la segunda pregunta que dicha feligresía se dividía en dos partes. Una llamada Coto de san Juan de Silva de Riberas de Lea, que era señorío del reverendo obispo de la ciudad de Mondoñedo, a quien por esta razón los moradores de la misma no pagaban impuesto alguno; y la otra parte llamada Castrillon era señorío de la casa de Lemos, a cuyos señores condes pagaba por dicho concepto cada vecino la cantidad cuarenta maravedís, y si era mujer viuda, la cantidad quedaba reducida a veinte maravedís; a su vez los habitantes de la parte nombrada Castrillon pagaban a la casa de Lemos nueve reales de vellón al año por razón de Alcabala, cayo impuesto se cobraba proporcionalmente según el patrimonio de cada vecino.
El libro de “Personal” y el "Real de Legos”, del mismo catastro recoge como hidalgo a D. Miguel de Prado, propietario de una casa de planta baja y piso alto, que tenía en el lugar “Do Carballal”, coto de san Juan de Silva, además de cuarenta y siete parcelas y otros bienes.
En el mismo cuestionario, apartado veintidós recoge que en la referida feligresía había entonces treinta y ocho casas habitadas y siete deshabitadas; de las mismas treinta formaban el coto de san Juan de Silva, y las quince restantes estaban en la parte llamada Castrillon, que pertenecía a la jurisdicción de Castro de Rei.
La feria de castro data de tiempos indeterminados que se remontan a unas cuantas centurias hacia atrás, pues la fuente documental referenciada aporta datos tan interesante como es que en la parte nombrada coto de “Riveira de Lea” se celebra una feria el último sábado de cada mes, y añade, que por su establecimiento dichos vecinos ni otro particular percibían utilidad alguna.
Durante el viejo sistema administrativo, está parroquia formaba parte de sendas jurisdicciones, la de Lea, que agrupaba las feligresías de Carazo, Cirio, Frayalde, Lea, Ludrio y Suegos. Según recoge el Catastro de Floridablanca (a.1785), en la parroquia de Carzo, nombraba justicia ordinaria el conde de Grajal; en la de Cirio, D. Antonio Ordóñez; en la de Lea, el conde Lemos; en Ludrio, el nombramiento era compartido por la casa de Lemos y por D. Antonio de Navia; mientras que en Suegos lo hacia el conde de Lemos; todos estas parroquias eran de señorío secular.
La jurisdicción de “Silva de Riberas de Lea” era de abadengo, cuya justicia ordinaria los nombraba el Rdo. Obispo de Mondoñedo.
Con el desarrollo del R. D. del 23 de julio de 1835, tanto la feligresía como el coto de san Juan de Silva, pasaron a formar la parroquia de Riberas de Lea, y esta a su vez fue incorporada al naciente ayuntamiento de “Castro de Rey de Tierra Llana", pagando sus vecinos a la Diputación Provincial en 1845 la cantidad de 165 reales de vellón en concepto de reparto contributivo.

Parroquia de Santa Leocadia (San Pedro)
Con una extensión de 1.031,1 hectáreas, agrupa las poblaciones de: Aldea, Barxa, Cordón, Cruz, Currás, Gulpilleiras, Hedrosa, Piñor, Portomuiño, Prado, Pumar da Costa, Sandamil, Teixoeiras y Tourodal. Que según los datos del padrón municipal de habitantes del año 1991, figura una población de hecho de 363 vecinos, de ellos 176 varones y 187 mujeres. En la misma fecha el numero de habitantes de derecho era 369 personas, de ellas 178 varones y 191 mujeres. El total de las viviendas estaba formada por 148 casas, de éstas 105 principales y 432 no principales.
En el aspecto geográfico se halla delimitada por las feligresías de Bazar, Outeiro y Prevesos al norte; Goberno y Azúmara, al sur; Prevesos, por el este; Bazar, Coea y Quintela, por el oeste.
El término registra una altitud máxima de 546 metros, y riegan en buena medida los terrenos el río Azúmara y su afluente el Torneiros, además de unos cuantos arroyos de escaso caudal de que más se parecen a unos simples "regatos”.
Los yacimientos arqueológicos más antiguos se remontan al periodo castrexo, con una estación parcialmente destruida en “O Monte do Castro da Escrita” (coordenadas WM,3°43'30” y 43°12’45”). Durante la romanización parece ser que hubo ciertas explotaciones mineras en los montes colindantes con otras feligresías, pero ello por el momento se queda en mera hipótesis, como fuera de fundamento según nuestro parecer es la tradición oral “que en uno de sus cerros fue el lugar donde se sacrificaron los héroes del Monde Medulio", referenciado por autores latinos como último lugar de la resistencia de los habitantes de aquellos poblados, hoy conocidos por castros. Pero sobre este particular las investigaciones arqueológicas y los minuciosos estudios sobre las fuentes clásicas nos demuestran, casi, con toda seguridad que el Medulio estaba en la zona de Las Médulas del Bierzo; sin embargo pueden tener más fundamento el origen de ciertas explotaciones mineral, aunque no tuviesen una continuidad consecutiva, si bien durante los primeros años del presente siglo todavía quedaban unas minas.
De la documentación más antigua que tengamos referencia sobre la iglesia parroquial (el antiguo templo), data de 1570, y se custodia en el Archivo Catedralicio de Mondoñedo. Conociéndose a través de la misma cual ha sido en buena medida las peripecias y necesidades que tenían los vecinos y el mismo templo, además de aportarnos noticias curiosas, hecho que suele ser frecuente en estos casos. Pero otra fuente inestimable es el famoso Catastro del Marqués de Ensenada, cuyo “interrogatorio” de Santa Leocadia fue realizado el día veinte de marzo de 1753; en cuyo capitulo segundo recoge textualmente: “...al segundo dixeron que dicha feligresía se alla inclusa en la jurisdicción de Castro de Rey, la que es de señorío de la Excma. señora condesa de Lemus, a quien pagan anualmente cada uno de los vecinos casados y viudos del estado plebeio de ella un real y deiz y seis maravedís de vellón por razón de basallage, que ascenderán un año con otro a sesenta y nuebe reales y tres mrs. de vellón, a excepción de los nobles, mozos solteros, mugeres viudas y solteras que no lo hacen de cosa alguna, y así mismo percive de todos los vecinos de la expresada feligresía ciento y cincuquenta reales y treinta mrs. de vellón por razón de Alcavala, cuia cantidad se les comporte a proporción de los caudales de cada uno". Mientras en el capitulo veintidós añade sobre la población: “...que en la referida feligresía hay sesenta y seis casas abitables y tres arruinadas. Pero quizás la referencia más curiosa la hallemos en el apartado treinta y tres que nos menciona a Francisco de Canto, vecino de la parroquia, cuya profesión era la de hacer peines.
A mediados del siglo XVIII aparece empadronado en el “Libro de Personal” y “Real de Legos", de la Real y única Contribución D. Melchor Rivera y Billar, dueño de una casa y varias propiedades en el lugar de “Casas Novas”, cuya vivienda medía de frente catorce varas y de fondo seis, además de un buen número de parcelas y otros bienes.
Cuando en 1762 fue realizado el Padrón de Calleyta, en los correspondientes asientos figuran censados bajo el epígrafe de hidalgos D. Melchor Manuel Rivera y Villar, y don José Osorio.
En el antiguo régimen administrativo figura la feligresía de Santa Leocadia, como de señorío secular cuya justicia ordinaria nombraba el Conde de Lemos; hecho que dejó de tener efecto con la famosa ley de derogación de los señoríos, y el desarrollo del R.D. del 23 de junio de 1835, pasando a formar parte del municipio de “Castro de Rey de Tierra Llana"; pagando en reparto contributivo de 1845 la cantidad de 266 reales de vellón a la Diputación Provincial.
A modo de punto final en estas breves notes de carácter general sobre la feligresía, no podemos omitir una pequeñísima reseña al monumento del Sagrado Corazón; edificado en una etapa política poco reverente con las obras de carácter religioso, aún siendo así los Chairegos han querido y lo han conseguido levantar una obra de este tipo.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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