Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

Alúmina y Vestas

lunes, 25 de octubre de 2021
Nidos de Buitres

Todavía con la espada de Damocles del posible desmantelamiento del complejo de Alúmina -Aluminio, nos sosprenden ahora con el cierre de la multinacional de los eólicos Vestas, una empresa con beneficios, moderna y con alta cualificación. Aparentemente díficil de entender, pero, según sus propias palabras, por razones de mercado. Los buitres de nuevo comiendo carroña y abocando a los empleados al paro o a la emigración. Nunca nada se dice, o al menos ninguna pócima se encuentra, contra la responsabiliad social de tal tropelia. Nadie nunca halla en estas situaciones paliativos para que las familias afectadas puedan salir adelante.

La cantinela siempre es la mismas: culparse mutuamente las administaciones y tratar de serenar los ánimos con los manidos cuentos de recolocaciones y ayudas, lo que en román paladino se llama pan para hoy y hambre para mañana.

En una sociedad que se adora al Capitalismo, aunque sea salvaje, siempre se buascan argumentos para salir del paso, máxime si la industria es escasísima, aunque sea contaminante y depredadora, que es lo que ocurre en la zona norte de Galicia. Ni siquiera hay unas carreteras que pudiieran ayudar a paliar el deficit para hacerla atractiva, a la vez que pudiera facilitar el esfuerzo de la pesca, también en declive, y otras pequeñas industrias.

Ciudadanos hay que percibimos la actuación de esos buitres carroñeros en todo tipo de negocio, desde la industria, las eléctricas, los hospitales privados... Abarcan todo el eapectro económico, hasta los geriátricos. Nada los detiene y cumplen el único mandamiento de los míserables avaros: acumular dinero. Satisfacer su codicia, el mayor peligro para la humanidad. Ya decía Séneca: "Para la codicia toda la naturaleza es poca". Son corporaciones voraces, insensibles, inhumanas, acaparadoras de los recursos y única y exclusivamente midiendo los beneficios. Después hasta lo pueden disfrazar con obras falsas de caridad. Pero en la realidad son ladrones, autorizados por permisivas y obsoletas leyes, y en connivencia con posibles resoponsables políticos, que no trato de ofender, sino de poner en solfa su trabajo. Vivimos en la esclavitud del siglo XXI Además siempre hay corruptos para servir.

Mientras, seguimos discutiendo filosofías de vida, entre miseria, incertidumbre y tratos de favor, polarizando la sociedad sin que nadie encuentra una solución para los trabajadores, que luchan y dan lo mejor de si mismos por y para su trabajo y, llegado el momento de agotamiento físico o mental, se tiran como colillas, sea con una jubilación anticipada, un Ere o cualquier otro subterfugio. Esto, que ocurre en todo el mundo, requiere una política clara de contraprestación. Si no hay economía social y no se cuenta con los obreros a la hora de deslocalizar una empresa, ésta deberá contribuir a paliar el problema con gravosas contraprestaciones que redunden en sus víctimas. Se precisa pues una revolución mental y crear los mecaniusmos que regulen el mercado de una manera eficaz contra tanta codicia. A los ladrones se los combate con la expropiación de sus recursos. Y que no me venga ahora cualquier sofista de la política con zarandajas de si proclamo el comunismo u otra ideología. Proclamo la búsqueda de la igualdad social y proclamo, sobre todo, el acotar las maniobras de estos sinvergüenzas. Y no es un insulto sino un adjetivo calificativo. Y proclamo con ello un desarrollo justo y armónico de la sociedad evitando estos brutales atentados contra los derechos humanos. Sí, y que nadie se escandalice con la palabra expropiación, porque son ellos los expropian las vidas de sus empleados con su insaciable voracidad. Son ellos los que controlan ríos, los que contaminan el mar, los que llenan nuestros montes de eólícos, los dueños de minas y otros recursos naturales, los que, amparados en leyes acomodadas para su servicio por políticos serviles, dicen poseer derechos legales sobre el patrimonio común. Véanse, por ejemplo, las costas. Son de todos, pero para el disfrute y negocio de los privelegiados.Los demás a ser engañados con la ley y otros subterfugios. La ley no la cumplen, ni se hace cumplir a los poderosos.

Y no debiera ser yo, que no soy ni economista ni político sino un ciudadano crítico con los sistemas, quien le dijera a Europa que hay que despabilar, que ya está bien de paños calientes con economías como la china, de esclavitud aparentemente comunista, pero ferozmente capitalista, o la norteamericana, tan cacareada como panacea y, sin embargo, brutalmente carroñera y explotadora de los seres humanos. Europa siempre había sido el contrapunto, el equilibrio, la que con sus leyes lograba mayor respeto del ser humano. Y no hay que olvidar esa meta. Soy coinsciente de que Europa es hoy una sociedad obsoleta, que navega por la decrepitud y la indefinición, lo que genera problemas de repercusiones como los que anteceden. Hoy se fabrica más barato en otros sitios.Y si ahora nuestras industrias no son competitivas y, sin embargo, poseemos un gran mercado, ¿no caben aranceles u otros medidas. ¿es obligatoria la sofista Globalización?. La Globalización lo que globaliza es la esclavitud, no la mejoría económica.

Y volviendo a nuestro entorno, que es la Mariña de Lugo, para solucionar nuestro gravísimo problema debiéramos usar nuestro voto, sabiendo quienes son los que verdaderamente se interesan por nuestra industria, nuestras carreteras, nuestra pesca... Y situar en los gobiernos, tanto Autonómico como Central, a personas capaces de enderezar el rumbo en el sentido descrito anteriormente. A los buitres, igual que al lobo depredador, hay que ponerles coto.

Mis mejores deseos de suerte, unión, fortaleza, lucha y constancia a los trabajadores de ALÚMINA Y VESTAS. Mi exigencia como ciudadano para que nuestras autoriades sean fuertes, firmes y exigentes ante las empresas y que no permitan más abusos y humillaciones de estos sinvergüenzas. Y repito SINVERGÜENZAS con mayúscula y llamándoselo a las claras. Pero me temo que ya estén inmunizados.

Por último, a las autoridades políticas de la Xunta y el Gobierno Central, siempre con la misma cantinela e ineficacia de reiterados reproches mutuos, pero sin unión para combatir al enemigo común, decirles que es preciso anteponer siempre el bienestar ciudadano al interés de estos biutres carroñeros. Para la coldicia no hay vacuna, pero debe haber leyes que la combatan. Y eso lo sabe Perogrullo. Dejémoslo ahí.
Timiraos, Ricardo
Timiraos, Ricardo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
PROMOCIÓN
PUBLICACIONES
Publicaciones
Publicaciones Amencer
Revista Egap
Obradoiro de Artesania