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Ciudadanos del mundo

jueves, 29 de abril de 2021
Un trabajo nuevo y urgente se nos presenta hoy en día. No es otro que tender puentes entre las razas y las naciones, entre lo que tenemos hoy y lo que será el mañana. Sentirse distinto al otro, en cuanto a exclusión por raza, religión, ideología, genética, etc., no es más que una pataleta de infantilidad.

Así, si desarrollamos la tendencia a eliminar las divisiones entre los humanos y neutralizar los odios raciales, conseguiremos que la humanidad se vea a sí misma como una única familia.

El hombre, al fin, ha ido evolucionando desde ser un animal impulsado por los instintos más básicos de auto-conservación, alimentación y procreación a lo largo de su existencia tribal, hasta llegar al sentimiento de conciencia nacional.

Gracias en gran parte, a la existencia de las Naciones Unidas, se ha llegado a establecer una simiente, o principio en el hombre, que comienza a captar un embrión de un ideal más abarcante, más amplio, esto es, la unidad internacional con sentido de fraternidad.

Este idealismo naciente, debe abrir camino para la creación de la "Conciencia humana", paradigma del sentimiento de "Humanidad Una". Con ello, debemos "aplicarnos" para la extirpación de todo antagonismo separatista.

Lo mismo que al hombre primitivo, le era imposible crear una conciencia nacional como unidad de tribus; en la actualidad, al hombre de hoy en día, le resulta poco menos que imposible pensar en términos universales, pero el simple hecho de que seamos capaces de planteárnoslo, ya es una garantía de que está dentro del ámbito de lo posible.

Al fin, queramos o no, las civilizaciones han ido evolucionando de una expansión de conciencia a otra.

Y, siempre que la humanidad aprende que toda separatividad nacional, le ha conducido a la guerra, comprenderá que debe caminar hacia una civilización mucho más incluyente, en una conciencia universal.

Esperemos que las fuerzas reaccionarias de todas las naciones y regiones, no nos hagan retroceder a moldes antiguos.

La ciudadanía mundial como expresión de "Buena Voluntad y Comprensión" entre las naciones, debe ser el estandarte de todo aquel que se precie de ir en vanguardista. Todo tipo de separatividad entre aquéllos, nos conduce a pensar que no es sino -como muy bien decía un sabio y erudito pensador-, "...el infantil sarampión de los clanes, castas o tribus; al fin, el sarampión de los pueblos que creen ser algo distinto...".

Sólo las palabras "Unidad Humana", impedirán el resurgir de los viejos sistemas explotadores, y poner fin a los intereses descabellados financieros, que tanto perjudican a las gentes de bien.

Esta unidad, es el único pensamiento sobre el que construir un "Nuevo Concepto", terminando con la explotación de un sector de esa humanidad, por otro.

Así, mientras existan los extremos "riqueza y pobreza", los hombres no podrán alcanzar su elevado destino, consignándose y condicionándose siempre, a ser esclavos del "ego personal" de otros...
Méndez, Ricardo S.
Méndez, Ricardo S.


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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