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¿De veras es peligroso poner barracas en San Froilán?

lunes, 06 de septiembre de 2021
Una de las atracciones que, en principio, parece que no entraña peligro alguno...
Foto: La Voz de Galicia

La Comisión de Cultura de ayer fue de todo menos culta, por lo que cuentan los participantes en la prensa. En lugar del clima de consenso y de entendimiento que debería darse en un lugar en que se supone que prima la inteligencia, han acabado insultándose unos a otros como si fuera una disputa barriobajera. Magnífico ejemplo de la realidad que sufrimos.

Como no estaba allí no puedo decirles lo que pasó, pero las declaraciones de los interesados parecen ser más o menos coherentes y no dejan en buen lugar al Gobierno local, que una vez más habla en los medios de comunicación de consenso pero a puerta cerrada (y no tan cerrada) aplica su mayoría absoluta fabricada en que cinco personas mandan sobre veinte. Cosas veredes, efectos de los repartos de tartas de la noche electoral.

Pero lo que preocupa a los lucenses, creo yo, no es que nuestros representantes se tiren los trastos a la cabeza, a fin de cuentas algunos entienden que esa es su profesión y han convertido lo que debiera ser una excepción en la regla. No, al lucense medio le preocupa saber qué va a pasar con nuestras fiestas y por qué mientras en otros puntos de Galicia se montan barracas las patronales de Lugo se pueden quedar, otro año, sin ellas. Sé que es un tema realmente complejo, pero les pagamos para resolver esas cosas, no para insultarse.

Parecería lógico que ampliando el espacio disponible pudieran montarse con suficientes distancias de seguridad. Evidentemente funcionarían a medio gas, con ocupaciones reducidas salvo que los participantes sean convivientes, pero menos da una piedra y tendrían que ser los industriales los que analicen si les sale rentable o no venir en esas condiciones.

Es cierto que no es lo mismo el "Saltamontes", en que los brazos están separados y el problema se reduce a sentar en el mismo asiento a gente que viva en la misma casa (cosa que ya era la habitual) que la "barca vikinga" (o como demonios se llame ahora) en que compartes banco con unos cuantos desconocidos. Pero todo es analizar cada una de las atracciones y ver si son compatibles o no con la situación. La noria, el scalestrix, los caballitos y otras barracas no parecen excesivamente difíciles de controlar, e incluso las tómbolas se podrían organizar razonablemente bien marcando en el suelo puntos con las distancias reglamentarias y teniendo una persona del puesto que vigile el cumplimiento de las normas.

Querer es poder. Estoy seguro de que si el año pasado pudimos gastarnos una fortuna en conciertos "para ayudar al sector" en 2021 no parecería tan descabellado permitir la instalación del ferial reduciendo o incluso eliminando las tasas de ocupación para ayudarles a compensar las reducciones que tengan que afrontar. No se trata de recaudar (bueno, la luz habrá que cobrársela que no está la cosa para fantasías) sino de que la gente pueda disfrutar y de que, sobre todo los niños, la población tenga un pequeño respiro de tanto mal sabor de boca que vivimos.

Es perfectamente compatible organizar unas fiestas con una crisis sanitaria en un momento en que ya hay un alto porcentaje de población vacunada, y más aún si tenemos en cuenta que muchas de estas medidas son simplemente de cara a la galería porque donde realmente hay los brotes más importantes no mueven un dedo, que eso de enfrentarse al botellón es complicado.

Lo que sí es más peliagudo es el tema de organizar los flujos de gente por la calle. El problema de fondo no son las barracas en sí sino las aglomeraciones, pero ¿alguien cree que no las habrá? De hecho, cuanto más espacio se ocupe (y el ferial ampliado ocupa mucho) más fácil es que la gente se distancie. Tal vez sería lógico organizar las calles en corrientes, unidireccionales, e incluso separar los lados con vallados para que no haya grandes problemas.

No nos dejen sin San Froilán. Matícenlo, ordénenlo, sepárenlo... pero no lo anulen.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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