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La era electrónica, era de los analfabetos

martes, 12 de octubre de 2021
No se lleven las manos a la cabeza. Muy lejos de mí descalificar los agentes de la era eléctrónica: los tiros van por otro costado. Sin embargo, parece que no es necesariamente una herejía cultural afirmar que quienes están mejor dotados para la comprensión de los espacios llamados no-euclidianos son los analfabetos. Y no queremos decir con ello que Lobachevski, Bolyai y Riemann sean unos analfabetos, simplemente que fueron capaces de llevar al campo de la racionalidad intuiciones del hombre arcaico.

He pensado muchas veces si los progresos de la ciencia, racionalizando sectores de la realidad que no lo estaban, no sería más que aplicar a esa parcela de la misma otros instrumentos configuradores, capaces de darnos un conocimiento útil de la naturaleza; y también he pensado si a este conocimiento llegamos, llega la humanidad, en este caso, la comunidad científica, partiendo de intuiciones que anidan en la memoria colectiva de los pueblos. Si esto fuese así, no sería ya tan disparatado afirmar que la geometría de la era electrónica fue ya una sutil intuición de pueblos primitivos. Que duda cabe que no me hubiera atrevido a publicar esta sospecha, si no fuese porque la lectura de una obra muy conocida, aunque hoy marginada, destaca esta misma idea: La Galaxia Gutenberg, de Herbert Marshall MacLuhan.

Parece deducirse de la indicada obra que el hombre alfabetizado, con sus esfuerzos colosales por racionalizar la realidad, ha perdido la capacidad para captar matices muy importantes de la misma. Dicho en otro términos: El hombre arcaico mantiene una comprensión intuitiva de la realidad, que bien quisiera para sí el "culto" de nuestros días, pues este hombre a todo lo más que llega es a descubrir estructuras y propiedades ya intuidas por sus predecesores.

H. Marshall MacLuhan, en la página 211 de su citada obra (1), nos obsequia con estas afirmaciones: "Dantzig está completamente equivocado al suponer que el espacio euclídeo, lineal, plano, recto, uniforme, está enraizado en nuestras mentes en absoluto. Tal espacio es el producto de la alfabetización, y es desconocido para el hombre prealfabetizado o arcaico" y sigue afirmando que Mircea Eliade demuestra que "los conceptos occidentales de espacio y tiempo, como continuos y homogéneos, están ausentes en absoluto en la vida del hombre arcaico… El hombre prealfabetizado concibe siempre tan sólo espacios y tiempos estructurados al modo de la física matemática. Pero este párrafo tan jugoso a nuestro propósito, se prolonga en los siguientes términos: "para proteger nuestros intereses creados en el espacio euclídeo (esto es, la alfabetización), el hombre occidental ideó el modo, paralelo aunque antitético, del número, para hacer frente a todas las dimensiones no euclídeas de la experiencia diaria".

La conclusión que de todo lo afirmado se puede derivar no ofrece dudas: El hombre actual tiene que regresar a las intuiciones de los pueblos prealfabetos para hacer "progresos" (!admirable paradoja!) en su conocimiento de la realidad, sobretodo en su conocimiento científico. Y, de consiguiente, cabe que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Tiene esto algo que ver con la crisis de los valores puramente epistémicos, éticos, estéticos, etc.?. No nos vamos a extender en esta interesante consideración, pero sí apuntar que algo descubre una reciente obra de Eladio Chávarri, "Perfiles de nueva humanidad" (2), en la que hay una sugerente conclusión: "La expectativa radical te proyecta sobre la constante epifanía del ser hasta la manifestación del Señor. No es algo que eliges, alcanzas y retienes. Por el contrario, e1 horizonte te espera, te atrae, te agarra y te posee. E1 nuevo ser echa por la borda al viejo. Lo nuevo nos sorprende y nos seduce". pág. 430-431.

En esta línea MacLuhan, en la obra citada, sigue apoyando nuestras sospechas. "Los eruditos -dice- y físicos de nuestro tiempo han debido de quedar desconcertados con frecuencia ante el hecho de que, cuánto en mayor grado se penetra en los más profundos estratos de la conciencia de los pueblos analfabetos, se encuentran las ideas tanto más avanzadas y sofisticadas del arte y de la ciencia del siglo XX", pág. 38 (1). Así, pues, podemos afirmar por nuestra cuenta que no vamos hacia el pasado, sino que lo alcanzamos en dirección de progreso.

Y todavía podríamos hacernos otra interesante pregunta: ¿Está, por tanto, el mundo de hoy en desventaja con respecto a los países “atrasados”?. Sería una verdadera irresponsabilidad contestar a esta pregunta con un sí o un no contundentes. Supongo que es menester hacer complejas matizaciones. Pero MacLuhan vuelve a la carga, y sigue diciendo que "la física moderna es un dominio auditivo, y una sociedad con una cultura de muchos siglos de alfabeto no se halla a gusto con la nueva física ni nunca se hallará" , pág. 39 (1)… nuestra tecnología eléctrica tiene unas consecuencias, para nuestras percepciones más corrientes y para nuestros hábitos de conducta, que están volviendo a crear en nosotros rápidamente los procesos mentales del hombre primitivo"; pág. 44 (1).

Según parece, el hombre estudioso de las sociedades indígenas vibra en su afinidad con ellas, porque nuestra moderna cultura eléctrica ha vuelto a nuestras vidas una base tribal. Por otra parte, el hombre religioso no se ajusta a un espacio homogéneo; experimenta en él interrupciones y rupturas, dice Blake, citado por MacLuhan, que concluye con la tesis¿ de que “para el físico moderno, como también para el analfabeto, el espacio no es homogéneo, ni lo es el tiempo", pág. 91 (1).

¿Acaso no perdió el hombre el Edén por el orgullo?. Pues bien, ahora ha llegado el momento de conquistarlo, recuperarlo, por la humildad. Este parece el método, el camino, que nos lleva al pasado, presente hoy en los llamados "pueblos del tercer mundo". Y este camino nos es inevitable, porque "la memoria histórica e individual suscitan constantemente (en nosotros) añoranzas del pasado”, pág. 19 (2).

Bibliografía:
(1).- Herbert Marshall MacLuhan: GALAXIA GÚTENBERG. Ed, Planeta-Agostini, 1ª edición,1.985. Barcelona.
(2).- Eladio Chávarri: PERFILES DE NUEVA HUMANIDAD. Ed. San Esteban. Salamanca, 1.993.

(Este artículo, escrito por el profesor Rubal a finales del S.XX, permaneció inédito hasta este rescate, para ser publicado en G.D. y en la web www.pedrorubal.es, en homenaje a Pedro Rubal Pardeiro)
Rubal, Pedro
Rubal, Pedro


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