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Miguel Couto tira de la manta

martes, 20 de abril de 2021
Para empezar a conocer los gravísimos problemas estructurales del Ayuntamiento de Lugo, que explican parcialmente la deficiente gestión y los disparatados tiempos de tramitación de casi todo es imprescindible la lectura de la impecable entrevista publicada ayer por El Progreso al exconcejal de urbanismo Miguel Couto, firmada por otro Miguel, Olarte. Couto pone en negro sobre blanco una realidad que todo Lugo conoce pero que nadie se atrevía a decir tan claramente: hay una estructura dentro de 'la casa' que se dedica imponer su voluntad y que está formada por parte del personal municipal.

Aunque somos muy dados a crucificar a todo un colectivo por las malas acciones de algunos, es evidente que eso es una injusticia. En el Ayuntamiento de Lugo, como en todas las administraciones, hay personal bueno y personal malo, gente eficiente y otros que van a echar la mañana, profesionales y caraduras, honrados trabajadores y chorizos que buscan solamente su propio beneficio... Lo que puede que sea diferente de unas organizaciones a otras es la forma de gestionar a esas situaciones y las consecuencias de tener una u otra actitud y quién sale ganando finalmente. En Lugo parece que se premia al cantamañanas, sin que eso implique que todo el que tenga un cargo administrativo lo sea... creo que nos entendemos perfectamente.

Conozco a gente joven que ha entrado a trabajar en el Ayuntamiento y que está horrorizada con lo que allí se ha encontrado, porque en lugar del servicio al ciudadano prima el “aquí esto siempre se ha hecho así”, o el “qué se ha creído este tío, que sólo es concejal y está de paso” en el mejor de los casos. Ya no hablemos del “mejor en eso no te metas que lo maneja Fulanito que tiene... mucho interés en eso”. Quienes mandan no son los representantes de los lucenses, sino los de una vieja guardia que huele a podrido, lo que explica que muchas de las causas y problemas en que está metido el Gobierno hayan salido adelante en su fase administrativa. Lo suyo habría sido que no se metiera la pata porque los funcionarios lo tendrían que haber impedido.

¿Esto implica corrupción? Pues depende de cómo lo veamos, pero está claro que sí hay algo de eso... y lo que es peor, existen prácticas que son, como poco, incorrectas pero que son toleradas y premiadas.

A los hechos me remito. Han salido en prensa funcionarios reconociendo que les llegaban regalos de empresarios que después lograban contratos municipales y ¿qué ha pasado con ellos muchos años después? Pues que siguen en sus puestos (algunos de libre designación) o incluso han subido en el escalafón, lo que sólo se explica por la intolerable ineptitud de los responsables políticos de los gobiernos de los últimos 20 años o, siendo aún más desconfiados, porque estas personas saben dónde están enterrados los cadáveres y es mejor tenerlas tranquilitas y contentas, así que seguimos mirando hacia otro lado eternamente porque si no pueden hundir al Gobierno cuando les plazca.

Pero esto no es tan sencillo como hablar de presuntas incorrecciones o incluso ilegalidades, que eso se podría perseguir desde el juzgado... es peor aún, se trata de esa forma de hacer las cosas tan de Lugo basada en “yo conozco a fulanito” y de demostrar que el poder real no lo tienen los elegidos por los lucenses sino los de “la casa”.

Esto se ve incluso en algunos informes emitidos por personal municipal, los llamados “técnicos”, que los hay para echarse a temblar. Impresiones personales, cuando no insultos mal disimulados a los administrados, u opiniones de cómo se deberían hacer las cosas (al margen de cualquier normativa) se convierten en obligatorios porque nuestros próceres no tienen ni idea de por dónde se mueven y parecen creer que eso es normal. No lo es.

Tampoco lo es la dejación de funciones de los titulares de las concejalías, que se ve que creen que la función del personal a su cargo es decidir “qué se hace”, lo que es una barbaridad porque esa es la función de los concejales, que para eso los elegimos. El trabajador municipal, independientemente de su rango, puede ser consultado para el “cómo se hace” y, por supuesto, para ejecutar la decisión. De pensar lo contrario, concluiremos que nos sobra el Gobierno, frase que mucha gente aplaudiría por no ser conscientes de que no es más que demagogia pura y el inicio de cualquier dictadura.

La oposición peca de lo mismo. He tenido largas discusiones con algunos concejales de los partidos que se sientan frente al Gobierno, y siempre me salen con lo de “es que no podemos ir contra los técnicos”, como si las reiteradas sentencias de los juzgados contra las decisiones tomadas basándose en los informes de esas personas no fueran suficiente base como para asumir que no gozan de infalibilidad. Pero nadie les tose.

Esa misma oposición, con la cortedad de miras que le caracteriza en Lugo, aprovechará esta entrevista de Couto para meter el dedo en el ojo y buscar debilidades en el Gobierno, cuando lo que tiene que preguntarse es si el problema no es más profundo, y más estructural, que lo es. Quizá sea el momento de arremangase y decirle a la Alcaldesa: “Haz lo que tengas que hacer para resolver este gravísimo problema que nos está haciendo la puñeta a todos y te vamos a apoyar”... pero tal vez sea esperar demasiado de unas organizaciones cuyo fin último es el circo político y no el bien de la ciudad, algo a lo que también juega un Gobierno que en sus notas de prensa tiene una obsesión enfermiza por hacer oposición a la Xunta en lugar de dedicarse a lo suyo.

Miguel Couto es una persona seria y trabajadora, que llegó con ganas de cambiar las cosas que veía mal pero que chocó contra un muro cuyos ladrillos son un “statu quo” de intereses y poderes que, sorprendentemente, se ve afianzado por el propio Gobierno del que él formaba parte hasta que se cansó y se fue a su casa, algo que le honra pero que Lugo lamentará porque necesitábamos esa revolución que él quiso hacer y no pudo. Estoy seguro de que habría gozado de la colaboración de muchos funcionarios municipales que están hartos de esta forma de hacer las cosas que hay en el Ayuntamiento y que desean que esta administración sea lo que debe ser.

Ahora Couto “tira de la manta” y explica con pelos y señales que Lugo tiene un Gobierno que no es capaz de llevar a cabo sus políticas porque algunos de los funcionarios, a los que tiene pavor, no se lo permiten.

Si esto no es motivo para un escándalo, no sé qué lo puede ser.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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