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A Rúa Nova

lunes, 02 de agosto de 2021
Me gustan las calles de trazado curvo. Suelen ser estrechas y nos llevan a épocas pasadas cuando la gente vivía sin premuras y no había prisas por llegar a donde fuese. Como las calles curvas no nos suelen mostrar el destino en cuanto nos adentramos en ellas, tienen el encanto de hacernos pensar que recorrerla viene a ser una aventura que iniciamos con destino indeterminado. Entre otras cosas, por esto me gusta la Rúa Nova. Durante muchos años fue la calle por la que me adentré al centro de Lugo en un caminar a veces incierto, a veces decidido, que llegó a resultarme muy familiar. Tal vez encuentro allí un resumen inesperado de cómo es Lugo, su recinto amurallado. O cómo lo veo yo, que no tienen por qué coincidir ambos aspectos.

En ella vemos mezcladas casas señoriales, casas de gente corriente y casas que no sabemos cómo están allí. Cada una de ellas con su fachada singular, nunca repetida, formando un conjunto heterogéneo y bonito en el que conviven viviendas de desigual categoría, pero no desdiciendo unas de otras. Me gustan los balcones, algunos construidos con recios bloques de granito encajados en el total de las fachadas, recias también por necesidad. Casas hermosas, envidiables, y casas que podrían desdecir de las otras poniendo en peligro la belleza total del conjunto, pero allí están y allí siguen porque a alguien le pareció bien ponerlas y nadie lo impidió. Algunas se vienen abajo mientras otras están felizmente restauradas. Las hay blasonadas o con placas rememorando hitos ciudadanos. Todo cabe en esta rúa en la que el conjunto llega a ser armonioso sin fisura. Hay casas en venta para soñar vivir en ellas, después de una apropiada restauración. Las hay con bonita fachada, galerías, balcones y todas con buena situación. Dicen, yo no sé, que algunas casas ya restauradas guardan interiores bonitos. Pero no se pueden ver, siquiera en situaciones concretas. Recuerdo el movimiento ciudadano que se alzó para salvar una casa de singular aspecto interior, pero solo se salvó su fachada. A veces nos han ocurrido cosas similares.

Todo esto puede parecer una crónica de destrozos, que los hubo, pero queda mucho y bueno en la Rúa Nova. Hay mucha rúa para disfrutar. Balcones alegres adornados con flores, geranios o petunias, que dan colorido al entorno, y con bonitas barandillas, entre las más bonitas de Lugo, bien de forja o bien de flejes, muchas modernistas bien conservadas.

Conforme nos vamos acercando a la Plaza del Campo, los negocios se van especializando en el sector de la hostelería, con locales de reconocido nombre. En el resto de la rúa, encontramos comercios de todo tipo. Tal vez el llamado "de proximidad", ese que sufre las consecuencias de los nuevos tipos de negocio y que si queremos ayudarlo tenemos que comprar en ellos. Yo diría que en esta rúa hay de todo, también tiendas altamente especializadas.

Por si fuera poco este escenario casi de otro tiempo con productos de éste, nos encontramos en una calle con un encanto especial. Me gustan las calles curvas, ya lo he dicho, aquellas en la que uno se mete Como la calle tiene trazado curvo, conforme nos acercamos al centro de la ciudad, antes no, vislumbraremos la fuente de San Vicente, la de la Plaza del Campo, pero ha sido preciso andar y andar, casi con destino incierto, antes de conocer nuestro destino. Ya lo he dicho, es la magia, el encanto de este tipo de calles. Pero antes de llegar a la Plaza do Campo, pasaremos junto al jardín del Museo Provincial, una romántica preciosidad, y bordearemos la Plaza da Soidade, hermoso lugar de encuentro ciudadano lleno de vida.

En esta rúa, como si se tratase de una ayuda luminosa en las mañanas soleadas, las farolas nos dejan ver como un camino mediante los reflejos del sol en sus cristales. Un camino adosado a las fachadas. A dónde llevarán los destinos de los caminantes en aquella hora. Quienes se dirigen al centro del recinto amurallado, pueden ver en las farolas encendidas por el sol como una ristra de jalones en su caminar. Nuestro meigallo se hace ciudadano siquiera en algunas épocas.
Valadé del Río, Emilio
Valadé del Río, Emilio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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