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D. Camilo José Cela Trulock (II)

viernes, 06 de septiembre de 2002
LA OBRA
La densa y significadísima producción novelística de D.Camilo José Cela Trulock abarca toda la etapa de la posguerra llegando hasta su fallecimiento en la primera quincena de enero del 2002.
Como se menciona, este universal autor gallego, nació en Padrón el 11 de mayo de 1916, y según sus propias palabras por sus venas corría sangre gallega de los Cela, la inglesa de los Trulock y la italiana de los Bertorine. Sin olvidar sus raíces lucenses; lo del origen en la provincia de Lugo lo hizo patente en varias ocasiones, entre las mismas en el pregón de las Fiestas Patronales de San Froilán de 1981, en el que aprovechó para manifestar que de Lugo procedían sus antepasados.
Por circunstancias profesionales de su padre Camilo Cela Fernández, que era funcionario de Aduanas, la familia Cela vive en varias poblaciones de Galicia, entre ellas la lucense de Foz, es en esta villa donde sale a la calle la revista medio política, medio literaria, que se llamaba El Guau-Guau, con una especie de cabecera donde aparece dibujado un perro ladrándole, desconsoladamente e inútilmente, a una luna imposible y orgullosa, pálida y altiva. El Guau-Guau llevaba un subtítulo paradójico que decía: Periódico que sale cuando puede. Dicha revista fuera fundada conjuntamente con Camilo Cela Fernández por el poeta Antonio Noriega Varela y el escritor Antonio Villar Ponte, dicha publicación era editada en una imprenta de Mondoñedo, propiedad del suegro de Álvaro Cunqueiro.
Finalmente el padre de Cela es destinado a Madrid ya para quedarse definitivamente, ciudad donde el futuro Novel de Literatura estudió el bachillerato en el instituto San Isidro; luego comienza la carrera de Medicina, pero al mismo tiempo frecuenta la Facultad de Filosofía; no lo convence ser un futuro galeno y decide hacer oposiciones a Aduanas, tampoco ello le resulta algo tan atractivo que lo intente en más de una ocasión; vive las experiencias de la guerra en la que fue herido. Terminada la contienda se decide por cursar la mayor parte de la carrera de Derecho. Pero fue desde 1942 al 2002 cuando se dedicó totalmente a la profesión literaria, son olvidar sus incursiones en el cine, haciendo de actor en algunas secuencias de la versión cinematográfica de la Colmena. La producción literaria de Cela se ve ampliamente incrementada entre 1943 y 1956, siendo en 1957 nombrado numerario de la Real Academia Española. Fundando en 1956 la revista Papeles de Son Armadans que se publicó hasta principios de 1979. No obstante la revelación de Cela como novelista se produce en 1942, con la novela titulada La Familia de Pascual Duarte; dicha obra no deja de ser la evolución novelística española de la posguerra. El escritor padrones rompe en su primera obra con los procedimientos novelísticos decimonónicos. Si bien es cierto que el narrador protagonista muestra y casi se puede decir que se empeña en trazar su biografía, bordeando el procedimiento de las memorias retrospectivas; pero el enfrentamiento autobiográfico con su vida pasada aporta tres dimensiones distintas de la novela tradicional:la fuerte expresividad de la prosa, el sombrío patetismo de las situaciones límete de violencia y la exploración en unas estructuras sociales primitivas.
El personaje de Pascual Duarte narra su propia historia, lo hace en forma retrospectiva, desde el punto de vista de una persona imaginaria de cincuenta y cinco años. En los interminables y siempre iguales días de la cárcel, evoca, lo mismo; otro tanto hace otro personaje Camus, los momentos claves de su andadura vital. En este autobiografismo es frecuente la ruptura de la secuencia temporal. Y es que escribe, según su propia expresión, se podría decir “como le sale”, avanzando en la viveza del recuerdo, preocupándose más de la persona y no por el tiempo me hace andar saltando del principio al fin y del fin a los principios, como langosta vareada.
Una penetrante expresividad, una reflexiva inteligencia del relato, las muy acertadas matizaciones poéticas, las sutilezas se avienen mal con el nivel de ignorancia del personaje. Indudablemente, el rico vehículo expresivo, con sus diálogos rápidos, cortados, naturales, es el anuncio de un literato de sorprendentes calidades, que llegaron a culminarse con el máximo galardón que se otorga a un escritor.
Ese año de 1942 en que Cela publica La Familia de Pascual Duarte, aparece en la nación vecina Francia la obra de Albert Camus l´Etranger, en ambas obras se encuentran motivaciones semejantes. El determinante climático influye en los impulsos del protagonista, en la posesión de Lola, y cuando dispara dos veces contra la perra de caza, "hacía un calor espantoso y mis ojos se encontraban dominados por su mirar". Pero también entre ambas obras se observa una diferencia fundamental, es decir, el espíritu religioso de Pascual Duarte choca con el irreconciable escepticismo de Meusault. Ello se ve cuando el personaje celiano se confiesa, queda "suave y aplanado, como si me hubiesen dado un baño de agua caliente". Y para el capellán de la prisión"no es una hiena, sino un manso cordero, acorralado y asustado por la vida". El critico Paul Ilie descubre en la lectura de Pascual Duarte un personaje complejo de frialdad, turbulencia, odio y frustración, es decir, una estética de la violencia. Otro crítico Juan Carlos Curutchet, dice al respecto,"su triunfo se basa en la circunstancia y el efectismo; le niega estructura coherente, verosimilitud, justificación de la conducta del personaje" y añade:"no niego el fectismo del relato; pero, indudablemente, el protagonista tiene una recia dimensión humana". Otro gallego universal don Ramón Otero Pedrayo, comento al respecto: "Cela fixo un estupendo comentario ó capítulo IV do Génesis". El personaje llamado Pascual Duarte nos muestra a un hombre primitivo, un pecador en desamparo, en soledad. Es un análisis profundo tiene explicación sus violencias, sus crímenes. Recordemos que Gregorio Marañón, en el prólogo a la edición de 1946, resalta que "la historia de Pascual Duarte es sólo en apariencia violenta: la sucesión de episodios atroces derivan de la raíz vital del protagonista. Es una figura tan radicalmente humana que no pierde un solo instante el ritmo y la armonía de la verdad".
En buena parte la gran obra celiana se aprecia un mundo de violencia que por parte de los críticos literarios ha sido denominada tremendismo, aunque al novelista siempre rechazase este encasillamiento, pero no podemos olvidar que este tremendismo existe ya en Cintas rojas, de José López Pinillos, Marcos Villari (1927), de Bartolomé Soler, y en Crimen (1933, de Arderius).
Camilo José Cela Trulock publicó en 1943 en el folletón de"El Español", su obra Pabellón de reposo, que fue la segunda obra redactada durante su estancia en Las Navas, la misma no dejar de ser un producto o la descripción de una amarga y aleccionadora experiencia que personalmente vivió el autor. En la lectura de la misma el lector puede ir explorando en sus páginas el mundo atormentado de un sanatorio, en el que conviven por las circunstancias que los tienen allí enfermos refinados, inclinados alsentimiento, dominados por la inquietante realidad de la muerte.
Hacía 1944 aparece en el semanario Juventud la revitalización del viejo tema de la picaresca: Nuevas andanzas y desventuras de Lazarillo de Tormes; en el mismo el protagonista que es un"mozo de muchos amos"más bien es un claro ejemplo de déclassé, desplazado y fuera de un orden social; pero vive en una época muy distinta y termina su andadura en forma más vulgar; que no más que una redada de golfería de los extrarradios de Madrid le lleva al cuartel para cumplir el servicio militar.
Durante la década de 1940 a 1950 Cela redacta y saca a la luz numerosos artículos, la mayor parte de ellos posteriormente fueron recogidos en dos volúmenes de Mesa revuelta (1945/1957), además de varias colecciones de cuentos: Esas nubes que pasan (1945) y El bonito crimen del carabinero y otros engaños y ofuscaciones (1947), que más tarde fueron agrupados y publicados bajo él titulo de Nuevo retablo de don Cristobita (1957). Pero también en durante 1945 cuando el escritor padrones se revela como un poeta con las composiciones de "una adolescencia cruel", Pisando la dudosa luz del día. No son éstas las únicas incursiones, hay muchas otras, caso de la obra Cancionero de la Alcarria, los llamados poemas gallegos que fueron publicados en la revista literaria Papeles de Son Armadans. Incluso llega a escribir poesías por encargo, es el caso de su colaboración en un libro memoria editado por el Banco de A Coruña, donde figuran algunos de sus poemas conjuntamente con colaboraciones de Carlos Martínez Barbeito, Otero Pedrayo y otros destacados autores.
En ese año (1947) Cela da comienzo o inicia lo que muchos llaman "teoría del carpetovetonismo" hace desfilar la "fauna carpetovetónica" ello se observa en la lectura de los cuentos El gallego y su cuadrilla, que fueron escritos, en buena parte, en la villa abulense de Cebreros. Al siguiente año 1946 vemos a un Cela, literariamente hablando convertido en un personaje itinerante, caso de la obra Primer viaje a la Alcarria, que fue el primer volumen de sus agudas interpretaciones del país, que continuarían con otras obras ejemplo Del Miño al Bidasoa (1952), Primer viaje andaluz (1959) y Viaje al Pirineos de Lérida, obra publicada en ABC durante 1963/1964.
Pero es en 1951 cuando la vida literaria de Cela da una vuelta de ciento ochenta grados, se puede decir que se abre una nueva etapa en su novelística, después de haber sido rechazada por la censura española y haber tenido sus más y sus menos con el régimen peronista de Argentina, es en este país donde logra publicar su más universal obra La Colmena, obra que estuvo a punto de destruir por no hallar posibilidades de su publicación, siendo editado en el país latinoamericano en una colección titulada grandes novelistas; actualmente aquella primera edición de la Colmena se ha convertido en piezas buscadas por bibliófilos y coleccionistas de ediciones principies.
A lo largo de varios años de elaboración, el escritor consigue un enfrentamiento directo, sin concesiones, con la crisis moral y social de la posguerra; una visión desnuda de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad; unas secuencias narradas paso a paso, sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre. La Colmena, obra prohibida y mal vista por la clase política y la crítica literaria española de los años 50, luego sería lectura obligada en los colegios e institutos. Esta fabulosa obra no deja de ser la primera novela experimental española, tanto por su renovación técnica y expresiva. A lado del enfoque behaviorista, el narrador utiliza una sucesión de secuencias de visor cinematográfico; un enfoque pluridimensional parecido al de John Dos Passos en Mahattan Transfer; contrapuntos espaciales y temporales que no hacen pensar en Los caminos de la libertad, de Jean-Paul Sartre.
En La Colmena el tiempo cronológico está limitado a la tarde y noche del primer día y a la noche del segundo, con el epílogo, a la mañana de tres o cuatro días después. Una serie de personaje convergen en el café de doña Rosa, lo que sirve al autor para medio centenar de tomas y retomas, con un procedimiento de cámara cinematográfica. El enfoque múltiple, la simultaneidad, el contrapunto constante escapa de las posibilidades de ojo humano y se nos brinda como en una hipotética película en la que alternan la panorámica del salón, el registro de posiciones y gestos de los personajes, la banda de los diálogos.
En el segundo capítulo de la Colmena, la cámara abandona el café para salir a la calle y sigue a Martín, un poeta frustrado, aparecen otros personajes; ya en el tercero, alternan los enfoques del café con las andanzas y situaciones de ciertos personajes. Tampoco aquí falta el doble plano de la misma situación; tenemos un ejemplo en la secuencia real de la expulsión de Martín por el camarero y la del relato engañoso dado a doña Rosa.
Esta maravillosa obra traducida a un buen número de idiomas e incluso al latín, que es la Colmena, el autor la ambientó en el Madrid de 1942, cuando la Villa y Corte no se había recobrado del impacto de la violencia y de la proximidad de la muerte. El temor irracional, la amenaza de denuncia, la vaga inseguridad de la paz reciente pesa aún sobre algunos personajes. Y, de en vez en cuando, afloran los impresionantes recuerdos de la guerra, el pasado de horror, la estela sangrienta.
Según palabras del profesor Benito Varela Jácome, "La Colema es, sobre todo, la novelario de gentes en desvalimiento. Al lado de personajes enriquecidos por negocios sanos o negocios ilícitos, predomina el mundo asalariado, en una variedad de escalas, desde funcionarios del Estado hasta los simples recaderos. Pero no encontramos, además, con gentes frustradas, con desempleados, escritores, bohemios, sablistas, marginados, parásitos depredadores...".
Desde 1950 a 1960 Cela escribe un buen numero de sus obras, su producción es muy variada: los relatos de Baraja de invenciones (1953); las novelas cortas Santa Balbina 37, gas en cada piso (1951); Timoteo, el incomprendido (1952), Café de artistas (1953) y El molino de viento (1956), Judíos, moros y cristianos (1956); Cajón de sastre (1957); Rueda de los ocios: Historias de España (1958)... Cela demuestra su procuración por temas literarios en La obra literaria del pintor Solana (1957), Don Pío Baroja (1958) y Los viejos amigos (1960). Particularmente de esta etapa considero de mayor importancia sobre las demás dos de sus novelas: Mrs.Caldwell habla con su hijo, editada en 1953, es una obra de estructura narrativa en la frontera de los epistolar y el monólogo interior, basada en las páginas "Hablo con mi bien amado hijo Eliacin", entregadas por la protagonista al autor; la otra obra es La Cátira(1955)obra tan discutida por su singular visión del país latinoamericano de Venezuela, La Cátira es una novela de aventuras, para el escritor, con argumentos, con situaciones encadenadas, destacable por su extraordinario esfuerzo lingüístico hispanoamericano, que se puede comparar al de otro universal gallego D.Ramón de Valle-Inclán, en Tirano Banderas.
En 1962 sale de la imprenta otra obra de este lucense por vínculo y no por adopción, la obra lleva por titulo Tobogán de hambrientos, en la misma Cela incorpora nuevos procedimientos, la estructura de la obra está sustentada por lo que se podía llamar el esqueleto de una culebra, con sus doscientas vértebras en fila india, pero enlazadas en forma anular, como una rueda de mazapán de Toledo. Algo muy parecido ya había sido publicado por este autor en El cuento de la buena pipa, que había sido publicado en 1948, obra fundamentada en la creencia personal de que "en esta vida todo está ligado y concatenado de forma que no queda jamás ni una sola pieza suelta". Aunque no parezca así todas las cosas tienen un número; los hombres y sus acaeceres están ligados entre sí. La forma que usa Cela Trulock para demostrarlo es sorprendente y muy original. La obra está dividida en dos tiempos; el primero ordenado; en uno, dos tres, cuatro cinco...; el segundo tiempo en sentido inverso. Cada una de las cien primeras vértebras se corresponde con cada una de las cien últimas, ello viene a resultar la supuesta primera vértebra con la doscientas y doblando el texto por la cintura, la cien con la ciento una. Mediante el hábil procedimiento en cadena van desfilando los más diversos personajes, procedentes de todas las latitudes ibéricas, encuadrados en todos los estamentos sociales; así encontramos trabajadores, comerciantes, empleados, artistas, profesionales, irremediables holgazanes, mujeres jóvenes, llenas de frescor, de alegría, de buen humor; otras mujeres de vida familiar y de vida dudosa, ello por no decir algo peor; son figuras de vivo trazo esperpéntico, como lo son las cuatro suegras de Ramón Sorbas. En lo que podemos llamar "segundo tiempo", la estructura anular se proyecta sobre la primera parte. Los personajes del primer cuadro son los mismos del cien; la segunda escena enlaza con la escena noventa y nueve, la tercera lo hace con la noventa y ocho, el veinticinco con el setenta y cinco, el cincuenta con el otro cincuenta, el setenta y cinco con el veinticinco... ya hemos visto que el Tobogán cierra con la muerte, con la visión del cadáver hinchado flotando en las turbias aguas del Manzanares. Para uno que no es ducho en la materia ni nada por el estilo resulta difícil encasillar este tobogán de personajes dentro de los límites establecidos para la novela. Sin embargo no cabe la menor duda de que se trata de un poderoso espejo de la vida misma; lo que se pude llamar un raman-fleuve, un algo de aguas distintas, como el postulado heracliano. Las escenas y personajes están enhebrados como auténticos, reales, tranches de vie. Los lectores no hallarán un argumento unitario, ni la tensión que mantenga el interés, pero se sorprenderá con los cien menudos argumentos, dislocados por la trayectoria de boomerang de la técnica narrativa del señor Cela. El Tobogán de hambrientos muestra un esfuerzo técnico, del que se debe destacar dos aspectos de diferentes campos; uno es la visión social y el vehículo expresivo. El escritor padrones sabe penetrar con su característica y aguda sátira en distintos medios de la vida española, preferentemente en el mundo pequeño burgués; critica las costumbres y formas de existencia; sabe descubrir actitudes y vicios con un manifiesto claro desenfado. Cela tenía un peculiar humor, eso humor gallego, socarrón que el escritor deja aflorar en sus obras, en cada capitulo o en cada página. Ello nos demuestra que previamente bebió de fuentes de otros destacados literatos, Francisco de Quevedo, don Ramón de Valle Inclan, y también en la morriña de su paisana Rosalía de Castro. Al respecto Benito Varela Jácome dice: "pero, en verdad, su prosa fluyente, salpicada de dislates, de cabrilleos, de interpolaciones pintorescas, tiene un inconfundible sello dentro del actual panorama literario español".
Si intensa fue la producción literaria del autor de la Colmena, es a partir de 1962 cuando todavía se hace más intensa, las constantes y asiduas colaboraciones en revistas y periódicos; su gran labor cultural e intelectual que dejó impresa en Papeles de Son Armadans; el no menos sorprendente y hasta muchas veces discutido Diccionario secreto, o la no menos criticada por los puristas Enciclopedia del erotismo, ello no dejar de ser nuevos experimentos literarios.
Otro corpus importante de su producción son las obras San Camilo 1936 y Oficio de tinieblas 5. San Camilo 36, obra editada en 1969, que de alguna forma viene a significar la ruptura total de la construcción tradicional. En cada capitulo se aprecia una corriente continua de personajes y situaciones distintas, variadas, algunas veces parecen inconesas. En estas obras se observa una especie de simbiosis entre la lengua culta, coloquial y vulgar con muchas frases, párrafos interminables de un lenguaje menos académico, más común de la calle. Su obra San Camilo no deja de ser una exploración penetrante, acerada, en la que se redactan las emociones de aquel Madrid de julio de 1936. En la obra se marcan tres tiempos, que corresponden a otras tantas partes de la misma, es decir:"Vísperas de San Camilo", "Día de S.Camilo" que corresponde al 18 de julio, y la "Octava de San Camilo". La obra nos muestra el abanico multiforme de aquel Madrid, un protagonismo cotidiano de centenares de personajes, se superponen las tensiones prebélicas, no faltan los asesinatos, la conmoción nacional, y luego la furia desatada que trae miedo y terror. En medio de tanta confusión figuran los personajes reales y los personajes de ficción no se para; protagonizan la miseria, el miedo, la danza grotesca de la obsesión erótica.
Con la obra Oficio de tinieblas 5. Cela hace un experimento novelístico, del que se pueden citar cuatro niveles diferenciados, lingüístico, técnico, contenido e intelectual. En esta obra la lengua alcanza una riqueza inusitada; son incorporadas muchas expresiones poéticas que en buena medida ya habían sido recogidas en el Diccionario secreto; la estructura es encabalgada, sin pausas, sin signos de puntuación, sin empleo de mayúsculas. Es una narración fragmentada en 1.194 eslabones que se cierran o se prolongan de versículo, de salmo, de letanía profana; ello de alguna manera parece que están orquestando un complejo oficio de experiencias vitales y de tinieblas. La ruptura de la secuencia temporal es constante, dentro de un espacio cronológico inmediato y con numerosas calas en la historia lejana. En esta obra se aprecia una sensación de muerte natural, sin faltar las muertes violentas, los sueños, las apetencias físicas, la soledad irremediable del hombre, las experiencias eróticas, son las funciones cardinales de la obra. En esta obra los protagonistas contemporáneos de la ficción alternan con personajes bíblicos, míticos, históricos de distintos siglos. Eros y Tánatos están constantemente rozándose. La greguería, el absurdo, los brochazos expresionistas, esperpénticos, las audacias eróticas, las normas éticas, se entremezclan, contribuyen al conocimiento insólito de un cosmos real, vivo, reflejado en múltiples espejos, a la prospección de un mundo oculto, superreal que brota del subconsciente.
Tiene interés interpretativo especial en la obra A vueltas con España, publicada en 1973, y una dimensión mucho más amplia en su obra Conversaciones españolas, editada en 1978. En 1983 publica Mazurca para dos muertos, obra que fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura. En ella por primera vez, su discurso diegético se localiza totalmente en Galicia, muchas apreciaciones y datos forman parte de la historia familiar, más concretamente sobre los Fernández, donde uno de los personajes es un hermano de su bisabuela, me refiero al beato Fray Juan Jacobo Fernández Fernández, mártir de Madagascar, formado en el convento de Herbón, que está en la feligresía de Sta.María de Herbón, tierras de Padrón, los restos del santo Fernández y de sus siete compañeros mártires reposan en el convento español de Tierra Santa, en el barrio cristiano de Bab Tuma, en Damasco. En la obra hace referencias a la zona de O Reino, en el ayuntamiento de Piñor de Cea, lugar de Moire pueblo para donde había ido a casar su bisabuelo, el lucense oriundo de Meizarán Antonio María Ramón Cela Pombo. La lluvia persistente, los accidentes orográficos, la fauna y la flora, las costumbres, la mitología popular, configuran la imagen plural del país.
El ya muy denso corpus novelístico de nuestro Premio Nobel de Literatura, se acrecienta en 1988 con la publicación de Cristo versus Arizona, en esta obra Cela Trulock se base en sus experiencias americanas, no obstante localiza la acción en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX; en la obra el autor nos lleva a un mundo de decenas de personajes, que se entrecruzan, son gringos, indios navajos, mestizos, mexicanos, chinos, ello en medio en un medio adverso, en un clímax teno de zopilotes carroñeros de cascabel, sin faltar las situaciones límete de rifles mortíferos y ahorcados.
En 1994 sale de la imprenta La Cruz de S.Andrés, que fue premio planeta ese mismo año; la obra tiene una protagonista principal Matilde Verdú, hija de moza soltera, que nos hace un relato muy concienzudo de la vida, en el que no falta sexo, frustración, locura y muerte, todo ello se entrelaza de una forma íntima y amorosa.
El asesinato del perdedor, publicada en 1999, es la primera narración larga de Cela publicada después de haberle sido concedido el Novel de Literatura 1989. En dicha obra el autor muestra su propia maestría como narrador haciendo gala de un discurso audaz y una asombrosa capacidad verbal. Lo mismo que ocurre en la Familia de Pascual Duarte, la peripecia central de la obra aparece resumida en un documento final que cierra el libro. La multitud de personajes que gravitan a lo largo de la obra y las diferentes historias de las que son partícipes, historias por otra parte, que mantienen una aparente orden aleatoria, semejan unidas por un sistema de motivos que las relacionan entre sí. A pesar de la multitud de vidas, revélase como peripecia centra del relato la protagonizada por un ser suicida a causa de la represión social, hecho que convierte al suicidio en asesinato.
En 1999 fue publicada Madera de boj, obra que tardo más tiempo en finalizar del previsto, ello en mayor caso debido a los innumerables compromisos que el autor se vio obligado a tener que atender, sin duda por la concesión de Premio Novel de Literatura 1989. Madera de boj es una novela basada en los numerosos naufragios ocurridos en la trágica Costa da Morte, del litoral gallego. Es el libro, quizás la obra cumbre de la narrativa lírica de Cela, sitúanos en Finis Terrae romano que se encarna inmediatamente en A Costa da Morte gallega. Nos pone en contacto con un mundo marcado por los peligros de la mar, elemento que determina tanto a los vivos y a los muertos.
Además de ser un autor de narración larga, Cela Trulock también ha publicado muchos relatos breves. En este género se revela como un autor fecundo, publicando en los últimos años las siguientes colecciones de cuentos: Los caprichos de Francisco de Goya y Lucientes (1989), El hombre y el mar (1990), Cachondeos, escarceos y otros meneos, (1991), La sima de las penúltimas inocencias (1993), La dama pájara (1994) o Historias familiares (1998).
No abandonó tampoco un genero tan frecuentado por él como el de los libros de viajes. Representante de este género es la obra Galicia, publicada en 1990.
No solamente destacó en el ámbito de la literatura, sé no que empleo su hábil pluma en el campo del ensayo. Así, como articulista, cabe destacar el trabajo titulado Homenaje a El Bosco II. La extracción de la piedra de la locura o la invención del garrote, obra que publicada en 1999.
También es bien conocida y querencia por los diccionarios, en los últimos años de su vida, concretamente en 1989 ha publicado un nuevo diccionario, en este caso de geografía, titulado Diccionario geográfico popular de España. Introducción a la dictadología tópica de España, tomo I.
A un no siendo el género que más fama le ha dado como escritor, Cela ha publicado obra poética. Unos días antes de cumplir ochenta años, el Circulo de Lectores ha publicado su obra Poesía completa, que había sido prologada por José Ángel Valente; además dicho volumen incluye una nota especial del autor en la que actualizaba su obra poética que pro primera vez había sido publicada en 1962 en la revista Papeles de Son Armadans.
No ha tenido Cela unos comienzos fáciles, llenos de ingresos y agasajos, más bien todo lo contrario, la que posiblemente sea su más universal obra, La Colmena, según palabras del propio autor estuvo a punto de ser quemada, dado las grandes dificultades y trabas que ha tenido para su publicación, primero en España donde fue prohibida su edición y luego en Argentina donde el régimen peronista tampoco acaba de dar luz verde a su publicación.
El 19 de julio de 1946, el ex director general de Propaganda, don Pedro Rocamora, dirigió una carta a D.Tomás Cerro, director general de Prensa, en la cual refiriéndose a la novela La familia de Pascual Duarte, le decía textualmente; "...Cela me parece un hombre anormal. Su novela me la leí el otro día de vuelta de Barcelona... al llegar a casa me sentí enfermo, mi familia lo atribuía al avión pero yo estoy convencido que la culpa le tenía Cela".Y no contento con estas barbaridades, añadía: "...la única novela que ha intentado publicar el genial señor Cela siendo yo director general, he tenido la enorme satisfacción de prohibírsela". Creo que sobran los comentarios.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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