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Recuerdo de Cuba

jueves, 29 de julio de 2021
En 1988 visité Cuba mediante una programa organizado por el gobierno local. Todos los viajeros del mundo convergían en la agencia estatal de turismo. Fue una especie de visita guiada y estrictamente acotadapara turistas extranjeros, que las autoridades revolucionarias tuvieron que aceptar por la necesidad de divisas indispensables a fin de armar un ejército poderoso. Ejército que hoy podemos ver en latelevisión la utilidad que tiene.

La primera sorpresa que comenzó a resquebrajar mis ideas románticas de la archipublicitada Revolución, fue que un agente aduanero nos revisara la maleta y nos requisara un periódico y dos revistas que llevábamos. Parece ser que se consideraba material contaminante y subversivo, y que solo lo podían leer los miembros del partido (y gratis), porque no corrían riesgos.

En los hoteles de Varadero y en una playa del sur, permanecimos continuamente vigilados, rodeados de alambradas y personal de seguridad con Walkie Talkies, lo que no me pasó en ningún otro lugar que visité,salvo Berlín Oriental (1979), que lo recuerdo parecido.

Para conocer la ciudad de Cárdenas, tuvimos que planear un fuga como si estuviéramosen Alcala-Meco. Las empleadas de los hoteles nos pedían los restos de jabón, perfumes, cremas, ropa que fuéramos a tirar, cualquier objeto de esos a los que los turistas no le dan ninguna importancia, eran codiciados por todas ellas. Los dólares que juntaban de propina se los daban a mi esposa, para que les comprara ropa de bebé en las Diplotiendas, de los hoteles, destinadas a diplomáticos y turistas, y que aceptaban solo dólares. Todos los cubanos tenían el acceso prohibido.

La hermosa ciudad de Trinidad, restaurada con fondos de la Unesco, la habían convertido en un escaparate, un auténtico parque temático con hasta un grupo de escolares, con impecables uniformes de Pioneros (organización infantil creada por Stalin), que se dirigían a la plaza central a izar la bandera coincidiendo con la presencia de los autobuses turísticos.

En una parada del autobús nos metieron en una sala y nos pasaron el documental sobre el desembarco chapucero de la oposición en Bahía de los Cochinos, hazaña épica de las fuerzas armadas revolucionarias, más difundida que la llegada a la Luna.

Encontramos en un hotel a un simpático cubano que fotografiaba y regalaba copias a los grupos de viajeros (¿qué uso le daría al negativo?) Gracias a conversaciones que pudimos mantener en voz baja, nos enteramos que los jefes de barrio ejercían una estricta vigilancia de toda la población, no se les escapaba nada. Expresar alguna crítica podría llevar al inconsciente ante un "exhaustivo interrogatorio". Si tendría que comparar el servicio de inteligencia cubano con la Stasi alemana, posiblemente el primero es más eficiente y más desapercibido. Personalmente, estoy convencido que la oposición de Miami está infiltrada por los castristas, que trabajan para mantener la tensión internacional que impida cualquier fisura en el férreo control del país. Observando lo que han hecho en el resto del mundo, es imposible que no la tengan manipulada.

En La Habana, a través de un amigo funcionario pude visitar el hospital para diplomáticos y la nomenclatura, y gracias aun médico que conocí, el hospital donde se atendía la población. Visité a los dos en sus casas, y escuché sus historias. Dos mundos completamente opuestos y aislados. Unos ostentaban el poder absoluto y los otros aguantaban y callaban.

Todos los empleados del sector turístico eran hombres, que lucían ropa y gafas de marcas famosasdonadas por alguna turista a cambio de algún favor. Los cubanos de a pie, con esa gracia y picardía caribeña, habían desarrollado un entramado de supervivencia asombroso. Algunos ofrecían una langosta cocida a cambio de un vaquero, prenda que se introducía en el mercado negro y se podía convertir en ciertos alimentos, herramientas o cualquier artículo ausente de las calles cubanas. Con los escasos dólares que conseguían y la complicidad de algún turista sensible, compraban algo en las Diplo que se transformaría en un micro emprendimiento económico. El ingenio era lo único que disponían para sobrevivir.

Las jóvenes, sus madres y quizás alguna abuela, intercambiaban lo que tenían y era deseado por los turistas. Ante las llegadas de viajeros y viajeras con otros deseos, los jóvenes se integraron al negocio. Un compañero de viaje reflexionó: "Castro justificó la revolución porque la isla se había convertido en un lugar de ocio para mafiosos y millonarios americanos, y la transformó en un cutre prostíbulo donde acudían canadienses y europeos, para hacer algo parecido y pagar mucho menos".

En un arranque de furia provocado por un rocambolesco episodio, Fidel dejó salir de la isla a miles de cubanos del puerto de Mariel. Claro que aprovechó la jugada para vaciar las cárceles de delincuentes y homosexuales. Porque no sé si algunos ministros del actual gobierno saben que los homosexuales son encarcelados. Igual que en Marruecos.

Todavía hay personas que piden el cese del bloqueo norteamericano. Cuando cayó la Unión Soviética y se cortó su protección, los cubanos tuvieron que comer ensaladas de flores porque no tenían huertas.Para fabricar clavos, sembrar hortalizas y venderlas al costado de la carretera, para plantar árboles frutales, o criar vacas y conejos, no hace falta la tecnología norteamericana. Países como Canadá o España mantuvieron siempre activas relaciones comerciales. La mayoría de los hoteles de la isla son de empresas españolas (obviamente tienen que repartir con el gobierno local las ganancias). Les permiten importar los alimentos para sus huéspedes, pero no permiten la importación para la población. ¿Acaso alguna empresa alimentaria hispana pudo instalarse en la isla?

La gente que se autoabastece de alimentos adquiere libertad. Eso lo están descubriendo los jóvenes españoles que se van a vivir al campo. En cambio, la persona que depende pura y exclusivamente del goteo exclusivo y denigrante del grifo estatal para subsistir, si grita, no come. Y si vuelve a gritar va preso.

La historia del bloqueo le sirvió por más de seis décadas para justificar un racionamiento que ningún otro país americano padeció jamás. Pero no lo sufren todos los cubanos. Un amigo periodista me contó el nivel de vida de los jerarcas del partido y las estrellas invitadas (García Márquez, Maradona) que, conscientes o no y viviendo en el lujo, fueron utilizados por Fidel para su propaganda personal. Y buena parte del mundo se lo creyó.

Yo no puedo entender Cuba sino como un régimen absolutista con los derechos de los ciudadanos cercenados. Como Bielorrusia o Marruecos. Con un control absoluto de todo el país y los medios de comunicación. Con los disidentes presos o desaparecidos. Pero mientras Marruecos es un referente gastronómico, los cubanos llevan soportandomás de sesenta años con la cartilla de racionamiento. Mientras envían médicos a Italia, con la bandera...

Después de tantísimos años el eslogan que yo vi en cientos de muros y carteles, "Revolución o Muerte" (Fidel y el Che fusilaron miles de personas y lo dijeron sin ningún pudor en la Asamblea de la Naciones Unidas), hoy la gente lleva modestas pancartas con "Patria y Vida". ¿Alguna organización de Derechos Humanos española se preocupó por los fusilados o desaparecidos, o por los miles de cubanos que se ahogaron en el mar intentando buscar la libertad? mucho más pacíficos que los subsaharianos que saltan las vallas de Ceuta y Melilla y que reciben todo el amparo europeo. Porque la gente huye de Cuba como de Marruecos,buscando una mejor vida. La diferencia es que el rey marroquí no tiene la prensa que Castro supo inventarse.

¿Se acuerdan de Elián González, el niño cubano que perdió a su madre en alta mar y llegó solo a Miami en una balsa? Los jueces imperialistas obligaron a los familiares a devolverlo a su padre en Cuba. ¿Algún juez europeo sería capaz de obligar a devolver a un Mena a sus padres? La propaganda cubana se impuso una vez más, el control que tienen de la opinión pública mundial es asombroso. Mohamed V debería tomar nota.

Si el objetivo de la Revolución era liberar al pueblo cubano de la opresión imperialista,después de más de sesenta años, las redes sociales que logran eludir el control informativo que no tiene ningún otro país en el mundo (quizás Corea del Norte), ¿muestran un pueblo libre?

Para terminar, debo confesar un pecado mortal. Yo viví 6 meses en Madrid y recorrí España en auto stop en 1971, experiencia que transfiero al personaje de mi primera novela "Buscando a Elena". Yo disfruté de más libertad en aquella España triste y gris que en el escenario de ficción cubano de 1988. Perdón si ofendo a alguien.

Andrés Montesanto, médico, escultor y escritor radicado en Málaga.
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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