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Parroquias en O Incio (XIV)

miércoles, 02 de julio de 2008
Iglesia de San Pedro Félix
Si a lo largo y ancho de nuestra provincia podemos sentirnos orgullosos de tener templos románicos de primer orden, el templo del que pretendo hacer un pequeño resumen puede considerarse de primer orden.
Fue levantado en un bello paraje completamente rústico, a él, una gran arboleda hacen de hermosa cortina natural para que resalte más la maravillosa joya, de laque, sentimos enormemente no tener una amplia documentación para sí estudiar y a la vez poder profundizar todo cuanto nos hubiese sido necesario en su historia.
Es muy probable que fuese edificada en el último cuarto del siglo XII y primera década del XIII, si la comparamos con su homóloga la de San Pedro de Bembibre, que fue construida hacía el año 1191.
La cruz de Jerusalén realizada sobre campo de blasón en el tímpano, viene a confirmar la pertenencia del templo a la referida Orden de carácter religioso y a su vez militar de los caballeros Sanjuanistas o de Malta.
Dicha encomienda (Quiroga, O Incio, Osoño) la formaban las feligresías de: Baamorto, Barxa de Lor, Broza, O Salvador de Moreda, Hospital de Quiroga y San Pedro Félix de O Incio.
Su construcción obedece sin lugar a dudas a un templo fortaleza, que sirva de lugar sagrado y oración, pero a su vez pueda ser utilizado como fortaleza en caso de algún ataque tanto generalizado o bien esporádico.
Todo el conjunto fue hecho a base de buena sillería de piedra caliza y mármol de la zona, de aquí el dicho “que desde O Incio hasta Roma otra iglesia de mármol no se hallará”.
El frontis formado por gran portada protegida y a su vez decorada por dos robustas pilastras, con amplio arco abocinado y compuesto por cuatro arquivoltas tóricas que se hallan separadas mediante escocías, éstas con pequeñas rosetas decorativas.
Las impostas son lisas y las columnas monolíticas bellamente labradas y rematadas en capiteles con decoración vegetal, acabados en bolas con entrelazado diverso. Las basas son tóricas unas mientras que las otras lo son funiculares; los plintios son ligeramente cuadrados teniendo una amplia y variada decoración de ajedrezados, basantes, entrelazados y lonsanges.
Cierra el conjunto en la parte superior un tímpano monolítico y en él a modo de blasón la referencida Cruz de Malta coronada. Las mochetas son amplias y robustas con molduras tóricas que las recorren en todo su perímetro una curiosa forma de zigzag que acerca o remata por la parte del exterior todo el conjunto, dando una forma decorativa muy peculiar al interesantisímo acceso románico.
Encima de está portada se halla un ventanal con amplio derrame interior y que es abocinado por la parte exterior, a los lados tiene sendas impostas que se rompen para dar paso al tragaluz, originando así un clásico frontón carente de un amplio campanario.
La nave es de planta rectangular, mide por la parte interior 18 m. de largo y 7,70 de ancho. Por la estructura que tiene y su forma todo hace pensar que nunca llegó a estar totalmente concluida en su forma original y los lienzos de la misma están divididos en tres partes por dos pilastras con columnas entregas.
En el lateral sur, en su parte o tramo central hay una puerta rematada en arco de medio punto, con dos arquivoltas tóricas, ambas separadas mediante escocia decorada con pequeñas rosetas; el mismo tipo de decoración presenta la escocia del intradós, que lleva los mismos motivos de ornamentación.
La techumbre de este lateral está a una sola agua y más baja que en la nave principal, descansa dicho tajeroz sobre recias vigas de madera y esta a su vez en un lateral lo hacen sobre columnas que fueron colocadas durante la importantisíma restauración que hace poco años fue hecha en tan noble construcción.
La nave principal está cubierta con pizarra sobre tablazón de madera reforzado por vigas tirantes.
Por la parte exterior abundantes motivos decorativos formados por rollos, ajedrezados, quillas, que a su vez soportan una robusta cornisa.
El ábside es bastante más reducido que la nave (mide 5m.) de ancho por 6,30 de fondo, tiene un primer cuerpo recto, mientras el segundo es semi hexagonal y este delimitado por tres semilienzos, en cada uno se abre el respectivo ventanal, de amplio derrame interior. Cuatro columnas encastradas en el muro y rematadas por capiteles con motivos decorativos vegetales y trenzados se elevan hasta la cornisa, demarcando y dando cuerpo a los referidos planos. Los tres ventanales están formados por escocías y descansan sobre una imposta que recorre todo el ábside a lo largo. Los lienzos del muro hacen a su vez de mochetas a las arquivoltas de la parte exterior, estas con aristas perfiladas por un junquillo; las interiores poseen columnas acodilladas de fustes monolíticos y rematados en capitel con labrados semicuadrados con garras. Los tres ventanucos o aspilleras tiene amplio derrame interior y exterior.
Dicha parte semihexagonal reproduce en el interior la forma que tiene en la parte externa en cuanto a ventanales y a columnas se refiere.
El arco triunfal es de medio punto doblado, soportado por semicolumnas que rematan en motivos decorativos distintos, mientras un de ellas tiene hojas en el otro son figuras geométricas; el espacio que hay entre el arco triunfal y el arco fajón se cubre por una bóveda de cañón, el último arco fajón delimita el espacio entre la parte recta y la semihexagonal.

El sepulcro de fray Alonso de Quiroga
En el lienzo lateral norte de la nave cobija el monumento funerario o arcosolio de marcado estilo gótico, es de mármol procedente de la comarca por lo que destaca en cuanto a su calidad y riqueza.
La yacija, se halla bellamente enmarcada por molduras pétreas y tres escudos, en el central la Cruz de Malta, con cuatro florecillas caducifolias, a su izquierda blasón de cuatro cuarteles, en el primer y cuarto cuartel cinco estacas, en el segundo y tercero rama de roble frutada de bellotas; el escudo derecho flor de lis en medio de seis tacos de dados, posiblemente sean las armas de la Casa de Braganza.
Sobre Blasones heráldicos inscripción en letra gótica que dice: “FREY ALONSO DE QVROGA COMENDADOR DEL PRIORATO DE PORTOMARIN”.
Sobre la faja de la inscripción se halla el lecho en que aparece representada la figura del Comendador, que viste traje telar de amplios pliegues, cubre la cabeza un “gorro” y descansa esta sobre almohadones decorados con borlas. Las dos manos se juntan para sujetar el pomo de la espada que se extiende sobre la parte central de la escultura. A la altura del pecho sobre la garrancha se halla esculpida la Cruz de Malta y los pies descansan encima del lomo de un lebrel (69).
Por la finura, lo acertado y a su vez lo armonioso del conjunto, todo hace suponer que el escultor era una persona consagrada plenamente en el ejercicio de su profesión y fue aquí donde supo dar al rostro una forma muy estilizada, que se modela con una rigidez perfectamente combinada por el material utilizado.

Las imágenes
La más importante es una hermosa talla medieval de la Virgen María con el Niño, sentado sobre la rodilla izquierda. Todo el grupo escultórico es de madera que mide sobre unos (65 cm.). La madre está en actitud de dar pecho al Divino Redentor, tiene amplio manto que le cubre desde los hombros hasta las rodillas y debajo una amplia túnica que llega a los pies, obedece esta talla a las denominadas Vírgenes sentadas.
Una segunda escultura de gran valor artístico es la talla de Cristo Crucificado, muerto y clavado por cuatro clavos en vez de tres (que es la representación más usual de la crucifixión), el sayal o perizonium le cubre hasta las rodillas. Es todo él una fina talla de una serena y tranquila representación del poder Divino. Mide 1,70 m. y posiblemente fue echo a finales del siglo XIII o primer terco del S.XIV.
Además de estas dos quedan otras esculturas de mucho menos valor artístico, que a consecuencia de la profunda restauración de laque sido objeto la iglesia se quedaron sin retablo, estando éste actualmente desmontado en la sacristía y expuesto a un deterioro total.
Finalmente solo cabe mencionar otras dos piezas arqueológicas de gran interés histórico, se trata de una lauda sepulcral que hasta la mencionada restauración estaba enterrada en el atrio cementerio. Por su forma deja entrever la forma de una tapa a cuatro aguas. Y sobre ella, mediante dos anchas franjas, se dibuja una cruz latina; tratándose en todo caso de un resto pergamino, que resulta bastante incierta su cronología.
La segunda pieza es una representación pétrea de la crucifixión de Cristo, mide el bloque 61 centímetros de largo por 55 de ancho y 8 de grosor, esta interesante muestra del arte paleocristiano con muy pocos precedentes en toda Galicia, ha sido ampliamente estudiada por el sacerdote y arqueólogo D. Jaime Delgado Gómez, quien con cierta reserva la data entorno al siglo VI. No estando todavía muy clara cual fue su función, aunque con cierta certeza se relaciona con un frontal pétreo o retablo de piedra.

Iglesia de Santa María de Goó
Es esta una feligresía cargada de historia, pero también llena de leyendas las cuales tienen su parte de realidad y un tanto de ficción; no obstante una buena parte de ciertos aconteceres históricos están plenamente documentados y relevantes investigadores así con sus teorías y los aportes documentales los reafirman.
El primitivo puente de Goó que hicieron los romanos, con el decorrer de los siglos terminó siendo de hormigón mezclado con graba y nervado por varillas de hierro; testigo mudo de muchas cosas si hablara nos contaría que un día vio como avanzaban las tropas del rey asturiano Alfonso II para sofocar al traidor Mamud, quién se había hecho fuerte en estos castros, ello terminó en batallado llamado de O Viso.
El Tumbo de Samos, detenidamente estudiado por el Catedrático D. Manuel Lucas Alvarez, aporta las primeras fuentes documentales que hablan de la feligresía de Sta. María de Goon; tal documento no tiene fecha pero fue escrito entre los años 1196 al 1200 y aporta una serie de filiaciones genealógicas relacionadas con poseedores y donantes de las heredades y bienes concedidos a Sta. María de Lugo por la piedad de sus devotos.
El templo parroquial fue construido hace bastantes centurias en un solitario paraje que actualmente es frondoso castañal.
De factura muy humilde obedece a los cánones de un románico tardío y carente de una arquitectura sobria, por otra parte bastante característica en este tipo de monumentos. De nave rectangular, los muros fueron hechos con lajas de pizarra y rematados por una cornisa corrida sobre modillones biselados. En cada lateral hay sendas ventanas aspilleras rematadas en arco de medio punto con amplio derrame interior.
Si casi todo el conjunto guarda su primitiva fábrica este se ha visto alterada en el frontis, donde el viejo campanario fue sustituido a principios del siglo XVIII por otro de traza modernista en aquella fecha; de reformas semejantes fue objeto el acceso principal, pero estas se habían hecho siglos atrás, el arco principal que lo corona esta compuesto por dos arquivoltas con arcadas ligeramente apuntadas en aristas, que parten de sendas impostas biseladas mientras que el tímpano es totalmente liso y se apoya en dos mochetas exentas de elementos decorativos. Recorriendo su interior podemos admirar el arco triunfal, que parte de unas pilastras lisas y remata en arco de medio punto; mientras que el ábside por su exterior se halla reforzado mediante seis contrafuertes levantados a lo largo de su perímetro, los espacios de pared intermedios entre ellos son meros planos rectos, en cada uno soporta parte del tajeroz, un modillón o canecillo sin ningún tipo de ornamentación. Esta parte del templo es sensiblemente más reducida en ancho y alto que la nave, en el una aspillera rasga el lienzo derecho para facilitar la iluminación, mientras que en la pared izquierda esta la puerta que da acceso a la sacristía, siendo esta muy posterior al templo y constituye un mero pegote al mismo.
La pobreza de los materiales empleados y una casi total ausencia de motivos decorativos, chocan notablemente con la riqueza artística y ornamental de sus dos retablos.
El altar mayor ocupa toda la parte posterior del ábside al que se adapta totalmente, compuesto de un solo cuerpo consta de cinco hornacinas separadas entre ambas por seis columnas salomónicas, ligeramente panzudas y torneadas, que están decoradas por racimos y hojas de parra, parten de finas basas para rematar en bien tallados capiteles. La parte superior o ático tiene forma de cuarto de naranja, con abundancia de elementos decorativos, como son querubines, flores y cordones de bolas.
Las tallas son de gran belleza estilística, estando perfectamente de acorde con el conjunto, no obstante hace tiempo que se perdió una interesante imagen románica que era la titular de la parroquia, (parece ser que fue vendida a un anticuario de León por cierta cantidad de dinero y con este posteriormente cierta familia compró una motosegadora).
Las imágenes que conserva actualmente son: san Juan, escultura que mide 83 cms. San Sebastián, imagen que mide 86 cm. Santa Bárbara, escultura que mide 80cm. y San Froilán, mide 81cm. (él echo de que tenga una imagen del patrón de Lugo, obedece a la relación que tuvo dicho templo con el Cabildo de Lugo).
Otra pieza muy interesante es el sagrario, que mide 53x50cm. tiene en la puertecilla un representación del Agnus Dei y angelotes.
El retablo lateral izquierdo, al igual que el mayor fue tallado a mediados del siglo XVIII, pero su decoración es más austera; la hornacina central se halla franqueada por dos columnas de estípetes con sendas cabezas de angelotes y abundantisíma ornamentación en todo el conjunto. La imagen representa a Cristo en la cruz, pieza de muy fina gubia perfectamente proporcionada.
En la parte inferior de este retablo se hallan una serie de pequeñas escenas de la pasión del Señor.
El retablo lateral derecho corresponde a la misma época que el anterior, pero su decoración es mucho más sobria y austera (68).

NOTAS
68. Fuentes: Francisco Vázquez Saco. B.C.M. de Lugo. Tomo III, pág. 300. Elías Valiña Sampedro. “Inventario Artístico de Lugo y su provincia”, tomo III pagina 228
69. En la iglesia parroquial de san Cristóbal de Cancelo, en Triacastela, se halla un monumento funerario, con pinturas, tabla de fundación y lapida que corresponde a un familiar de este caballero.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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