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¿Gracias a Occidente hemos conocido a Oriente?

miércoles, 23 de junio de 2021
«Y con el alma tranquila. Me quedaré a la sombra de la Luz» (Crismitra)

De la mano de Pepe Arévalo de la editorial Almuzara y de su equipo de editores ha llegado el nuevo trabajo del periodista y viajero Luis Mazarrasa Mowinckel a las librerias. Pero la imprenta de esta editorial no para pues cuando escribimos este pequeño artículo acaba de sacar una obra que a muchos seguro que les interesa evocando un nombre que ha hecho historia, Edward W. Said. Su Orientalismo ha llevado a muchos a plantearse una serie de cuestiones y por ello el profesor José Antonio González Alcantud nos sorprende con su «¿Que es el Orientalismo. El Oriente imaginario en la cultura Global?» Pero Luis desde esa esquina que es el periodismo entre otros artículos en los diferentes medios de comunicación ha publicado «Del napalm al iPhone. Viajes por Indochina» que como la obra reciente «La ruta de los mogoles. Un viaje de Samarcanda a Hyderab» Esperamos que ambos tengan un gran recorrido. Cuando hace unos años leíamos las crónicas de un periodista llamado Luis o las veíamos en algún programa de Fernando Sánchez Dragó y escuchábamos sus comentarios y leíamos sus artículos en distintas y variadas publicaciones no podíamos creer que con el paso del tiempo podríamos dialogar buenamente de sus múltiples aventuras. Luis pertenece a esa generación de viajeros, exploradores y periodistas que con el paso del tiempo echamos de menos. Ha hecho de todo y ha trabajado en las cabeceras más importantes de este país y sin duda alguna sus fotos y algunos de sus comentarios quedarán para hacer historia de un país o mejor dicho de un subcontinente que ha atraído a mucha gente.

Un Viaje dentro de la Historia
Ha habido personas que han hecho de la India su residencia habitual e incluso se han ido allí a vivir y otros como es el caso de nuestro protagonista que no solo ha hecho o fabricado una casa con lo principal de la misma sino que lo ha hecho de todos aquellos lugares geográficos trayéndolos consigo.

En un trabajo efectuado por los amigos de Odisha a través de la editorial «La línea del Horizonte» acaban de publicar un libro sumamente recomendable «India. Una pasión compartida» donde varios autores tocan un tema concerniente a este gran coloso. Uno de ellos el profesor Óscar Pujol Riembau (Diccionario sánscrito catalán y sánscrito castellano) ofrecía un tema sumamente interesante dando datos históricos de lo que en su momento fue el Imperio del Gran Mogol con el título «Una estirpe de guerreros que cambió la India» En palabras del profesor «Las ironías de la Historia quisieron que la conquista de la India fuese solo una segunda opción para los mogoles. A finales del siglo XV, Babar (literalmente, el Tigre) heredó el reino de su padre en Ferghana - al este de Samarcanda en el actual Uzbekistán - cuando solo tenía once años de edad, pero sus enemigos lo destronaron» Nuestro autor (Luis) no solo navega por las aguas polvorientas en ocasiones de la Sagrada India si no que viaja en esos trenes en ocasiones, nunca mejor dicho, a todo tren y en otras a medio gas. Busca la historia, la grandeza de un Imperio como en su momento hizo el poeta y escritor Jesús Aguado al buscar el aroma de Benarés y lo dejó escrito en «Una librería en Benarés. Motilal» relatando ese primer viaje que realizó en 1987 según sus palabras «Era una ciudad entonces difícil, en la que escaseaban los occidentales y abundaban las incomodidades, pero fascinante de golpe a golpes. De encontronazo en encontronazo, allí aprendí a descubrir que cada uno de nosotros, cada ser minúsculo que fuera y sin importar su apariencia, era una fruta sabrosa a la espera de que a algún dios le apeteciera llevársela a la boca» Y la profesora Chantal Maillard que en su «Diosas y esclavas. Función simbólica y social de la mujer en la India» se preguntaba en sus primeras líneas «¿Cúal es el origen de las diosas indias? ¿que sentido tienen las diosas terribles? ¿Tiene alguna relación el feminismo indio con los cultos de las diosas y con los sistemas tribales?» Hasta Álvaro Enterría que junto a su esposa ha hecho de Benarés o Varanasi su verdadero hogar y fruto de ello es un texto que esperamos ver en todas partes donde cuenta cual ha sido su experiencia y la de los suyos a miles de kilómetros de una cultura occidental. Fue en el año 2008 cuando ya hablaba pensamos de la publicación de esta obra pero todo tiempo un momento y un tiempo...

Dejando quizás esa frase que muchos han dicho de «Gracias a Occidente hemos conocido a Oriente» Su nuevo trabajo ya en las librerias es la Historia de su Vida - contada de una manera sencilla como es el propio Álvaro que según las distintas noticias ampliará sino lo ha hecho ya su librería en la misma ciudad... Desde esa «India Cultural para el Viajero» hasta su «Benarés Imaginaria» Ahora y ya era hora le toca a su «Destino y Dharma» Una obra que esperamos tener en todas las bibliotecas no solo de las personas amantes de la India sino de los lectores y con varias reencarnaciones. Es cierto que internet ha comido mucho al papel pero ver un libro y pasar sus páginas es algo sumamente que llena al lector y al autor de un gozo estupendo...

Juan Carlos Ramchandani tampoco ha estado quieto y su última aportación ha sido ese interesante libro en torno al Libro Sagrado que es la La Bhagavad gita. Tras años de estudio y preparación era ya hora de realizar un pequeño estudio en torno a la misma. Pues quizás aunque muchos no sean hindúes o budistas hasta cristianos lleven una Guita en su interior. Su «Gita Dípika. Luz sobre la Bhagavad Gita igual que los anteriores autores y sus distintas obras nos invitan quizás a dejar por un momento «ese mundo exterior que parece ser en donde todos andamos» y sumergirnos en «nuestro interior» como han hecho o invitado a hacer desde autores occidentales como Tomás de Aquino u Orientales como el propio Samkara de quien el profesor Pujol es autor de un memorable monográfico. Hasta Javier Ruiz Calderon en su momento realizó un estudio en torno a la Bhagavad Gita que esperamos que pronto se decida si es posible a darla una futura reencarnación. Pero mientras nos tenemos que contentar con su estupendo artículo bajo el nombre de «La Bhagavad gita en el Advaitavedanta».

Pero volvamos a Luis a ese antiguo jugador de Póker que en su recorrido buscando las huellas de los mogoles parece tocar absolutamente todos los temas que han leido o que el propio autor se ha deleitado leyendo y de lo que muchos autores anteriores han escrito y al mismo tiempo se mezcla con los habitantes de la India hablando con un inglés macarrónico de sus aventuras e inquietudes. No es lo mismo escribir sobre Israel o Palestina pero si a una aventura personal le unimos la historia, la geografía y los viajes de los que ha realizado en ocasiones Mowinckel desde luego estamos ante una gran obra que no dejará a ningún lector indiferente. Un rastro que como Pujol sigue Luis completamente histórico de los seis primeros emperadores mogoles aquellos «considerados los más grandes y gloriosos, desde Samarcanda, Bujara y otros enclaves de la mítica Ruta de la Seda hasta la India meridional, frontera de la máxima extensión que alcanzó su imperio» Desde Bombay a Aurangabad, en el interior del estado de Maharastra, hay una hora de vuelo o doce de autobús y en este recorrido del autor hay tiempo para compartir «He estado un montón de veces en Delhi, al menos diez, y aunque desde mi primera visita hasta la última han pasado treinta años, en muchos aspectos la ciudad no ha evolucionado apenas, o lo ha hecho a peor. Ahora hay muchísima más gente en todo el país, de 750 millones en 1984 la población ha pasado a casi 1200 millones, once de estos viven en la capital» Al abrirse un vacío político en el norte de la India, mientras llega un hombre joven desde Kabul quien esperaba recibir su oportunidad: Babar. Un arrogante hombre, un rey, Ibrahim Lodhi había perdido ese apoyo por parte de los nobles. Una batalla totalmente decisiva con el nombre de Panipat y los cien mil soldados y los innumerables elefantes de Lodhi no pudieron resistir esa estrategia superior de Babar y entre 1526 y 1530 lo derrotó con solo mil hombres. Luis, en un trabajo anterior, se ocupa de Humayun, hijo de Babar (1530-1556) quién perdería el trono a manos del rey afgano Sher Shah en 1540. En esa obra Mowinckel desarrolla con maestría a este gobernante que tuvo la mala fortuna de morir casi a los dos días de volver y llegar al poder de nuevo... En palabras del autor «El segundo emperador mogol, visitó Ahmedabad en 1536, al completar su victoria sobre Qutubudín Bahadur Sha, sultán de Gujarat y su breve anexión a este territorio. El valiente, supersticioso y opiómano hijo de Babur acompañó con sus tropas a orillas del Sabarmati y como relata el historiador británico William Eriskine acabó visitando los magnificos palacios, mezquitas y madrasas de la capital que entonces era una de las más ricas del mundo».

Y la India
La India es tan grande como su propia historia por eso dentro de poco se celebraran los setenta y cinco años de su independencia y esto lo saben bien estos autores. Hacemos nuestras las palabras escritas en su momento por el filósofo y escritor Julián Marías «Hice por primera vez la experiencia de un país enteramente ajeno a nuestro mundo. Me sorprendió la diferencia de supuestos, de sentido de la vida, de relación con la realidad. Me pareció descubrir que el secreto estaba en la aceptación de ella, a diferencia del occidental que rara vez lo consigue que pone por delante sus estimaciones o sus deseos e intenta cambiarla desde luego, sin dejarla ser primero. Esta me pareció ser la gran diferencia positiva, lo que probablemente se podría aprender, no una filosofía cuyo sentido se escapa, sobre todo si no se conoce la lengua, cuyo conocimiento superficial está expuesto a convertirse en una colección de errores» Y en uno de esos viajes que Luis ha desarrollado no una sino mil veces por el subcontinente cerramos con una experiencia que igual que el Imperio de los mogoles nos describe ese lado indio que muchos no cuentan y nuestro autor con su lenguaje coloquial lleno de ironía al leer su obra nos describe «En un tren indio dejas un momento un libro sobre el asiento y tu vecino lo toma sin tu permiso, lo abre, se detiene en cada página aunque no entienda nada y se demora unos minutos en admirar una fotografía si el volumen es ilustrado. Todo les hace ilusión, les sorprende, todo les hace gracia, a veces de un modo molesto: se cae una persona en la calle y se descojonan, le dices a uno que te has envenenado en un restaurante y se parte de risa» Y otra de las obras para tener en cuenta es la ya señalada en un artículo anterior «Aventura en Nepal. La mágica odisea de un artista viajero» de otro aventurero y escritor que nos acerca tanto en esta como en obras anteriores a lo que ha sido un poquito de su vida en donde este «hombre orquesta» parafraseando a nuestro añorado Alberto Oliveras ha hecho de todo. A Guasch lo podemos ver con niños y con mayores en un lado o en otro o subiendo una montañá como seguro que ha hecho en su nuevo trabajo sobre Nepal. Desde un principio hasta el final hemos creado o eso intentamos un verdadero Círculo de Amistad en donde todos seamos de donde seamos estamos dentro.
Mirás, Roberto Carlos
Mirás, Roberto Carlos


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