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D. Juan Pardo de Losada y Quiroga

jueves, 24 de julio de 2008
D. JUAN PARDO DE LOSADA Y QUIROGA GENERAL Y ENCOMENDERO DE LA ISLA DE CUYO (FILIPINAS). NATURAL DEL VALLE DE CABARCOS Y LORENZANA.

Investigando la genealogía correspondiente a mis ramas genealógicas colaterales, me he encontrado con un personaje significativo para la historia de Galicia, que hasta la data había caído en la fría tumba del olvido; incluso para los historiadores y eruditos gallegos -no se detuvieron en tan encumbrado general- Dejándolo en el olvido. Y como una intuición de su enclaustramiento a tumba cerrada, añadido al dicho olvido de sus paisanos, D. Juan Pardo de Losada y Quiroga, manda construir una lámina de bronce de cuatro dedos de espesor y que cubra su sarcófago con la divisa de sus armas. Petición que formula y añade en su testamento de tres codicilos: "Que sea su tumba cerrada por medio de una pesada losa de bronce con las armas de su linaje. Para que descanse sus osamentas dentro de la Iglesia y Convento de los Franciscanos descalzos de SAPA.

Existe una Carta de Real Privilegio de elección de Señor al Valle de Lorenzana del año (1482-05-20, Toledo). Cuyo contenido es el siguiente:

Confirmación al Valle de Lorenzana, de una Carta de Fernando IV por la que en atención a su fidelidad a la muerte de Sancho IV. Y haber entregado cuarenta marcos de plata para la armada que nos mandamos facer en Galicia para enviar a la frontera. Les confirma las exenciones y privilegios otorgados ya por Sancho IV.

Inserta la Carta: Valladolid 9 de agosto era de 1333 (año 1295). Contadores.

Otra Carta es un Seguro a los vecinos del Valle de Lorenzana de sus derechos de Behetria de Mar a Mar. Fecha de creación 1480-06-09 (Toledo). Cuyo alcance y contenido es el siguiente:

Seguro a los vecinos del Valle de Lorenzana, defendiéndoles de las agresiones de Diego de Andrade, del Mariscal Pedro Pardo de Cela y de otros caballeros de Galicia que pretenden violarles sus derechos de Behetría de mar a mar.

En el año 1619 RECIBE CARTA DE ENCOMIENDA POR EL GOBERNADOR Y CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS D. JUAN DE SILVA.
SEÑOR
El General Juan Pardo de Losada y Quiroga encomendero de Manila. Dice que pasó a servir a vuestra Majestad a aquellas partes en compañía de D. Gómez Pérez das Mariñas y en ella a permanecido en esta parte y en muchas ocasiones a su costa, en muchas veces, y en remuneración de sus servicios. D. Juam de Silva le hizo merced de quinientos indios tributantes en las Islas de cuyo que estaba vacante por muerte de Doña. Leonor Suárez como consta del testimonio que presenta suplica a su majestad le haga auto de confirmación de la dicha Encomienda que en sí daría Su Majestad. Se le hizo merced. (A.G.I) FILIPINAS, 47 Nº 24.

Nota: Con D. Gómez Pérez das Mariñas fue acompañado a las Islas Filipinas además de Juan Pardo de Losada y Quiroga por su hijo D. Luis Pérez das Mariñas y su sobrino D.Juan Pardo de Castro Ribadeneira Mariñas y su otro sobrino Fernando de Castro que casó en Filipinas con la esposa del adelantado Álvaro de Mendoza.

Según la carta de Antonio de Morga con 17 puntos: labor de los dominicos en el Japón y sus diferencias con los jesuitas; muerte del capitán Esteban Rodríguez en la jornada de pacificación de Mindanao; jornada de Camboya y de China; expulsión de sangleyes; mala administración de la hacienda por los oficiales; mala calidad de soldados por haberse dado al comercio; propios de la ciudad; forma de gobierno de Luis Pérez das Mariñas; problemas con la jurisdicción eclesiástica; necesidad de un obispo; el colegio de los jesuitas; llegada de un galeón y una fragata que habían salido desde Perú en busca de las islas occidentales del mar del sur, en la fragata iba Álvaro de Mendoza, adelantado, quien murió, dejando a su esposa como heredera, la cual llegó a Filipinas donde se casó con Fernando de Castro, primo del gobernador y petición de Antonio de Morga de licencia para ir a España. Con duplicado.
ES.41091.AGI/1.16403.14.19//FILIPINAS,18B,R.6,N.51

Memorial de Juan Pardo de Castro Ribadeneira Mariñas, sobrino de Gómez Pérez das Mariñas, gobernador que fue de Filipinas, y del capitán Andrés Díaz de Ribadeneira, gobernador de Soconusco. Pide que se le den traslados y copias de sus títulos. Acompaña:
- Traslado de la Real provisión de 9 de agosto de 1589 ordenando suprimir la Audiencia de Manila, y nombrando gobernador de Filipinas a Gómez Pérez das Mariñas y Mendoza.

Al igual que su padre D. Luis Pérez das Mariñas Mendoza murió trágicamente:
N. en Vivero, fue paje de D. Felipe II, Capitán en Flandes; a los 22 años acompañó a su padre a las Filipinas; en 1593 fue nombrado allí gobernador y capitán general; caballero de la orden de Alcántara; falleció a los 33 años de edad en una sublevación del pueblo de Binondo.

Juan Pardo de Losada y Quiroga fue un general cargado de fe, misericordia y dotado de una conciencia noble que repartió sus bienes objeto de testamento de la mayor ecuanimidad que un hombre de su época cabría esperar. Llegó a las Islas Filipinas protegido por el poderoso Señor gallego y quizás su pariente D. Gómez Pérez das Mariñas, que gobernó las Islas Filipinas como Gobernador General. Sin embargo, los mayores privilegios los obtuvo también con el Gobernador General Juan de Silva que durante su gobierno le adjudicó la Encomienda de Cuyo con 500 indios contribuyentes. A su muerte dejó como tutores de su hija Ana Pardo de Losada a D. Saulo Ramírez y Francisco de Vidaurre.

Tras su muerte, más que en su toda su vida, realizó sus mayores obras pías. Quizás por ganarse el cielo. Y a su vez descarga la conciencia que tanto pesa a los ricohombres, que para acumular tanto capital, lo suelen hacer a consta del sudor de los más débiles. Como se dice, "La fe sin obras es una fe muerta" de la misma forma que cuando el grano de trigo muere da su fruto: el pan.

D. Juan de Pardo de Losada descubrió al igual que todos los que se ven de cara con la muerte certera; que la muerte libera al hombre de su egoísmos, cáncer de la humanidad. Otra cosa es la ecuanimidad en el reparto de los bienes del difunto, suele dejar entre los vivos equidistancias cuantitativas en las herencias difíciles de asimilar por los herederos. Y en lugar de oraciones salen por su bocas, maldiciones. Sólo los monjes están obligados en su fe orar por el benefactor.

Y dejó todo a sus familiares y amigos y a las órdenes que oran y construyó con sus dineros después de muerto, lo siguiente:
Autos ante la Casa de la Contratación sobre los bienes del general Juan Pardo de Losada Quiroga, natural del valle de Cabarcos y Lorenzana (Galicia), vecino de Manila, encomendero de Cuyo, hijo de Juan de Losada Quiroga, señor de la casa de San Pedro del Río y Luisa de Reinoso y Aguiar. Falleció en Manila, con testamento y tres codicilos. Albaceas: Pedro Pardo de Aguiar, señor de la casa de San Pedro del Río, su hermano y don Álvaro Pardo de Aguiar, señor del valle de Cabarcos, su primo, en España; el proveedor y diputados de la Cofradía de la Santa Misericordia de Manila o en su defecto Zoilo Ramírez, Francisco de Vidaurre, el capitán Pedro de Castañeda y el general Antonio de Leoz, vecinos de Manila, en dicha ciudad y el hermano mayor y diputados de la mesa de la Santa Misericordia y cofradía de la Santa Caridad de México o en su defecto Pedro de la Reguera y Juan de Ontiveros, para Nueva España. Funda un convento e iglesia de franciscanos descalzos, bajo la advocación de Santa Ana en Sapa, para patronato y enterramiento. Limosnas a diversas hermandades y cofradías de Manila. Deja su casa y 8000 pesos para tomar estado a Ana Pardo de Losada, su hija natural, residente en Manila.
Instituye una ayuda para estudiantes pobres del colegio de Santo Tomás de los dominicos de Manila. Limosnas a diversos hospitales y cofradías de México y Acapulco. Funda una capellanía en el convento de Nuestra Señora de las Mercedes de México. Dona diversos ornamentos al convento de Santa Clara de Ribadeo, en el cual realiza también una fundación para vestir monjas pobres

Dio la libertad a Juanillo:
Es mi voluntad, ante el Licenciado de Rueda, escribano real: carta de libertad a un muchacho mestizo llamado Juanillo de edad de año y medio, por haber nacido en mi casa y criarle. Quiero que la carta de libertad se busque y se libre después de mis días. Que por esta cláusula le doy libertad en forma cabalmente, para que sea libre, después de mis días y no sujeto al cautiverio alguno. Para que lo cuide Doña. Ana Pardo, mi hija, para que lo alimente y dé de comer y lo necesario y, que sus criados miren por él y le tengan por hijo. Hasta que tenga de seis a doce años, y después lo dejen con los padres de San Francisco de Santa Ana de esta ciudad para que allá sirviera a Dios y a los padres.

D. Juan Pardo de Losada era hijo de Juan de Losada y Quiroga y de Doña Elvira de Reinoso y Aguiar descendientes ambos de los señores de la vieja e hidalga Casa de Cabarcos en el Valle de Lorenzana. Su padre Juan de Losada y Quiroga que fue Señor de la Casa de San Pedro de Rio que está a diez leguas de la otra casa de Cabarcos. Su hermano y albacea D. Pedro Pardo de Aguiar heredó el Señorio de la Casa de San Pedro del Río. Primo hermano de Álvaro Pardo y Aguiar Señor de la Casa de cabarcos, en el obispado de Mondoñedo, el cual heredó como veremos más adelante. A tal ilustre personaje cabe de la misma forma un lustre hidalgo que entronca con las mejores casas y familias del Reino de Galicia, algunas notas genealógicas de su linaje:

Juan Pardo de Losada y Quiroga sus padres: Juan de Losada y Quiroga Señor que fue de la Casa de San Pedro de Río (A Fonsagrada), a diez leguas de la de Cabarcos y de Doña Elvira de Reinoso y Aguilar hermana del Capitán Pedro Pardo de Aguiar esposo de Doña Inés de Valboa y Valcarce. Pedro Pardo y Aguiar era hijo de Pedro Pardo de Cabarcos que casó con María de Sierra también conocida por Doña María de Valcarce Pardo de Aguiar como la llaman otros genealogistas. Pedro Pardo de Cabarcos sobrino del poderoso caballero y Mariscal D. Pedro Pardo de Cela que tanto ha tratado los historiadores. Por tanto, su primo hermano y uno de los herederos de nuestro general Juan Pardo de Losada descubrimos que pertenece al linaje por ende del Mariscal Pedro Pardo de Cela simplemente porque reconoce como su primo hermano a D. Álvaro Pardo de Aguiar que era a su vez hijo del Capitán Pedro Pardo de Aguiar.

Pedro Pardo de Cabarcos tuvo con la Doña María de Valcarce Pardo de Aguiar además los siguientes hijos según se desprende del árbol genealógico realizado con motivos del pleito referente al Mayorazgo de Lanzos, que se disputaban junto con los Pardo de Donlebun de Figueras, Castropol, a saber:
D. Alvaro,Francisco Pérez y Pardo de Aguiar que heredó el Señorío de Cabarcos y que después lo heredó su sobrino D. Álvaro Pardo y Aguiar por morir sin sucesión.
D. Gabriel Pardo de Aguiar casado con Doña Sancha Pardo.
D. Pedro Pardo y Aguiar Capitán de la Nao Santa Margarita, casado con Doña Inés de Balboa y Valcarce.
Elvira de Reinoso y Aguiar (madre de nuestro estudiado el General y Encomendero de las Islas de Cuyo D. Juan Pardo de Losada y Quiroga).
Fray José-Santiago Crespo Pozo, O. de M. Hace mención a un tal Juan de Losada Quiroga, llamado el viejo, Bº en Ribeira, Señor de la Casa de Losada y del palacio de San Guillao, que fue merino Merino Mayor de Caldelas; c.c. Dº. Violante de Ribadeneira (hija del mariscal D. Pedro Pardo de Cela) con sucesión.

Por tanto, esto corroboraría lo que dice nuestro biografiado en su testamento el general D. Juan pardo de Losada y Quiroga; que su padres descienden ambos dos de la Casa de Cabarcos.
Pedro Pardo de Aguiar, su hermano acompañó la nao que transportaba las dos cajas que contenían la herencia que dejaba a las personas e instituciones en Galicia. Junto a los capitanes de la nao D. Francisco de Axpe y Diego de Urizar. En uno de los cajones contenían las piezas de plata que mandó facer: cinco lámparas de plata, con cinco cálices y patenas con un precio aproximado de 400 pesos de oro común que fueron enviadas por sus albaceas a la ciudad de México a la Hermandad de la Misericordia y Caridad para que desde allí fueran despachadas a la cuidad de Sevilla a persona de santificación para que la enviase y encamine a la Villa de Ribadeo del Reino de Galicia consignadas a D. Álvaro Pardo de Aguiar, Señor del Valle de Cabarcos, mi primo hermano y a la Señora Abadesa de Santa Clara de la dicha Villa de Ribadeo. Y que la Abadesa tome para sí uno de las cinco cálices con que no sea el blanco, y una de las cinco lámparas y una patena, para ornamento de dicho Monasterio de Santa Clara. Y los otros restantes los repartan de la siguiente manera:
-El ornamento blanco con una lámpara y un cáliz y patena para que sea entregado a nuestra Señora del Convento que está a una legua de Santiso.
- Otro ornamento con lámpara y cáliz a Santiago de Reinante que está a dos leguas de Ribadeo.
- Y otro tanto a la Iglesia del pueblo de San Miguel de Reinante que está a media legua del dicho Santiago.
- y otro tanto a la Iglesia de San Pedro de Bequerencia que está a media legua más delante de San Miguel.

Y que pidan a los curas de las dichas iglesias encomienden a Dios mi alma.
Y encargo a mis albaceas tomen dos cintillos de oro que tengo; el uno de diamantes y el otro de rubíes y los pongan y metan en el cajón de los ornamentos en una cajuelita a parte con rótulo que diga: "A D. Álvaro Pardo a Pedro Pardo de Aguiar mi hermano Señor de la Casa de San Pedro del Río, el de diamantes y el de rubíes a dicho Álvaro Pardo de Aguiar mi primo hermano, Señor de Cabarcos. Y les pido y ruego con mucho encarecimiento no se despojen de los dichos cintillos por ser de valor cada uno, y haya memoria de mi; no los vendan sino que los dejen a los mayorazgos en las dichas casas que los sucedieran- Y ten quiero y es mi voluntad que mis albaceas tomen de mis bienes 300 pesos de oro a dos reales cada uno, los cuales envíen y remitan a la Villa de Ribadeo en el cajón que son de los ornamentos para que en ella se den a los hijos y herederos de Álvaro Alfonso y de Teresa Pérez de Junquera vecinos del pueblo de Santiago Reinante, amos que me criaron, por el amor y voluntad que les tengo y porque de todos ellos sólo ha quedado más que Eleonor Pérez de Junquera, su hija. Que está casada con Mateo López que vive en dicho pueblo de Reinante en el cual mando se le entreguen para ayuda a tomar estado de sus hijos o nietos y si no tuviesen sucesión quiero y es mi voluntad los haya en la fábrica de la iglesia de Santiago Reinante para que sea para la iglesia y las necesidades que tuviera.

Vivió en las Filipinas y allí engendro a una hija natural de nombre Ana Pardo de Quiroga. De su testamento con tres codicilos, Manila, se desprende casi toda la información objeto de este estudio. Con fundación de Iglesia y Convento de Santa Ana, de Franciscanos descalzos en el pueblo de Sapa, junto a Manila, e imposición para vestir monjas en el Monasterio de Santa Clara de Ribadeo, Galicia, y otras muchas obras pías. Murió el día del Señor a las 14:00 horas de la tarde en la cuidad de Manila el año de 1620.

D. Gabriel Pardo de Moscoso fue el receptor de algunos de los bienes asignados en vía testamental de D. Juan Pardo de Quiroga a beneficio del Monasterio de monjas Santa Ana y a su abadesa de la Villa de Ribadeo por medio a su vez de su albacea y hermano D. Álvaro Pardo de Aguiar, Señor de la Casa y Mayorazgo de Cabarcos, de su Valle y de Canedo.

Testifica D. Gabriel Pardo de Moscoso que recibió conformidad de dos cajones debidamente registrados y por medio de Carta requisitoria antecedente de los Señores Presidentes y Jueces de la Casa de Contratación de las Indias de la Ciudad de Sevilla- Y ante su señorías de Pedro de Isla, Alcalde Mayor y Justicia ordinaria del Valle de Cabarcos, y por su Majestad se confirma que ha cumplido dicho requerimiento de la recepción de dos cajones procedentes de Manila y para que uno de ellos se entregue a D. Pedro González de Santiso, cura propio de la parroquia de San Tomé de dicho Valle y que para mañana domingo leyese y pronunciase el ofertorio de la misa mayor en dicha parroquia de los ornamentos heredados por testamento de D. Juan Pardo de Losada Y Quiroga. Según ordenamiento de dicho alcalde mayor a D. Pedro González de Santiso. De la misma forma recibió confirmación de la recepción de los cajones D. Alonso Vázquez de Bahamonde justicia ordinaria de San Julián de Cabarcos por D. Álvaro Pardo de Aguiar Señor de la Jurisdicción de San Julián de Cabarcos.

Casi en forma de oración redacta su testamento con las fuerzas que le quedan que han de ser escasas, y con la mente cabalgando al trote ante que le sorprenda la noche y su pulso no pueda seguir escribiendo su testamento que lo es de puño y letra ante los obvios escribanos y testigos que lo miran en su lecho de muerte por si por sus labios les concede en herencia algo de su enorme fortuna:
Soy hermano y cofrade de la Cofradía y Hermandad de la Santa Misericordia, y de la Madre de Jesús; y de nuestro Señor de la Soledad; y de nuestra Señora del Rosario. Para que se dé aviso y me acompañen y hagan conmigo lo que acostumbran a hacer con los demás hermanos y cófrades: Pido que el día de mi entierro siendo hora de celebrar y si no otro día siguiente dejen por mi alma en cuerpo presente en el Convento del Señor San Francisco de los Descalzos que es donde mi cuerpo se ha de depositar y se pague su novenario de misas con todos los frailes y cófrades de dicha Iglesia y me vistan con las prendas y señas de la cofradía como es costumbre y se pague de limosna de mis bienes.- Santa Ana mi patrona que teniendo intención y voluntad de facer el Convento y acabar la Iglesia de su advocación que los padres descalzos del Señor San Francisco tienen en el Río de Pasig arriba, cerca de esta ciudad de Manila. Y para que tenga efecto y control se consulte con el padre fray Pedro de San Pablo, dignidad de su Orden en esta Isla y con ella acabe y termine. Daría a tal efecto de limosna a la dicha Orden y religión cuatro mil pesos de oro para que dicho convento e iglesia se hiciese y acabase, y yo gozase de los sufragios, misas y gracias de las que participan los fundadores y patrones de semejante obra. Y para que esto tenga efecto, quiero y es mi voluntad que de los primeros de mis bienes, mis albaceas tomen los cuatro mil pesos de oro, los dos mil de ellos de los que se hallasen después de mi muerte, y de los otros dos mil de los que vinieren de Nueva España de mi cuenta en el año venidero de mil seiscientos y veinte los cuales se entreguen al padre Fray Pedro de San Pablo ó a la persona que lo ordenare para que se pague el dicho convento e iglesia por modo y la forma que lo digo.

En la página 32 de su testamento comienza de la siguiente guisa:
Yo, el general Juan Pardo de Losada y Quiroga vecino de esta ciudad de Manila de las Islas Filipinas del poniente y encomendero de la encomienda de Cuyo, natural del Valle de Cabarcos y Lorenzana, en el Reino de Galicia a dos leguas de la ciudad de Mondoñedo, hijo legítimo de Juan de Losada y Quiroga y de Doña. Elvira de Reinoso y Aguiar mis padres difuntos. Descendientes ambos de los Señores de la dicha Casa de Cabarcos y Valle de Lorenzana. Que el dicho mi padre fue Señor de la Casa de San Pedro de Rio que está a diez leguas de la Casa de Cabarcos. Estando como estoy enfermo y con mi libre juicio, memoria y entendimeinto natural cual Dios nuestro Señor ha sido servido dármelo. Creyendo como creo firmemente en el misterio de la Santísima Trinidad; Padre, Hijo y Espíritu Santo tres personas distintas y un Dios sólo y un todo lo demás…

Sigo investigando datos concernientes a este personaje y su pariente el Mariscal Pedro Pardo de Cela, Gómez Pérez das Mariñas, etc…
Valcárcel Domínguez, Antonio
Valcárcel Domínguez, Antonio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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