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El Círculo se defenderá

miércoles, 28 de abril de 2021
La Junta General celebrada ayer en el Círculo de las Artes de Lugo aclaró bastante sobre el pleito iniciado por el arquitecto Arturo Silvosa contra la sociedad... pero no todo. El debido sigilo sobre algunas de las cuestiones se justificó en la estrategia legal del Círculo, que en breve presentará la contestación a la demanda.

Sin embargo, y a pesar de que hay cosas que no se dicen claramente, sí hay una serie de cuestiones que quedaron meridianamente claras. La primera de todas, y quizá la más importante, es que la base del pleito es un encargo firmado por el fallecido expresidente del Círculo, Sánchez del Valle, que supuestamente encargó a Silvosa un proyecto que no podía contratarle porque no estaba capacitado para ello.

Los Estatutos del Círculo dicen clarísimamente que para que se adquiera un compromiso que supere el 5% del presupuesto anual de la Sociedad no llega con la firma del Presidente, ni siquiera con el aval de la Junta Directiva. Es necesaria la aprobación en Junta General, cosa que no sólo no pasó sino que se hizo justo lo contrario.

En 1991 se llevó a la Junta General la aprobación de un proyecto deportivo para los terrenos de Labio (por cierto, entiendo que la compra de dichos terrenos también se tendría que haber aprobado en ese órgano y no tengo yo muy claro si fue así). Se votó en contra por el disparatado coste, de unos 500 millones de pesetas (3 millones de euros).

Sin embargo, la directiva de aquel entonces, cabezonamente, pretendió "saltarse" la representación de la Junta General y convocó un referéndum para que todos los socios pudieran votar. También perdieron y el proyecto se abandonó. Hace 30 años.

A pesar de todo esto el arquitecto Arturo Silvosa visó un proyecto en el Colegio de Arquitectos que no sólo iba contra esas decisiones sino que aumentó el coste de dicha actuación hasta los 9,1 millones de euros... y después presentó la factura de sus honorarios.

Esto es lo que se nos contó, y se nos aseguró que existe respaldo documental de toda esta información, cosa que parece evidente porque de lo contrario dudo que se atrevieran a llegar tan lejos.

Aparentemente la cuestión está clara: si el señor Silvosa recibió un encargo del Presidente el Círculo de hacer un proyecto y éste no tenía capacidad legal para firmar dicho encargo, la culpa no es del arquitecto sino de quién firmó... Pero no todo es tan fácil, y menos cuando hablamos de cifras mareantes.

Para empezar el señor Arturo Silvosa era miembro de la Junta General del Círculo de las Artes, así que era plenamente consciente de que se había rechazado el proyecto no una, sino dos veces. También debería saber que el Presidente no podía hacerle ese encargo, y si no lo sabía se lo podría haber informado su padre, que era el Contador (nombre que recibe el Tesorero del Círculo) que le pagó parte de sus honorarios sin que se haya explicado muy bien el motivo.

Pero todo esto es un embrollo más complejo de lo que pueda parecer. En lugar de rechazar de plano las pretensiones del señor Silvosa, la entonces directiva pretendió una huida hacia adelante y le encargó el proyecto de la reforma de las casas adosadas del Círculo, la llamada "zona joven", que este señor hizo cobrando una buena suma. Dicho proyecto no se hizo correctamente, y metió al Círculo en otro lío legal considerable porque parte del edificio no se puede utilizar por no ser legal la obra ejecutada. Por cierto, la intervención del exconcejal de urbanismo, Miguel Couto, fue clave para solventar en la medida de lo posible el desaguisado.

El Círculo tiene encima un marrón importante, una herencia de la forma de hacer las cosas tan "de Lugo" y que se ha esperado a hacer explotar en un momento en que no sólo hay una grave crisis global (quizás esa crisis explique la motivación del demandante, que si pierde quedará en evidencia ante toda la ciudad). Es evidente que se hicieron las cosas mal y entiendo que la esperanza del señor Arturo Silvosa es que el juzgado declare responsable subsidiario al Círculo de los manejos de una directiva que le otorgó contratos irregularmente, una directiva de la que era miembro su propio padre...

La única cosa con la que no estuve de acuerdo ayer, y a la que no me pude oponer porque pensé que los puntos se votaban por separado cuando se realizó una única votación, es en facultar a la directiva para "elegir" si se toman acciones penales por los indicios de delito apreciados en toda esta historia. No comparto que se pueda usar como baza negociadora el ocultar un presunto delito, no veo correcto el intercambio de rehenes en plan "si desistes de este pleito civil no te metemos una querella que te puede llevar a la cárcel"... si consideran que hay dicho delito su obligación es perseguirlo o denunciarlo.

En fin, esperemos que todo acabe como debe y que la justicia aclare las responsabilidades de cada cual. En todo caso es de agradecer la transparencia de la actual Directiva y su compromiso con los socios, a los que se ha informado puntualmente de todo esto.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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