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Reencuentro con 'El Rayas' (Ante el Día del Libro)

jueves, 22 de abril de 2021
Quien esto lea pensará que ese reencuentro es con un viejo amigo , un miembro de la pandilla, camarada de campamentos juveniles o compañero de aquel desaparecido servicio militar. Es un reencuentro todavía más grandioso e inesperado.

A continuación paso a contarles; fue como sigue:

Un día mi madre me dice:
-"Pepito, vete al desván y haz limpieza, todo lo que allí hay son enseres viejos y de nada sirve tenerlos ocupando sitio."

Mi padre estaba adormilado en un sofá con un periódico entre las manos quizá disimulando alguna que otra cabezada. Yo le comenté a mamá, como pidiendo el indulto de algunos trastos:

-"Mamá, pero igual hay viejos recuerdos."
Mi progenitor levantando la cabeza del diario me dice:
- "Ya has oído a tu madre, tira todo."
Titubeando intenté explicar:
-"Pero, igual alguno…"
No me dejaron terminar , en tono algo fuerte me respondieron:
-"Por favor, tú lo que no tienes es ganas de hacer esa limpieza. Marcha y no se hable más. Cuando vengas vete derechito a la ducha, pues si algo traes será telarañas y mucho polvo."

Obedecí y marché con bolsas de basura para llevar a cabo la labor , pues de seguro que, tal como decían, resultarían escasas. Al llegar, la llave de la puerta de acceso a esa dependencia mostró bastante dificultad para abrirla, ya que llevaba años que ese umbral no lo traspasaba figura humana. Hasta que no encendí la luz artificial sentí cierto escalofrío temiendo encontrar algún fantasma. Pero pude comprobar que allí solamente había cajas amontonadas y alguna que otra maleta de madera. Me creí explorador en una cueva en la que no había murciélagos ni estalactitas pero si hilos de múltiples arañas que se ocultaban en algún rincón . Al disponerme abrir una de aquellas maletas una extraña voz pregunta:

-"¿Quién eres tú? ¿ Vienes a rescatarnos de este encierro de más de sesenta años? ".

Era tal mi asombro al oír aquellas voces que se expresaban en un castellano muy correcto que estuve a punto de salir corriendo pidiendo auxilio, pero guardé mi miedo y decidí abrir lo que para los que hablaban era su celda.

¡Sorpresa! Allí había muchos cuadernos y libros antiguos. Nunca había vivido tan extraña experiencia, eran los manuales quienes decían:

-"! Hola, no nos conocemos, pero nosotros somos los Rayas, tres libritos hermanos!"

A continuación me fueron presentando a todos los que con ellos estaban hacinados. Se mostraron pletóricos de salir de su confinamiento.
Uno de los Rayas me preguntó:

-" ¿ Cuál es el motivo de que un niño de hoy, de los que todo lo centran en los medios tecnológicos viniera a buscarnos y sacarnos a la luz del día? " .

Les digo:

-"Mirad, yo no he venido a buscaros. No sabía de vuestra existencia. Mis padres no me hablaron de Rayas, ni de vosotros Álvarez. El motivo de mi presencia es que mi madre me pidió que hiciera limpieza y tirara todo al contenedor."

Uno contesta:
-" No me digas que vamos a morir y ser reciclados a otra vida diferente".

Otro afirma:
- "Calla, no comprendes que en esta moderna sociedad no quieren a los libros viejos."

El tercer hermano Rayas me dice mirándome con tristeza:
-" Antes de llevarnos a la basura te voy a pedir una cosa aunque sea la última petición que haga en vida ¿ Puedes concederme que me despida de tu padre? Deseo volverle a ver; pues yo y mis hermanitos fuimos los que le acompañamos en los primeros pasos escolares. ¿ Le sigue gustando leer y escribir?"

Le respondo:
- "No tengo inconveniente, es un placer , lo verás de nuevo. En cuanto a tú segunda cuestión, te tengo que confirmar que es un lector apasionado y también le agrada escribir, por cierto, a mi madre le encantan los poemas que le dedica."

Él contesta:
-"Bien, pues , llévame junto a él para ver si me recuerda porque pasaron muchas décadas, era un pequeñín de unos cinco años."

A lo que le digo:
-"Aguarda, voy a limpiaros un poco, pues estáis llenos de polvo. Que venga uno conmigo, los demás esperad aquí"

Tomé en los brazos a aquella cartilla, y bajé a la otra planta de mi casa. Antes de entrar al salón lo metí tras mi espalda . Mi papá estaba en aquel momento leyendo un libro y llamo su atención gritando:
-"Alguien quiere volverte a ver. Desea reencontrarse contigo!"

Le muestro en mi mano al libro que traía mi progenitor embargado de emoción, posó al otro ejemplar y vino a abrazar contra su pecho al viejo manual y llorando gritaba:
-"! Rayas de mi vida, cuántos años!"

Al oír los gritos acudió mamá preguntando:
-" ¿ Qué pasa? No te dije que limpiaras el desván?"

Mi padre le aclara:
-" Me ha traído a Rayas ¿ Lo recuerdas?."

El libro entonces habla :
-" Todos los niñ@s de aquel tiempo me recuerdan. "

Mirándome me dice.
-" Bueno, ahora que ya me reencontré con tus padres obedece a tu madre y arrójanos al contenedor."

Ellos voceando al unísono exclaman:
-" Tú te quedas en este salón con los que están en el estante de lomos muy lujosos. Tú, Rayas , fuiste y serás nuestro más fiel compañero. Ellos no estarían aquí si tú, amiguito, no nos enseñaras a leer. Así que, ve al desván y trae a los hermanos suyos y a todo libro que allí encuentres. Un libro nunca se debe tirar, si lo hacemos estamos rompiendo con una parte muy grande de nosotros. "

Pronto estaban en el anaquel del salón Rayas y sus amigos junto con los volúmenes nuevos. La cultura no envejece y siempre viva está, por eso a los libros debemos amar y nunca olvidar; gracias a este reencuentro los valoré mucho más y lo que iba a ser limpieza de trastero hizo aflorar a la luz los sentimientos por aquel primer libro que fue semilla de inquietud intelectual.
Pol, Pepe
Pol, Pepe


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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